Jonás 1; El alto costo de la desobediencia
En este mensaje, el Pastor José Alonso nos invita a reflexionar sobre una realidad que muchas veces preferimos ignorar: huir de Dios siempre tiene un costo. A través del capítulo 1 del libro de Jonás descubrimos cómo la desobediencia comienza con pequeñas decisiones que nos llevan a alejarnos de la voluntad de Dios.Dios llamó a Jonás con un propósito claro, pero él decidió correr en la dirección opuesta. En esta enseñanza veremos cómo Dios también nos llama hoy a una relación con Él, a vivir nuestro rol en la familia y a cumplir una misión para Su propósito. Este mensaje forma parte de la serie “Cuando huyo de Dios”, un estudio del libro de Jonás que nos desafía a examinar nuestro corazón y preguntarnos: ¿Estoy obedeciendo el llamado de Dios o estoy huyendo de Su presencia?
Puntos Principales
- 11. Dios me está ________________. a. A una ________________ con Él. b. A una ________________ en Él. c. A una ________________ para Él.
- 22. 3 ________________ de la desobediencia. a. V________________. b. O________________. c. R________________.
- 33. El ________________de la desobediencia. a. M________________. b. C________________. c. C________________.
Versículos
El 15 de Abril de 1912 se produjo la tragedia naval más famosa de la historia: el hundimiento del RMS Titanic. Las gélidas aguas del Atlántico Norte fueron el escenario de este final desgarrador: más de 1,500 vidas perdidas, un barco "insumergible"
partido en dos en el fondo del océano. Pero si analizamos la superficie de la historia, no encontramos simplemente un accidente desafortunado; encontramos una secuencia de desobediencia obstinada. Esa noche fatídica, el Titanic no navegaba a ciegas.
El operador de radio recibió no uno, ni dos, sino siete mensajes de advertencia de otros barcos cercanos sobre inmensos campos de hielo en su ruta directa. El capitán Edward J. Smith conocía el peligro. Los mensajes eran claros: "Levántate y cambia de rumbo". Sin embargo, las advertencias fueron archivadas, ignoradas o subestimadas. La orden fue mantener la velocidad máxima.
¿Por qué? Por orgullo. Por la presión de llegar rápido. Por la confianza excesiva en sus propios recursos. El Capitán Smith tenía la voluntad de ignorar las órdenes, tuvo la oportunidad de hacerlo al ser el mando supremo, y usó los inmensos recursos de carbón y vapor para acelerar hacia el desastre.
El costo fue devastador. Fue un costo material (el barco más caro del mundo perdido). Fue un costo circunstancial (una noche de terror inimaginable). Y, lo más terrible, fue un costo colateral (cientos de familias destrozadas por la pérdida de seres queridos que no tuvieron voz en la decisión de desobedecer).
Al igual que el capitán del Titanic, hoy vamos a estudiar la historia de un hombre que recibió una advertencia clara y una orden directa del "Alto Mando" del universo, y decidió archivarla y acelerar en la dirección opuesta.
Ese hombre es Jonás. Y al abrir Jonás capítulo 1, nos encontramos el alto costo de la desobediencia que se paga cuando decidimos que sabemos más que Dios. Este es precisamente el titulo de este mensaje que voy a compartir con ustedes hoy.
El alto costo de la desobediencia.
Hoy damos inicio a una nueva serie de mensajes basados en el libro de Jonás, la cual he titulado: Cuando huyo de Dios. Así que vamos a empezar leyendo el versículo 1 del Capitulo 1 de Jonás.
La palabra del Señor vino a Jonás…
Jonás 1:1
El libro inicia mencionado al personaje de la historia llamado Jonás. Él nació en una ciudad llamada Gat-Hefer cerca de Nazareth en Galilea. Fue un profeta que vivió en el siglo VIII antes de Cristo durante el reinado de Jeroboam II (793-753 a.C.) en el reino del norte de Israel. Su padre se llamaba Amitai y en 2 Reyes 14:25 se menciona el ministerio de este profeta.
