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Existimos para conocer a Jesús, crecer en Su Palabra y vivir para Su gloria.

Originario de Colombia, Sudamérica, el pastor José Alonso ha dedicado 26 años a la plantación de iglesias en Estados Unidos y siete países de América Latina.
Adicionalmente, el pastor José se ha dedicado a entrenar líderes en teología y ministerio por todo el mundo hispano. Él fundó un instituto bíblico en Bogotá, Colombia y es el anfitrión del canal de YouTube de enseñanza bíblica "De Regreso a la Biblia", que cuenta con cerca de 85,000 suscriptores.
Recientemente él publicó su libro titulado, "Semillas de vida, Fundamentos teológicos de la fe cristiana" para capacitar teológicamente a la iglesia hispana por medio de 10 lecciones que se pueden estudiar individualmente o en grupos pequeños. Él y su esposa Karina han estado casados por 26 años y son bendecidos con dos hijas y un nieto.

Nació en Buenos Aires, Argentina. Desde pequeño, sus padres lo llevaban a la iglesia y le hablaban del Señor. Por la gracia de Dios y la influencia de sus padres, no pasó mucho tiempo hasta que él pusiera su fe en Jesucristo. A la corta edad de cuatro años, Daniel entregó su vida a Cristo en su habitación una noche, después de conversar con su padre.
Luego, a sus ocho años, Daniel y sus padres se mudaron a Santiago de Chile, donde creció y llegó a amar la obra de Cristo. A sus quince años fue bautizado, y a sus diecisiete años decidió que la mejor forma de invertir su vida era en la obra de Dios.
Para prepararse para una vida de servicio, Daniel buscó un instituto bíblico y, por la providencia de Dios, terminó yendo a Estados Unidos, donde perfeccionó su inglés, recibió un diplomado en Vida Cristiana, y luego consiguió un título profesional en Biblia y Misiones. En el año 2016, Daniel empezó su Maestría en Divinidad en el Seminario Shepherds, y se unió a Sabiduría para el corazón como traductor e intérprete del programa en español.
Actualmente, Daniel es el director del ministerio de Sabiduría para el corazón en Español. Aparte de dirigir la alabanza en nuestra iglesia, él también predica y enseña el curso de panorama bíblico. Daniel está casado con su esposa Amy y el Señor los ha bendecido con un hijo llamado Joseph.
En lo que creemos
La Biblia es la fuente única y final de todo lo que creemos. Estas once verdades resumen la enseñanza de las Escrituras y guían nuestra vida en comunidad, nuestra adoración y nuestra misión.
Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.
11 capítulos · Declaración de fe
Capítulo 01
Creemos que todas las palabras y partes de los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento y los veintisiete libros del Nuevo Testamento son la única Palabra inspirada de Dios. La Biblia fue escrita por hombres controlados por el Espíritu Santo, y en los manuscritos originales no contienen error. Dios, en Su cuidado providencial, también ha mantenido estas Escrituras auténticas y confiables desde el momento de su composición hasta el presente. La Biblia es el centro de la verdadera unidad cristiana y la norma suprema por la cual toda vida y conducta humana será evaluada y juzgada.
Referencias2 Timoteo 3:15–17 · 2 Pedro 1:19–21
Capítulo 02
Creemos que hay un solo Dios vivo y verdadero, el Creador y Gobernante Supremo del cielo y de la tierra. Dios es inestimablemente glorioso en santidad y digno de todo honor, confianza y amor. En la unidad de la Deidad hay tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Son iguales en toda perfección divina, aunque ejecutan oficios distintos y armoniosos en la obra de la redención.
ReferenciasÉxodo 20:2–3 · 1 Corintios 8:6 · Apocalipsis 4:11
Creemos que Dios el Padre, la primera Persona de la Trinidad, ordena y realiza todas las cosas según Sus propósitos y gracia. Siendo el único Gobernante absoluto y omnipotente del universo, es soberano en la creación, la providencia y la redención. Su paternidad implica tanto Su designación dentro de la Trinidad como Su relación con la humanidad. Como Creador, Él es Padre de toda la humanidad, pero es Padre espiritual sólo de los creyentes. Él ha decretado todas las cosas que suceden para Su gloria. Él continuamente sostiene, dirige y gobierna todas las criaturas y eventos. Desde la eternidad, Él ha elegido en su gracia a aquellos a quienes quería tener como suyos. Él salva del pecado a todos los que vienen a Él por medio de Jesucristo. Él adopta como suyos a todos los que vienen a Él y, mediante la adopción, se convierte en Padre de los suyos.
