Marcos 12:30; La meta del compromiso total
En este mensaje de la serie "Metas que Transforman", el Pastor José Alonso nos guía a través de una verdad desafiante y profundamente transformadora: la meta del compromiso total. A través de una poderosa ilustración histórica —la decisión de Hernán Cortés de hundir los barcos para eliminar cualquier plan de regreso— aprendemos que seguir a Cristo implica quemar los planes alternos, dejar atrás los compromisos a medias y avanzar sin mirar atrás. La enseñanza nos recuerda que no hay verdadera transformación sin una entrega total, porque la magnitud de mi entrega a Jesús define el nivel de transformación de mi vida. 👉 No olvides suscribirte y activar la campanita para más mensajes que edifiquen tu vida.
Puntos Principales
- 1Jesús ___________________ un compromiso ___________.
- 2El bautismo es la _______________ de un ___________________ total.
- 3La santa cena es la ___________________ de mi compromiso ___________________.
Versículos
³⁰ y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza”.
Seguimos con nuestra serie METAS QUE TRANSFORMAN.
Y hoy vamos a hablar de la meta del COMPROMISO TOTAL.
Hernán Cortés fue un conquistador español que vivió a finales de los años 1400 e inicio de los años 1500. Él lideró la expedición que provocó la caída del imperio azteca (1519-1521) y puso el territorio de México bajo el dominio de la corona de Castilla.
Cortés vivía en Cuba y servía bajo las órdenes del gobernador Diego Velázquez. Originalmente, Velázquez comisionó a Cortés para dirigir una expedición a la costa de México, pero su misión era limitada: explorar, comerciar e intercambiar rescates, pero no colonizar ni conquistar.
A medida que se preparaba el viaje, Velázquez comenzó a sospechar que Cortés tenía ambiciones mucho mayores y que podría traicionarlo para quedarse con la gloria y las riquezas. Por ello, Velázquez intentó revocar la orden de partida y destituir a Cortés del mando antes de que zarpara. Pero Cortés hizo caso omiso y zarpó para México.
En 1519 cortés y su comitiva de casi 500 hombres, 16 caballos y algunos cañones llegan a la costa de Veracruz, México. ¿Cuántos mexicanos tenemos aquí hoy? ¿Y cuantos son de Veracruz? Es en las costas de Veracruz donde ocurre la historia de hoy.
El ambiente en el campamento no es de gloria, es de motín. Los soldados miran hacia la selva inmensa que tienen delante, donde saben que les espera un imperio de millones de guerreros aztecas, y sus rodillas tiemblan.
Por las noches, alrededor de las fogatas, murmuran. Extrañan la seguridad de Cuba. Extrañan a sus familias. El miedo se extiende como una plaga. Un grupo de ellos conspira en las sombras para robar uno de los barcos, huir en la noche y regresar a la comodidad de lo conocido.
Cortés descubre la conspiración. Y según la historia hay dos versiones de lo ocurrido. Una versión dice que la Cortés dio la orden a sus maestros navales de taladrar el fondo de los cascos de madera. Les ordenó abrir agujeros a todos los barcos para hundirlos. Esta es la más probable.
La otra versión dice que Cortés ordenó prenderles fuego a los barcos. No se sabe con exactitud si se les abrieron huecos a los barcos o se quemaron los barcos. Lo cierto es que hundieron los barcos. Lo que también sabemos es la razón por la que Cortés deshabilitó el único boleto de regreso a Cuba, el plan B, la red de seguridad.
Cortés quería eliminar cualquier posibilidad de un compromiso a medias. Él quería que su tripulación tuviera sus ojos únicamente hacia México, él quería eliminar el plan de escape por completo. La única dirección posible ahora era hacia adelante. Era vencer o morir, ya no había plan B. Ya no había espacio para compromisos a medias. Ya no había mirada atrás.