Él restableció la frontera de Israel desde la entrada de Hamat hasta el Mar de Arabá, conforme a la palabra que el Señor, Dios de Israel, había hablado por medio de Su siervo el profeta Jonás, hijo de Amitai, que era de Gat Hefer. 2 Reyes 14:25
Aquí vemos que Jeroboam II, rey de Israel, expandió las fronteras desde la "entrada de Hamat" (límite norte en Siria moderna, cerca del río Orontes) hasta el "Mar de Arabá" (Mar Muerto, límite sur), recuperando territorios perdidos ante Siria y otros enemigos durante un período de debilidad asiria. Esto ocurrió pese a la idolatría del rey, ya que Dios vio la aflicción de Israel y lo salvó temporalmente (vv. 26-27). Jonás profetizó esta restauración tempranamente en el reinado, contemporáneo con Oseas y Amós.
Jonás fue un profeta reconocido en Israel por profetizar éxitos militares y la expansión de Israel en un momento de la historia donde los Asirios eran el imperio dominante.
Lo primero que vemos aquí es que Dios llamó a Jonás y esto nos lleva al punto 1.
1- Dios me está llamando.
Hoy quiero resaltar 3 cosas a las que Dios nos llama a todos.
- A una relación con Él.
Lo primero que notamos es que Jonás tenía una relación con Dios. Dios habló directamente a su vida. Lo llamó por nombre propio. Antes de ser profeta, Jonás tenía una relación con Dios. Y a pesar que Dios hoy ya no nos habla audiblemente, sino por medio de Su Palabra directamente a nuestra mente y corazón. Dios nos está llamando a una relación con Él por medio del único camino, la verdad y la vida, Su Hijo Jesucristo. Ahí empieza el llamado de Dios para ti. ¿Tienes una relación con Dios por medio de Jesús? ¿o por medio de tu propio criterio? ¿A tu manera, con tus parámetros?
¿De qué manera has estado huyendo del llamado de Dios a una relación con Él?
B. A una familia en Él.
La palabra del Señor vino a Jonás, hijo de Amitai: “ Jonás 1:1
Jonás era el hijo de Amitai. Dios también nos llama a vivir nuestro rol en nuestra familia en Él. Dios anhela que podamos cumplir nuestro rol dentro de la familia en donde Él nos ha puesto.¿Tú de quién eres hijo, de quién eres padre o madre, de quién eres esposo o esposa? Cumple tu rol conforme a la Palabra de Dios en tu familia.
¿De qué manera has estado huyendo del llamado de Dios a cumplir tu rol en tu familia en Él?
C. A una misión para Él.
Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella, porque su maldad ha subido hasta Mí. Jonás 1:2
Los asirios eran famosos por su ferocidad: le quitaban la piel a sus prisioneros vivos, los empalaban, cegaban con lanzas, perforaban narices/labios con ganchos para procesiones humillantes, y mutilaban masivamente (hacian pilas de cabezas cortadas). Relieves asirios glorificaban esta violencia como táctica psicológica, pulverizando naciones débiles sin piedad.
No era fácil para Jonás porque Asiria oprimió repetidamente a Israel, amenazando su existencia (posteriormente destruyeron el reino del norte en 722 a.C.) Jonás temía que su predicción de juicio se cumpliera con arrepentimiento asirio, salvándolos y prolongando la amenaza contra su pueblo.
Dios te está llamando a que lo sirvas. Levántate…
¿Dios seguramente te ha estado llamando para que tu seas un instrumento de Dios en sus manos y tu has estado huyendo ese llamado, has estado sacando mil excusas, pero Dios te dice Levántate… Es posible que ya sepas a qué te llamó el Señor pero también puede que aún no lo tengas claro. Es importante que te comprometas a aprovechar todo lo que Dios tiene para ofrecerte aquí en Shepherd’s en español para logres identificar el llamado de servicio que Dios tiene para ti. De pronto no es lo que esperabas, de pronto no es lo que tu prefieres, pero Dios tiene un llamado para que lo sirvas. ¿Por qué no lo estás haciendo todavía? ¿Será desobediencia?
2- 3 ingredientes de la desobediencia.
Vamos a ver ahora 3 ingredientes de la desobediencia como las encontramos aquí en el libro de Jonás.
A. Voluntad.
Jonás se levantó, pero para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Y descendiendo a Jope… Jonás 1:3
La desobediencia inicia con una voluntad contraria a lo que Dios espera de nosotros, desea para nosotros, o nos manda hacer. Jonás se levantó pero para huir.
Veamos el mapa, Dios lo llama a ir a Nínive, al noreste de dónde el vivía, más o menos unas 485 millas (780 km) de distancia. Pero Jonás decidió irse al punto más lejos posible en la dirección contraria a 2361 millas (3800 km). A 2703 millas (4350 km) de dónde Dios lo había enviado.