ReferenciasSalmo 145:8–9 · 1 Corintios 8:6 · Salmo 103:19 · Romanos 11:36 · Efesios 4:6 · Romanos 8:14–15 · 2 Corintios 6:18 · Efesios 1:4–6, 11 · 1 Crónicas 29:11 · Juan 1:12 · Gálatas 4:5 · Hebreos 12:5–9
Creemos que Jesucristo es el Hijo eterno de Dios. Él no fue creado, sino que es la Segunda Persona de la Trinidad. Vino a este mundo como lo predijeron las Escrituras para manifestar a Dios a la humanidad y ser el Redentor del mundo pecador. Jesús se encarnó como humano y asumió una naturaleza humana sin pecado a través de la concepción sobrenatural por el Espíritu Santo en una virgen, María. Jesús era plenamente Dios y plenamente hombre, y su vida terrenal a veces funcionaba en el ámbito de lo humano y otras veces en el ámbito de lo divino. Vino a morir por el pecado del mundo: el justo por los injustos. Sólo Jesucristo es la plena y completa propiciación por el pecado: la plena satisfacción de la justicia del Padre en relación con el pecado. Resucitó de entre los muertos, según las Escrituras, conservando el mismo cuerpo, aunque glorificado. Su resurrección corporal y su ascensión al cielo, donde ahora sirve como Sumo Sacerdote de los redimidos de Dios y cabeza de la Iglesia, da prueba del hecho de que Su muerte en sacrificio por el pecado fue totalmente aceptable para el Padre.
ReferenciasGénesis 3:15 · Isaías 7:14 · Isaías 9:6 · Isaías 53:1–12 · Miqueas 5:2 · Lucas 1:30–35 · Lucas 24:34–39 · Juan 1:1–2 · Juan 20:20 · Hechos 2:22–36 · Romanos 3:25–26 · Colosenses 1:16–17 · Hebreos 1:3 · Hebreos 2:17 · Hebreos 4:14–15 · Hebreos 7:25 · Hebreos 10:1–14
Creemos que el Espíritu Santo es una Persona divina, igual a Dios el Padre y Dios el Hijo y de la misma naturaleza. Él estuvo activo en la creación. Él restringe al maligno hasta que se cumpla el propósito de Dios. Él convence de pecado, de justicia y de juicio. Él da testimonio de la verdad del Evangelio en la predicación y el testimonio, y es el agente del nuevo nacimiento. Él sella, guía, enseña, testifica, santifica y ayuda al creyente. El Espíritu Santo da dones a la Iglesia a través de los cuales los miembros se sirven unos a otros y al mundo. Algunos de esos dones fueron temporales y ya no se dan hoy. Algunos dones reveladores, como la palabra profética, lenguas e interpretación, fueron fundamentales cuando la Iglesia estaba sin el Nuevo Testamento escrito. Otros dones fundamentales, como la sanidad y la resurrección física se utilizaron para confirmar y validar el ministerio de los apóstoles como auténticos fundadores de la Iglesia.
ReferenciasGénesis 1:1–3 · Mateo 28:19 · Juan 14:16–17, 26 · Juan 16:8–11 · Hebreos 9:14 · Hebreos 2:1–4 · Hechos 2:22 · Marcos 16:14–18 · Mateo 10:8 · 1 Corintios 13:8
Capítulo 03
Creemos que la creación del universo a partir de la nada no es una alegoría ni un mito, sino un acontecimiento histórico literal. La existencia de todas las cosas es el resultado de los actos directos, inmediatos y creativos del Dios Trino durante seis días literales. La humanidad, cuerpo y alma/espíritu, fue creada por una obra directa de Dios. Los humanos no evolucionaron a partir de formas de vida previamente existentes. Toda la raza humana descendió de Adán y Eva, los primeros padres de toda la raza humana.
ReferenciasGénesis 1–2 · Juan 1:3 · Colosenses 1:16–17
Capítulo 04
Creemos que Dios creó una compañía innumerable de seres espirituales sin pecado. Aunque son superiores a la humanidad, fueron creados para servir a Dios y adorarlo.
