Jonás 4; Cuando Dios bendice al que no se lo merece.
En este mensaje basado en Jonás 4, el pastor José Alonso nos confronta con una de las verdades más desafiantes del corazón humano: nuestra dificultad para aceptar la gracia de Dios cuando no encaja con nuestra justicia.A través de una impactante ilustración real y el desenlace de la historia de Jonás, este sermón nos muestra cómo la gracia de Dios no solo salva… también expone, prueba y transforma nuestro interior. La reacción de Jonás ante el perdón de Nínive revela algo que todos debemos examinar: ¿nos alegramos por la gracia de Dios o nos incomoda cuando alcanza a otros?A lo largo del mensaje descubrimos cuatro efectos de la gracia: nos sorprende, nos confronta, nos prueba y finalmente nos envía. Porque la gracia que hemos recibido no es para guardarla, sino para compartirla.
Puntos Principales
- 1La gracia de Dios me _______________.
- 2La gracia de Dios me _______________.
- 3La gracia de Dios me _______________.
- 4La gracia de Dios me _______________.
Versículos
Hoy quiero iniciar contándoles la historia de Billy Neal Moore, quien cometió un crimen atroz en 1974: durante un robo desesperado por dinero en la casa de un anciano de 77 años llamado Fredger Allen en Georgia, le disparó tres veces en la cabeza, matándolo al instante. Aunque el asesinato no fue planeado, su acto destrozó una familia y lo llevó a ser condenado a muerte por un jurado, pasando 16 años y medio en el pabellón de la muerte, con ocho fechas de ejecución programadas.
En 1990, el gobernador Joe Frank Harris le perdonó la vida y redujo su sentencia a cadena perpetua y en 1991, Billy Moore fue puesto en libertad condicional solo siete horas antes de una fecha de ejecución previa.
¿Cómo es posible? ¿cómo un ladrón y asesino brutal sale libre? Muchos vieron injusticia en perdonar a quien apagó la vida de Fredger Allen y destruyó las vidas de los familiares y amigos de este hombre.
A simple vista una historia como esta nos incomoda porque no creemos que se lo merezca. Y esta historia ilustra precisamente el tema del capítulo 4 de Jonás que es el título de el mensaje de hoy.
Cuando Dios bendice al que no se lo merece
Muchos de nosotros nos hemos encontrado como espectadores de veces cuando hemos visto cuando Dios ha bendecido o favorecido al que no se lo merece.
Este es el último mensaje de la serie sobre el libro de Jonás que hemos titulado Cuando huyo de Dios.
En el primer mensaje hablamos del alto costo de la desobediencia y nos enfocamos en el capítulo 1 donde Dios ordena a Jonás ir a Nínive para predicar contra su maldad, pero él huye en un barco hacia Tarsis. Se desata una tormenta, los marineros descubren que Jonás es la causa y lo arrojan al mar, donde un gran pez se lo traga.
En el segundo mensaje hablamos de los 5 pasos para restaurar nuestra vida y nos enfocamos en el capítulo 2 donde desde dentro del pez, Jonás ora a Dios, el Señor escucha su oración y ordena al pez vomitarlo en tierra seca.
En el tercer mensaje de cuando Dios nos da una segunda oportunidad y nos enfocamos en el capítulo 3 donde Dios vuelve a decirle a Jonás que vaya y predique a Nínive que será destruida sino se arrepiente en 40 días. Toda la ciudad se arrepiente desde el rey para abajo y Dios se compadece, suspendiendo el juicio que había anunciado.
Si desean ver alguno de los 3 primeros mensajes, visiten nuestra página web, miiglesia.es para poder verlos.
Hoy nos vamos a enfocar en el último capítulo del libro, el capítulo 4, y la idea principal del mensaje es:
No somos los jueces de la gracia Dios, sino los mensajeros de Su salvación.
Hoy vamos a ver cuatro efectos que la gracia de Dios tiene sobre nuestras vidas.
1- La gracia de Dios me sorprende.
Empecemos leyendo el último versículo del capítulo 3
Recordemos que Nínive era la capital del imperio Asirio, uno de los más salvajes, crueles y perversos. Jonás fue enviado a predicarle a esta ciudad que Dios la iba a destruir sino se arrepentían y milagrosamente la ciudad se arrepintió.
Jonás 3:10 Cuando Dios vio sus acciones, que se habían apartado de su mal camino, entonces Dios se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.
El efecto de ese arrepentimiento fue que Dios freno el juicio que había anunciado sobre ellos y no los destruyó. Veamos la respuesta de Jonás…
Jonás 4:1 Pero esto desagradó a Jonás en gran manera, y se enojó.
Jonás 4:2 Y oró al Señor: “¡Ah Señor! ¿No era esto lo que yo decía cuando aún estaba en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsis. Porque yo sabía que Tú eres un Dios clemente y compasivo, lento para la ira y rico en misericordia, y que Te arrepientes del mal anunciado.”