Ese día, Cortés les quitó la tentación de retroceder. Transformó a un grupo de hombres asustados en una fuerza imparable, no porque fueran valientes, sino porque ya no tenían otra opción.
Permítanme traer esta historia nuestra enseñanza de hoy porque a esto es a lo que Cristo nos llama. A que destruyamos el plan B. Muchos venimos a Jesús, pero dejamos el barco amarrado en el puerto por si acaso.
Decimos: "Señor, te seguiré... pero mantendré esta vieja relación tóxica viva por si me siento solo".
"Señor, viviré para ti... pero mantendré mis viejos hábitos ocultos por si me aburro".
"Señor, confío en tu provisión... pero mantendré mis negocios sucios por si la economía falla".
Mantener el barco a flote es tener un plan para fallar. Es decirle a Jesús: "Eres mi plan A, pero el mundo es mi plan B".
El llamado de Cristo es un llamado a un compromiso total.
Hoy te pregunto: ¿Qué barco necesitas hundir en tu vida para que tu única opción sea vivir con un compromiso total con Cristo? No debe haber opción de vuelta atrás. Solo Cristo, y Cristo hacia adelante.
Idea principal:
La magnitud de mi entrega a Jesús define el nivel de transformación de mi vida.
Hoy vamos a ver 3 verdades que nos llevan a acciones muy específicas que tienen que ver con el compromiso.
1- Jesús demanda un compromiso total.
En el evangelio de Marcos un doctor de la Ley, un escriba, uno de los encargados de pasar a mano el Antiguo Testamento le hace una pregunta sincera a Jesús. Le pregunta cuál es el mandamiento más importante, que era una discusión rabínica común. ¿Cuál de los 613 mandamientos es el primero?
Jesús respondió: “el más importante es: ‘escucha, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es;”
Marcos 12:29
Esto es tomado de Deuteronomio 6:4-5
“y amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza.”
Marcos 12:30
Esto es tomado de Levítico 19:18
καρδία (corazón): Centro de la vida interna, incluyendo emociones, voluntad y decisiones morales, no solo sentimientos románticos.
ψυχή (alma): Fuerza vital, ser personal o "yo" integral que anima la existencia.
διάνοια (mente/entendimiento): Pensamiento racional, intelecto y comprensión; enfatiza la obediencia lógica, relevante para audiencia helenizada porque la cultura griega exaltaba el conocimiento.
ἰσχύς (fuerza): Poder físico, recursos y esfuerzo diligente;
Es un compromiso total en 4 dimensiones. Este es el compromiso que Jesús demanda. No es solo un compromiso con el corazón. También debe ser un compromiso con tu mente. ¿Estás estudiando a Dios? ¿estás memorizando Su Palabra?
No es solamente un compromiso mental, estás haciendo el esfuerzo por crecer en Él. ¿Estás viniendo a la iglesia? ¿Te estás esforzando por buscar a Dios a diario? ¿Dices que lo amas, pero te da pereza manejar un rato? ¿Yo me regocijo ver que aquí tenemos personas que vienen de 2 horas de distancia una vía desde Wilmington, aquí hay gente que viene de Lilington a casi una hora, de Greensboro, y otras lugares que están a más de una hora. Eso es amar a Dios con todas tus fuerzas! Haces el esfuerzo.
Nosotros manejamos horas y horas para ir a divertirnos o para visitar a alguien que amamos, pero tristemente a veces no manejamos una hora o dos para congregarnos, para escuchar la palabra de Dios, para adorarlo por medio de la música.
Así que si nos estás viendo por Internet aquí te esperamos la próxima semana. Demuéstrale al Señor que lo amas con todas tus fuerzas.
Jesús nos llama a un compromiso total.
¿Qué barcos del corazón tienes que quemar, qué relaciones tienes que hundir, que plan B debes deshabilitar?
¿Qué ideas debes incendiar, que pensamiento debes desechar por completo, o qué prácticas que envenenan tu mente debes mandar al fondo del mar?