ReferenciasLucas 2:9–14 · Hebreos 1:6–7, 14 · Hebreos 2:6–7 · Apocalipsis 5:11–14 · Apocalipsis 19:10 · Apocalipsis 22:9
Creemos que Satanás es un ángel creado y el autor del pecado. Incurrió en el juicio de Dios al rebelarse contra su Creador, al llevar consigo a numerosos ángeles en su caída y al introducir el pecado en la raza humana tentando a Eva. Él es el enemigo de Dios y de la humanidad. Él es el príncipe de este mundo, que fue derrotado por la muerte y resurrección de Jesucristo, y será castigado eternamente en el lago de fuego.
ReferenciasGénesis 3:1–15 · Isaías 14:12–17 · Ezequiel 28:11–19 · Mateo 4:1–11 · Mateo 25:41 · 2 Corintios 4:3–4 · Apocalipsis 12:1–14 · Apocalipsis 20:10
Capítulo 05
Creemos que Adán y Eva fueron creados en inocencia bajo las leyes de su Hacedor, pero por transgresión voluntaria, Adán cayó de su estado feliz y sin pecado. Adán representó a toda la humanidad y toda la humanidad pecó en Adán. Como resultado, todas las personas son totalmente depravadas, participan de la naturaleza caída de Adán y son pecadores por naturaleza y por conducta y, por lo tanto, están bajo justa condenación delante de Dios sin defensa ni excusa.
ReferenciasGénesis 3:1–6, 24 · Romanos 1:18–32 · Romanos 3:10–19 · Romanos 5:12, 19
Capítulo 06
Creemos que, para ser salvos, los pecadores deben nacer de nuevo. El nuevo nacimiento es una nueva creación en Cristo Jesús. La salvación es instantánea y no un proceso. En el nuevo nacimiento, alguien que está muerto en delitos y pecados se hace partícipe de la naturaleza divina y recibe vida eterna. La salvación es el don gratuito de la gracia de Dios, basado enteramente en el mérito de la sangre derramada de Cristo, y no en el mérito o las obras humanas. Sólo la fe en Jesucristo es la única condición para la salvación.
ReferenciasJuan 1:12 · Juan 3:3–7 · Hechos 16:30–33 · Romanos 6:23 · 2 Corintios 5:17 · Efesios 1:7 · Efesios 2:1, 5, 8–10 · 1 Pedro 1:18–19 · 2 Pedro 1:4 · 1 Juan 5:1
Creemos que la regeneración es una obra sobrenatural del Espíritu Santo por la cual la naturaleza y vida divina son dadas al creyente. Es instantánea y se logra únicamente por el poder del Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios cuando el pecador arrepentido, capacitado por el Espíritu Santo, responde con fe a la provisión divina de salvación.
ReferenciasJuan 3:3–7 · Juan 5:24 · Tito 3:5
Creemos que la elección es el acto de Dios por el cual, antes de la fundación del mundo, Él escogió en Cristo a aquellos a quienes en su gracia regenera, salva y santifica. La elección soberana no contradice ni niega la responsabilidad del hombre de arrepentirse y confiar en Cristo como Salvador y Señor.
ReferenciasRomanos 8:28–30 · Efesios 1:4–11 · 2 Tesalonicenses 2:13 · 2 Timoteo 2:10 · Tito 3:4–7 · 1 Pedro 1:1–2 · Ezequiel 18:23, 32 · Ezequiel 33:11 · Juan 3:18–19, 36 · Juan 5:40 · Romanos 9:22–23 · Romanos 10:9–13 · 2 Tesalonicenses 2:10–12 · Apocalipsis 22:17
Creemos que la justificación es el acto legal de Dios cuando Él nos declara justos por la fe en Cristo Jesús. La justificación incluye el perdón del pecado y la imputación de la justicia de Dios. Se otorga, no en consideración a alguna obra de justicia que hayamos hecho, sino únicamente mediante la fe en el Redentor. Por lo tanto, la justicia de Cristo que disfrutan los creyentes no se gana, solo se recibe.
ReferenciasIsaías 53:11 · Zacarías 13:1 · Hechos 13:39 · Romanos 5:1, 9 · Romanos 8:1 · 2 Corintios 5:18–21 · Tito 3:5
Creemos que el arrepentimiento es un cambio de mentalidad y propósito hacia Dios impulsado por el Espíritu Santo. El verdadero arrepentimiento es inseparable de la verdadera fe.