Jonás anuncia que la razón por la que huyó a Tarsis cuando Dios lo mandó a predicarle a Nínive fue por el carácter compasivo de Dios. La gracia de Dios nos sorprende a todos, a unos los maravilla de ver como Dios extiende compasión, misericordia y gracia a quien no se lo merece, a otros los sorprende porque un corazón resentido y duro no tolera tal manifestación de bondad y misericordia contra quienes consideramos que no se la merecen.
Es sorprendente pensar que, aunque la mayoría de personas nos miden por nuestros errores, nuestro pecado o nuestro pasado, Dios con su gracia no nos descalifica, Él nos restaura y nos da la dignidad que nadie más nos puede dar. Eso es una gracia sorprendente. No importa quienes fuimos, lo importante es quienes somos hoy en Él.
Joven, no creas que Dios solo usa a los casi perfectos o mejores calificados. Puede que la gracia de Dios sobre tu vida sorprenda a muchos a ver lo que Dios puede hacer con un joven que dedica su vida a vivir para Él.
En el matrimonio es importante entender que Dios quiere que no convirtamos el pasado de nuestra pareja o sus errores o pecados en su sentencia final.
2- La gracia de Dios me confronta.
Jonás 4:3 Y ahora, oh Señor, Te ruego que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida.
Era tal la molestia de Jonás que se quería morir. Un poco dramático el hombre, pero así de molesto y frustrado estaba con la gracia de Dios con Nínive.
A algunos de nosotros nos ha pasado que vemos cómo personas que en nuestra mente consideramos que no se lo merecen, son favorecidas de alguna manera y nos llega a molestar. De pronto alguien que obtuvo el trabajo que yo tanto he anhelado, o la capacidad económica que nosotros quisiéramos, o la familia que no tenemos, o el matrimonio que no hemos podido llevar. De alguna manera u otra seguramente a muchos de nosotros nos ha pasado y nos preguntamos por qué Dios bendice al que no se lo merece.
Jonás 4:4 Y el Señor dijo: “¿Tienes acaso razón para enojarte?”
Luego Dios le hace una pregunta que confronta a Jonás. Es una pregunta que confronta la justificación moral del enojo de Jonás. Curiosamente la pregunta no es ¿cuál es la razón para enojarse? Sino ¿tienes acaso razón para enojarte?
Esta es una pregunta retórica, o sea que tiene la respuesta implícita. La respuesta es NO, Jonás no tenía razón para enojarse. El enojo de Jonás surge de prejuicios nacionalistas y resiste la gracia de Dios.
Aquí hay una hipocresía muy grande de parte de Jonás en la que muchas veces caemos nosotros. Cuando pensamos que otros no se merecen las bendiciones de Dios es porque estamos asumiendo que nosotros si nos las merecemos. Pero si somos honestos, nosotros lo único que nos merecemos es el juicio de Dios porque aquí todos nosotros hemos fallado en alcanzar el perfecto estándar de Justicia que Dios demanda. Por lo tanto, enojarnos porque Dios bendiga a otros es asumir que nosotros si nos merecemos las bendiciones del Señor y esto es una completa hipocresía porque no nos merecemos nada diferente al juicio de Dios.
Cuando nuestras hijas estaban creciendo, llegaron a una edad donde decían “No es justo” cuando no les dábamos lo que pedían. No es justo que yo no tenga celular cuando todos mis amigos tienen uno, no es justo que no me dejes ir a la fiesta donde todos mis amigos van, etc. Al principio de esa etapa mi esposa y yo les explicamos que la verdad es que cuando pedimos justicia para nosotros significa castigo porque somos culpables, no debemos pedir justicia sino gracia. Les decíamos a las hijas, lo justo es que todos seamos condenados eternamente en el infierno por desobedecer al Dios supremo, santo y perfecto. Eso es lo justo, ¿quieres eso?
Cuando veamos a alguien que tiene algo que consideramos que no se lo merece, mirémonos al espejo y seamos confrontados con la realidad que nosotros tampoco nos merecemos las bendiciones que tenemos. La gracia de Dios nos confronta.
Preguntémonos si nuestro enojo nace de un celo santo o de un orgullo herido. Examinemos si nuestra frustración viene de heridas profundas, comparaciones, o deseos no rendidos al Señor.
La gracia nos confronta en el matrimonio o las relaciones interpersonales cuando queremos que la otra persona “pague o tenga su merecido” en lugar de buscar el perdón y la restauración.
Si te molesta cuando Dios usa a otras personas, revisa si sirves por amor Dios o por protagonismo.
Recordemos la idea principal:
No somos los jueces de la gracia Dios, sino los mensajeros de Su salvación.
3- La gracia de Dios me prueba.
Cuando Dios manifiesta Su gracia en personas que no consideramos que se lo merecen, eso es una prueba para nosotros. Es una prueba en cuanto que nos da la oportunidad de demostrar qué es lo realmente importante en nuestras vidas.
Jonás 4:5 Entonces salió Jonás de la ciudad y se sentó al oriente de la misma. Allí se hizo un cobertizo y se sentó bajo la sombra de él, hasta ver qué sucedería en la ciudad.
Jonás demostró que lo más importante era su propio resentimiento y deseo de venganza contra los Asirios que ciertamente habían oprimido a Israel por mucho tiempo. En este pasaje Jonás simplemente busca su comodidad, se hace un cobertizo y se sienta bajo la sombra a ver qué pasaría con la ciudad. Quizás albergada la ilución que Dios los destruyera.