Jesús te está llamando a un compromiso total.
Pero Jesús le dijo: “Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.”
Lucas 9:62
Este pasaje hace referencia a la técnica del arado. En la Palestina del siglo I, el arado no era una máquina pesada y estable como un tractor moderno. Era una herramienta de madera, ligera y algo inestable, tirada generalmente por bueyes.
- La Mecánica: El agricultor tenía que presionar el arado hacia abajo con una mano (para que la reja entrara en la tierra) y con la otra usaba el aguijón para guiar a los bueyes.
- El Riesgo: Si el agricultor giraba la cabeza para mirar atrás, aunque fuera un segundo, su hombro giraba instintivamente. Al girar el hombro, la mano que sostenía el arado se movía y el surco salía torcido.
- La Consecuencia: Un surco torcido era un desastre. Significaba que las siguientes líneas también saldrían mal, se desperdiciaba terreno y la siembra sería ineficiente.
Mirar atrás no es solo una falta de cortesía; arruina el trabajo presente. No puedes seguir a Jesús rectamente si tus ojos están en tu vida pasada, en una ideología contraria a la Palabra de Dios, en una relación o una práctica que desagrada a Dios.
"Mirar" no se refiere a un vistazo rápido o accidental. El tiempo verbal implica una acción continua y habitual.
- Traducción literal: "Nadie que pone su mano en el arado y continúa mirando a las cosas de atrás..."
- No es que el creyente recuerde su pasado accidentalmente; es alguien que mantiene su mirada fija, añorando los "barcos" que dejó en la orilla. Es una división del corazón.
"Apto": Viene de eu (bien) y tithemi (colocar/poner). Literalmente significa "bien colocado" o "útil".
- En el griego secular, se usaba para describir cosas que funcionaban correctamente (como una herramienta bien hecha).
- Jesús dice que esa persona es inútil para la labor del Reino. Al igual que una herramienta rota no sirve para trabajar, un creyente con la mirada en el pasado no sirve para la misión.
Entonces Jesús dijo a Sus discípulos: “Si alguien quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y que Me siga.”
Mateo 16:24
La gente piensa que "su cruz" es una enfermedad, un jefe difícil o una suegra complicada. Eso son cargas de la vida, no la cruz.
El significado histórico: En el siglo I, una persona que cargaba una cruz por la ciudad era un hombre muerto caminando. Ya no tenía derechos, ya no tenía planes para el día siguiente, ya no tenía posesiones. Iba camino a morir.
Tomar la cruz es la disposición a morir a la antigua vida. "Estoy muerto para el mundo y vivo para Cristo". Es el punto de no retorno definitivo.
La magnitud de mi entrega a Jesús define el nivel de transformación de mi vida.
2- El bautismo es la señal de un compromiso total.
Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
Mateo 28:19
Hacer discípulos es enseñarles a seguir a Jesús con un compromiso total y absoluto. El siguiente paso es el Bautismo. Hagan discípulos, guíen a otros a amarme, a recibirme en sus vidas como su salvador y luego sumérjanlos en agua en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
Todos los que han entregado sus vidas a Jesús como Señor y salvador su siguiente paso es el bautismo por inmersión.
La persona que se bautice por inmersión debe ser alguien que tenga la capacidad de creer por sí mismo (ser discípulo). Esto implica que el bautismo de un niño que aún no tiene capacidad de conciencia y elección no es un bautismo bíblico, será otro tipo de bautismo, pero no bíblico. El bautismo debe ser después de creer en Jesús, recibir su obra en nuestra vida y decidir vivir para Él una vida nueva. Este es el verdadero bautismo, no antes.
Si te bautizaron y no fue por inmersión, no fue bíblico, si te bautizaron y no tenías la edad para creer en Jesús y ser su discípulo, no fue un bautismo bíblico.
enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.