ReferenciasLucas 13:1–3 · Lucas 15:7 · Romanos 2:4
Creemos que la adopción es el acto de gracia mediante el cual el Padre, por amor a Cristo, coloca a los nuevos creyentes en la honorable posición de herederos. Esto contrasta con la regeneración mediante la cual el creyente recibe la naturaleza de Dios y se convierte en hijo de Dios. El pleno beneficio de la adopción espera la glorificación de los creyentes en la venida del Señor.
ReferenciasGálatas 4:1–7 · Efesios 1:5, 13–14 · 1 Juan 3:1–2
Creemos que la santificación es la obra de Dios en desarrollo. Primero, es un acto eterno de Dios, basado en la redención en Cristo, que establece al creyente en una posición de santidad en el momento en que confía en el Salvador. Segundo, es un proceso continuo en el santo a medida que el Espíritu Santo aplica la Palabra de Dios a su vida. Tercero, es el cumplimiento final de este proceso en el regreso del Señor.
ReferenciasJuan 17:17 · 1 Corintios 1:30 · 2 Corintios 3:18 · Efesios 5:25–26 · 1 Tesalonicenses 4:3–4 · Hebreos 3:1
Creemos que todos los que en verdad nacen de nuevo están seguros en Dios el Padre para Jesús y perseverarán hasta el fin en fe y obediencia por el poder del Espíritu Santo.
ReferenciasFilipenses 1:6 · 1 Pedro 1:10 · Efesios 2:10 · 1 Juan 2:19
Capítulo 07
Creemos en la unidad de todos los verdaderos creyentes en la Iglesia universal, que es el cuerpo de Cristo, formada el Día de Pentecostés. Todos los creyentes, desde Pentecostés hasta el Rapto, tanto judíos como gentiles, son agregados a esta Iglesia cuando creen en el Evangelio y son sumergidos espiritualmente en el cuerpo de Cristo. La Iglesia universal se revela a través de las congregaciones locales de creyentes redimidos y bautizados que se comprometen unos con otros en su pacto de fe y comunión del Evangelio. La Iglesia observa las ordenanzas de Cristo, se rige por Sus leyes y ejerce los dones, derechos y privilegios que le confiere Su Palabra. Los oficios bíblicamente designados son los de ancianos (también llamados obispos, pastores y maestros) y diáconos. La verdadera misión de la Iglesia es el testimonio fiel de Cristo a todos según tengamos la oportunidad. La iglesia local tiene el derecho absoluto de autogobierno libre de la interferencia de cualquier jerarquía de individuos u organizaciones. El único superintendente es Cristo a través del Espíritu Santo.
ReferenciasHechos 2:41–42 · Hechos 15:13–18 · Hechos 20:17–28 · 1 Corintios 11:2 · 1 Corintios 12:12–13 · Efesios 1:22–23 · Efesios 3:1–6 · Efesios 4:11 · Efesios 5:23–24 · Colosenses 1:18 · 1 Timoteo 3:1–13 · Tito 1:5–9 · 1 Pedro 5:1–5
Creemos que el bautismo bíblico es la inmersión de un creyente en agua. Esa es la única forma de bautismo revelada y mandada en las Escrituras. El bautismo no tiene poder de salvar; es un acto de obediencia para los que ya son salvos. La Biblia afirma que la Cena del Señor es la conmemoración de Su muerte hasta que Él venga y debe estar precedida por un solemne autoexamen. Los elementos mismos representan el cuerpo y la sangre del Salvador únicamente como símbolo. Dios no extiende su gracia a través de los elementos de la comunión. El bautismo en agua es un acto de identificación que se realiza una sola vez; la cena es un acto repetido de consagración.
ReferenciasMateo 3:16 · Mateo 28:19–20 · Juan 3:23 · Hechos 2:38, 41 · Hechos 8:36–39 · Hechos 10:47–48 · Romanos 6:3–6 · 1 Corintios 11:23–28 · Colosenses 2:12
Creemos que los creyentes deben separarse completamente de la mundanalidad y la apostasía eclesiástica hacia Dios.