Jonás 4:6 Y el Señor Dios dispuso que una planta creciera sobre Jonás para que hiciera sombra sobre su cabeza y lo librara de su incomodidad. Y Jonás se alegró grandemente por la planta.
Dios le suple algo mejor que lo que Jonás había preparado para librarlo de su incomodidad. Ahí si se alegró Jonás, cuando estaba cómodo. Lo que no sabía es que Dios estaba preparando todo para probar a Jonás.
Jonás 4:7 Pero al rayar el alba del día siguiente Dios dispuso que un gusano atacara la planta, y ésta se secó.
Ahora se le fue la comodidad a Jonás. Le duró muy poco.
Jonás 4:8 Y sucedió que al salir el sol, Dios dispuso un sofocante viento del este, y el sol hirió la cabeza de Jonás, así que él desfallecía, y con toda su alma deseaba morir, y decía: “Mejor me es la muerte que la vida.”
Mientras estaba cómodo estaba contento, pero se le fue la comodidad y quería morirse. O sea que lo único que valoraba Jonás era su comodidad y su deseo de que sus enemigos fueran destruidos y cuando no tuvo ni lo uno ni lo otro no tenía razones para vivir. Una postura completamente egoísta.
Jonás 4:9 Entonces Dios le preguntó a Jonás: “¿Tienes acaso razón para enojarte por causa de la planta?” “Tengo mucha razón para enojarme hasta la muerte,” le respondió.
De nuevo Jonás don dramático. Dios prueba el sentido común de Jonás preguntándole si una planta era razón suficiente para enojarse.
Jonás 4:10 Entonces el Señor le dijo: “Tú te apiadaste de la planta por la que no trabajaste ni hiciste crecer, que nació en una noche y en una noche pereció,”
La gracia de Dios probó el corazón de Jonás aún más allá dejando ver su falta de compasión, su egoísmo y enfoque en su propio bienestar. La incomodidad no siempre es un obstáculo, a veces es el lugar donde Dios revela ídolos escondidos.
El egoísmo me impide regocijarme con lo que Dios se regocija.
La prueba de la gracia revela si cuando las cosas no salen como queremos lo que más nos importa es la comodidad, el prestigio, o el poder. Allí se hará evidente lo que gobierna nuestro corazón.
La prueba de la gracia revela si nuestra identidad está en Cristo o en sentirme útil, visto o reconocido.
Jonás 4:11 ¿y no he de apiadarme Yo de Nínive, la gran ciudad, en la que hay más de 120,000 personas que no saben distinguir entre su derecha y su izquierda, y también muchos animales?
Recordemos la idea principal:
No somos los jueces de la gracia Dios, sino los mensajeros de Su salvación.
4- La gracia de Dios me envía.
Jonás 1:2 “Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella, porque su maldad ha subido hasta Mí.”
Jonás 3:1 La palabra del SEÑOR vino por segunda vez a Jonás:
Jonás 3:2 “Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que Yo te diré.”
¿Recuerdan a Billy Moore? Antes de que el gobernandor le perdonara la vida estando en el pabellon de la muerte y saliera finalmente libre en 1991 Dios lo habia perdonado primero.
Poco después de llegar a prisión, un pastor le habló de Jesús; Moore aceptó a Cristo como Salvador, fue bautizado en una tina de la cárcel y experimentó el perdón y la paz de Dios como nunca antes: "La culpa que Satanás usaba para matarme desapareció".
Este criminal perdonado se convirtió en pastor ordenado, lideró estudios bíblicos, escribió cientos de cartas predicando a Jesús y buscó perdón de la familia de la víctima, quienes, siendo cristianos, lo perdonaron y lo llamaron "nuestro hermano Billy". Fue la misma familia de la víctima que intercedió para que lograra ser perdonado y en 1991 obtener la libertad condicional.
Hoy, Moore viaja predicando perdón y redención en universidades como Harvard, Yale e iglesias en diversos lugares, mostrando que Dios perdona y transforma hasta al peor criminal. Él entendió que su responsabilidad al haber sido perdonado era ahora compartir el mensaje de perdón, salvación y esperanza en Jesús. La gracia de Dios lo envió. Si has experimentado la gracia de Dios, entonces esa gracia te envía hoy a compartir de Su amor con otros.
Aplicaciones:
- Hombres: Tu llamado no termina en recibir perdón; también incluye proteger, servir y discipular a otros.
- Mujeres: Dios puede usar tu historia, tu voz y tu compasión para alcanzar a otras mujeres heridas.
- Madres solteras: Tu testimonio de supervivencia y gracia puede convertirse en un puente para otras familias.
- Jóvenes: No esperes “ser mayor” para evangelizar; la gracia que te alcanzó hoy también te comisiona hoy.
- Matrimonios: Su hogar puede ser un lugar de misión, hospitalidad y testimonio del evangelio.
- Inviten a otros a la iglesia, compartan de Jesús con otros.
No somos los jueces de la gracia Dios, sino los mensajeros de Su salvación.