Podríamos pensar que está huyendo solo del llamado de Dios, pero en realidad el texto dice que estaba huyendo de la presencia del Señor. Para esto viajó de su pueblo hasta Jope. Una de las tristes realidades es que pensamos que en realidad podemos huir de Dios. Huir de Su plan para nosotros es huir de Él. De qué manera hay cosas en tu vida que reflejan que no quieres hacer la voluntad de Dios. ¿Alguna relación en contra de la voluntad de Dios? ¿Algún negocio en contra de la voluntad de Dios? ¿Algún llamado que nos estás obedeciendo? ¿A una relación con Él, a una familia en Él, o a una misión para Él?
B. Oportunidad.
…encontró un barco que iba a Tarsis… Jonás 1:3b
El tercer ingrediente de la desobediencia es la oportunidad. Muchas veces pensamos que las oportunidades son señales que afirman mi decisión de desobedecer y nos engañamos a nosotros mismos. Se encuentra con el exnovio o la exnovia y se convence a sí mismo que fue el Señor que puso esa persona en su camino y por lo tanto lo que piensa hacer no es desobediencia. De pronto le oras a Dios por un trabajo y escoges el que no te permite venir a la iglesia y piensas que la oportunidad es la señal que lo debes hacer.
De hecho, cuando la oportunidad se da muy fácil es cuando más cuidado hay que tener para que no sea un paso más huyendo de Dios.
C. Recursos.
…pagó el pasaje y entró en él para ir con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Jonás 1:3c
Otro dato muy interesante es que el texto dice que Jonás pagó el pasaje. Usó sus recursos para alejarse de Dios. Cuidado porque los recursos nos dan esa falsa seguridad de que podemos tomar decisiones independientes de Dios que lo único que hacen es alejarnos de Él y huir de Su presencia o de Su plan para nosotros. Por eso dijo el Señor que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico al cielo. Los recursos nos engañan y nos hacen pensar que podemos sin Dios.
La desobediencia tiene un costo.
3- El costo de la desobediencia.
La desobediencia siempre tiene un costo, y en este pasaje vemos 3. Nadie más que yo mismo puede ser culpado por mi caída. He sido mi peor enemigo.
A. Material.
…pagó el pasaje y entró en él para ir con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Jonás 1:3c
Aquí dice que Jonás pago el pasaje. Pero como veremos, perdió el dinero.
Cuando huyo de Dios nunca llego a mi destino, pero siempre pago el precio. Cuando obedezco a Dios siempre llego al destino y Dios paga el precio.
La desobediencia a Dios no siempre se ve al principio, pero termina cobrándonos más de lo que pensábamos pagar, como le ocurrió a Jonás.
B. Circunstancial.
La desobediencia no solo tiene un costo material sino también circunstancial.
Jonás 1:4 Pero el Señor desató sobre el mar un fuerte viento, y hubo una tempestad tan grande en el mar que el barco estuvo a punto de romperse.
Todo intento de huir de Dios siempre trae una tormenta a mi vida. Demos una rápida mirada atrás en nuestras vidas y estoy seguro que casi todos podemos reconocer que algunas de las más grandes tormentas de nuestras vidas han sido porque no estábamos obedeciendo a Dios y huyendo de él.
Jonás 1:5 Los marineros tuvieron miedo y cada uno clamaba a su dios; y arrojaron al mar la carga que estaba en el barco para aligerarlo. Pero Jonás había bajado a la bodega del barco, se había acostado y dormía profundamente.
Jonás 1:6 El capitán se le acercó y le dijo: “¿Cómo es que estás durmiendo? ¡Levántate, invoca a tu Dios! Quizás tu Dios piense en nosotros y no pereceremos.”
Es como si Dios le estuviera hablando por medio del capitán que no conocía al Dios de Israel.
Apliquemos este pasaje a nuestra vida, ¿Cómo es que estás durmiendo? ¿Cómo es que no estás donde debes estar? ¿Cómo es que no estás con quien debes estar? ¿Cómo es que no estás haciendo lo que debes hacer? LEVANTATE, invoca a tu Dios.
Jonás 1:7 Y cada uno dijo a su compañero: “Vengan, echemos suertes para saber por causa de quién nos ha venido esta calamidad.” Y echaron suertes, y cayó la suerte sobre Jonás.