Referencias2 Corintios 6:14–7:1
Creemos que el gobierno civil está ordenado por Dios para los intereses y el buen orden de la sociedad humana. Los creyentes deben orar, honrar y obedecer con esmero a sus autoridades civiles, excepto cuando se les ordene desobedecer las Escrituras y la voluntad de Dios.
ReferenciasÉxodo 18:21–22 · 2 Samuel 23:3 · Hechos 23:5 · Romanos 13:1–7
Creemos que Dios seleccionó soberanamente a Israel como su pueblo en un pacto eterno. Israel ahora está disperso debido a la desobediencia y el rechazo de su Mesías, Jesucristo, pero será reunido en su tierra durante la Tribulación. Según Su gracia y pacto eterno con la nación judía, Dios preparará sus corazones en arrepentimiento para la segunda venida de Cristo.
ReferenciasGénesis 13:14–17 · Ezequiel 37 · Romanos 11:1–32
Capítulo 08
Creemos en el inminente regreso pretribulacional y premilenial de Cristo por Su Iglesia. Allí los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos glorificados, y los vivos en Cristo recibirán cuerpos glorificados sin experimentar la muerte. Todos los creyentes serán arrebatados para encontrarse con el Señor en el aire antes de la tribulación, la semana setenta de Daniel.
ReferenciasDaniel 9:25–27 · Mateo 24:29–31 · 1 Corintios 15:51–52 · 1 Tesalonicenses 4:13–17 · Apocalipsis 20:1–4, 6
Creemos que al final de la tribulación Cristo regresará físicamente a la tierra para impartir juicio e inaugurar el reino de mil años. Cristo se establecerá como Rey, sentándose en el trono de David, mientras la nación de Israel es salva y restaurada a su tierra. El milenio será un tiempo de paz, alegría, justicia, obediencia, santidad, verdad y plenitud del Espíritu Santo. Satanás será atado durante este tiempo, pero liberado al final cuando lidere una rebelión contra Cristo, solo para ser derrotado y juzgado. Al concluir el milenio, los muertos no salvos de todas las edades serán resucitados y juzgados ante el gran trono blanco. Después de esto, Dios creará nuevos cielos y una nueva tierra.
ReferenciasSalmo 24 · Isaías 9:3–7 · Isaías 11:1–10 · Isaías 32; 35 · Isaías 61:7–10 · Isaías 65–66 · Daniel 12:2–3 · Joel 2:28–29 · Miqueas 4:1–4 · Zacarías 12:10–14 · Zacarías 14:4–21 · Mateo 25:31–46 · Apocalipsis 19:11–22
Creemos que existe una diferencia radical y esencial entre los salvos y los perdidos. Sólo aquellos que son justificados por la fe en nuestro Señor Jesucristo y santificados por el Espíritu de Dios son salvos ante Sus ojos. Todos los que continúan en pecado e incredulidad sin arrepentirse están perdidos a la vista de Dios y bajo su permanente maldición. Esta distinción permanecerá eternamente: en el gozo eterno en el cielo de los salvos y en el sufrimiento consciente y eterno de los perdidos en el lago de fuego.
ReferenciasGénesis 18:23 · Malaquías 3:18 · Mateo 25:46 · Juan 8:21 · Romanos 6:17–18, 23 · Romanos 7:6 · 1 Juan 5:19
Capítulo 09
Creemos que la vida humana comienza con la fertilización y que el bebé en el vientre es un ser humano vivo. El aborto constituye la privación injustificada de una vida humana. Dios es el autor de la vida y de la muerte. Por tanto, el aborto es un asesinato.
ReferenciasJob 3:16 · Salmo 51:5 · Salmo 139:14–16 · Isaías 49:1, 5 · Jeremías 1:5 · Jeremías 20:15–18 · Lucas 1:44
Creemos que Dios es el autor de la vida y de la muerte. Quitar directamente una vida humana inocente es un mal moral, independientemente de la intención. La vida es un don de Dios y debe respetarse desde la fecundación hasta la muerte natural.
ReferenciasÉxodo 20:13 · Éxodo 23:7 · Mateo 5:21 · Hechos 17:28
Creemos que la actividad sexual fuera del matrimonio es pecado. Cualquier forma de homosexualidad, lesbianismo, bisexualidad, transgénero, bestialidad, incesto, pedofilia, fornicación, adulterio y pornografía son perversiones del don del sexo. Dios nos ha creado varón y mujer, y desea que encontremos gozo y contentamiento en Su diseño.