Mateo 28:20
Y luego continua el proceso de aprendizaje y crecimiento.
El bautismo es una señal, no salva a nadie, no lleva al cielo a nadie, porque el acto como tal no tiene ningún poder. El asignarle capacidad o poder a un acto es ritualismo, pero el Bautismo no es un rito, es una ordenanza, o sea algo que Jesús ordena a sus seguidores, a los que lo aman.
Es como el anillo de matrimonio. No es mi matrimonio, si se me pierde no me deja soltero, es solo la señal externa de mi compromiso interior. Decir creer en Cristo y no bautizarse por inmersión es como decirle a la novia que la amamos y la queremos mucho pero no queremos dar testimonio público de esa relación por medio del matrimonio.
Entonces Pedro les dijo: “Arrepiéntanse y sean bautizados cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo”.
Hechos 2:38
Arrepiéntanse y de evidencia. La preposición "eis" (traducida "para") en "bautícese... para perdón de los pecados" no significa necesariamente "para obtener", sino "por causa de", "en relación con" o "a causa de" el perdón ya recibido por fe.
Entonces los que habían recibido su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como 3,000 personas.
Hechos 2:41
Los que recibieron el mensaje de Pedro fueron bautizados.
Los judíos que se bautizaban en el nombre de Cristo en el primer siglo enfrentaban graves consecuencias sociales, religiosas y familiares, ya que implicaba rechazar el judaísmo tradicional y unirse a una secta considerada herética. Esto llevaba a expulsión de la sinagoga, rechazo comunitario y persecución.
Bautizarse significaba romper con familia, amigos y herencia cultural. Implicaba posible pérdida de herencia, matrimonio y estatus en la comunidad judía.
Los paganos que se bautizaban en el cristianismo durante el primer siglo enfrentaban consecuencias severas, principalmente por rechazar públicamente el culto imperial romano y los dioses paganos, vistos como traición al estado. Esto implicaba ostracismo social, pérdida económica y riesgo de persecución local o imperial.
Bautizarse significaba abandonar templos, fiestas paganas y sacrificios, aislando al converso de familia, amigos y gremios profesionales (muchos ligados a oficios idólatras). Pérdida de trabajo en comercios paganos, confiscación de bienes (ej. bajo Valeriano, 257 d.C.) y marginación; mujeres y esclavos arriesgaban repudio o venta.
La magnitud de mi entrega a Jesús define el nivel de transformación de mi vida.
3- La santa cena es la renovación de mi compromiso constante.
Porque yo recibí del Señor lo mismo que les he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan,
1 Corintios 11:23
y después de dar gracias, lo partió y dijo: “Esto es Mi cuerpo que es para ustedes; hagan esto en memoria de Mí.”
1 Corintios 11:24
El pan es el símbolo del cuerpo de Jesús entregado para pagar por nuestros pecados.
De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: “Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; hagan esto cuantas veces la beban en memoria de Mí.”
1 Corintios 11:25
El fruto de la vid es el símbolo de la sangre de Cristo derramada por nuestros pecados. Por medio de la santa cena renovamos nuestro compromiso con Jesús al meditar en Su sacrificio por nosotros.
Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga.
1 Corintios 11:26
También renovamos nuestro compromiso con Él proclamando, no solo Su sacrificio sino también Su segunda venida
De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor.
1 Corintios 11:27
Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa.
1 Corintios 11:28
Es necesario reflexionar para no tomarla indignamente. La Santa Cena no es un refrigerio para los niños ni para nosotros, es un acto solemne de renovación de mi compromiso con Jesús.
¿Cuáles son los barcos que debes hundir, que debes quemar, que debes deshabilitar para que tu compromiso con Jesús sea total y absoluto?
El siguiente paso es el bautismo, y entonces puedes participar de la santa cena para renovar tu compromiso constantemente. Vamos a orar y a tomar la cena del Señor.
Es momento de recoger a tus hijos del programa infantil.