Jonás 1:15 Tomaron, pues, a Jonás y lo lanzaron al mar; y el mar cesó en su furia.
Hay algo muy interesante aquí, el texto original en Hebreo usa el mismo verbo descender o bajar 3 veces en esta porción en relación con Jonás.
Jonás 1:3 Jonás se levantó, pero para huir a Tarsis, lejos de la presencia del SEÑOR. Y descendiendo a Jope, encontró un barco que iba a Tarsis, pagó el pasaje y entró en él para ir con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del SEÑOR.
Jonás 1:5 Los marineros tuvieron miedo y cada uno clamaba a su dios; y arrojaron al mar la carga que estaba en el barco para aligerarlo. Pero Jonás había bajado a la bodega del barco, se había acostado y dormía profundamente.
Tres veces dice el texto que Jonás descendió o bajó. Dios le dijo levántate a hacer la voluntad de Dios y el se levantó a hacer su propia voluntad y eso lo llevo en un descenso progresivo que llevo cada vez más abajo hasta que terminó en el mar.
Así será nuestra vida cuando huimos de Dios. Las circunstancias serán difíciles en diferentes áreas de la vida.
C. Colateral.
En el versículo 5 leímos que tiraron la carga al mar. Huir de Dios traerá perdida a los que nos rodean, a nuestras familias.
Jonás 1:8 Entonces le dijeron: “Decláranos ahora por causa de quién nos ha venido esta calamidad. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?”
Los que nos rodean sufrirán por nuestras malas decisiones.
Jonás 1:9 Él les respondió: “Soy Hebreo, y temo al Señor Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra.”
Jonás 1:10 Los hombres se atemorizaron en gran manera y le dijeron: “¿Qué es esto que has hecho?” Porque ellos sabían que él huía de la presencia del Señor, por lo que él les había declarado.
Traemos daño colateral a cualquiera que tenga algo que ver con nosotros.
Jonás 1:11 Ellos le preguntaron: “¿Qué haremos contigo para que el mar se calme alrededor nuestro?” Pues el mar se embravecía más y más.
Jonás 1:12 Y él les respondió: “Tómenme y láncenme al mar, y el mar se calmará alrededor de ustedes, pues yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre ustedes.”
El reconoce el daño colateral.
Jonás 1:13 Los hombres se pusieron a remar con afán para volver a tierra firme, pero no pudieron, porque el mar seguía embraveciéndose contra ellos.
Jonás 1:14 Entonces invocaron al Señor, y dijeron: “Te rogamos, oh Señor, no permitas que perezcamos ahora por causa de la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros sangre inocente; porque Tú, Señor, has hecho como has deseado.”
Los incrédulos fueron más sabios y sensatos que el mismo Jonás.
Jonás 1:15 Tomaron, pues, a Jonás y lo lanzaron al mar; y el mar cesó en su furia.
Hermanos, el Titanic —el barco más grande y lujoso del mundo, diseñado como prácticamente insumergible para ofrecer seguridad y prestigio— nos enseña una lección eterna: ni la ingeniería humana más avanzada ni la confianza en nuestra propia ruta nos salva de los icebergs de la vida cuando ignoramos la voz de Dios. Así como el capitán Smith recibió siete advertencias claras de hielo masivo y aún mantuvo velocidad máxima, nosotros recibimos Sus advertencias divinas en la Palabra, pero el orgullo nos hace pensar que sabemos más que Él, poniendo en peligro a los que nos rodean. Te ruego hoy: considera el costo, no pagues el pasaje a tu propia tormenta ni permitas que tu "insumergible" confianza se parta en dos hundiendo relaciones y cosas valiosas en tu vida. Aún estás a tiempo de cambiar de rumbo antes de chocar con las consecuencias; Dios no te llama para destruirte, sino para salvarte a ti y, a través de ti, a otros, cumpliendo el propósito para el que te creó. No huyas de Su presencia: arrepiéntete, ríndete por completo, corre a Sus brazos y clama: "¡Señor, sálvame!"
Para terminar quiero mostrarles el video de los bautismos que hicimos la semana pasada. Un testamento de obediencia, escucharon el llamado y obedecieron al Señor.
Veamoslo.
Por favor todos los hermanos en la fe que se bautizaron vengan al frente. Tenemos el certificado de bautismo y un regalo. Vamos a orar por ellos para que sigan a delante en su caminar de fe. Ellos dieron el paso de obediencia