ReferenciasGénesis 2:24 · Génesis 19:5, 13 · Génesis 26:8–9 · Levítico 18:1–30 · Romanos 1:26–29 · 1 Corintios 5:1 · 1 Corintios 6:9 · 1 Tesalonicenses 4:1–8 · Hebreos 13:4
Creemos que el único matrimonio bíblico es la unión de un hombre y una mujer.
ReferenciasGénesis 2:24 · Romanos 7:2 · 1 Corintios 7:10 · Efesios 5:22–23
Creemos que los hombres y las mujeres son espiritualmente iguales en posición ante Dios, pero que Dios ha ordenado funciones distintas para hombres y mujeres en el hogar y la iglesia. El marido es el jefe de su hogar, sirviendo como pastor/líder. Asimismo, los hombres deben ocupar los cargos de autoridad en la iglesia. En consecuencia, solo hombres calificados pueden ser ordenados como líderes de la iglesia y ejercer su autoridad dirigiendo servicios de adoración y clases mixtas para adultos.
ReferenciasGálatas 3:28 · Colosenses 3:18 · 1 Timoteo 2:8–15 · 1 Timoteo 3:4–5, 12
Creemos que Dios ha ordenado a la familia como la institución fundamental de la sociedad humana. El marido debe amar a su esposa como Cristo ama a la Iglesia. La esposa debe someterse al liderazgo bíblico de su esposo, así como la Iglesia se somete al liderazgo de Cristo. Los hijos son herencia del Señor y los padres son responsables de velar por la instrucción espiritual y moral de sus hijos, que incluye un ejemplo de estilo de vida consistente y una disciplina apropiada, incluida la corrección corporal bíblica.
ReferenciasGénesis 1:26–28 · Éxodo 20:12 · Deuteronomio 6:4–9 · Salmo 127:3–5 · Proverbios 19:18 · Proverbios 22:15 · Proverbios 23:13–14 · Marcos 10:6–12 · 1 Corintios 7:1–16 · Efesios 5:21–33 · Efesios 6:1–4 · Colosenses 3:18–21 · Hebreos 13:4 · 1 Pedro 3:1–7
Creemos que Dios desaprueba y prohíbe el divorcio y tiene la intención de que el matrimonio dure hasta la muerte de su cónyuge. El divorcio y el volverse a casar se consideran adulterio excepto por motivos de fornicación y abandono conyugal. El divorcio también está permitido para poner fin a uniones civiles o matrimonios legales que violen el matrimonio bíblico tal como se define anteriormente (como las uniones polígamas u homosexuales). Sin embargo, solo estar casado con un incrédulo no es motivo suficiente para el divorcio.
ReferenciasMalaquías 2:14–17 · Mateo 19:3–12 · Romanos 7:1–3 · 1 Corintios 7:10–16 · 1 Timoteo 3:2, 12 · Tito 1:6
Capítulo 10
Creemos que debemos demostrar amor por los demás, no sólo hacia nuestros compañeros creyentes, sino también hacia aquellos que no son creyentes, aquellos que se oponen a nosotros y aquellos que participan en acciones pecaminosas. Debemos tratar con aquellos que se nos oponen con gracia, gentileza, paciencia, oración y humildad. Dios prohíbe provocar conflictos, tomar venganza o amenazar o utilizar la violencia como medio para resolver conflictos personales u obtener justicia personal. Aunque Dios nos ordena aborrecer el pecado, debemos amar y orar por cualquier persona que participe en tales acciones pecaminosas.
ReferenciasLevítico 19:18 · Mateo 5:44–48 · Lucas 6:31 · Juan 13:34–35 · Romanos 12:9–10, 17–21 · Romanos 13:8–10 · Filipenses 2:2–4 · 2 Timoteo 2:24–26 · Tito 3:2 · 1 Juan 3:17–18
Creemos que las Escrituras prohíben a los miembros hacer demandas civiles contra otros miembros de nuestra asamblea o de la iglesia para resolver disputas personales.
Referencias1 Corintios 6:1–8 · Efesios 4:31–32
Capítulo 11
Esta declaración de fe no agota el alcance de nuestra creencia. La Biblia misma es la fuente única y final de todo lo que creemos. Sin embargo, creemos que la declaración de fe anterior representa con precisión la enseñanza de la Biblia.
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