Jonás 2; 5 pasos para restaurar mi vida.
En este mensaje, el Pastor José Alonso continúa la serie “Cuando huyo de Dios”, explorando el capítulo 2 del libro de Jonás. Después de huir del llamado de Dios y ser lanzado al mar, Jonás se encuentra en el vientre de un gran pez, un lugar inesperado donde comienza su proceso de restauración. A través de esta poderosa historia, vemos que incluso en los momentos más oscuros Dios sigue obrando para traer restauración a nuestras vidas. Desde lo profundo de su aflicción, Jonás clama a Dios y reconoce una verdad fundamental: “La salvación es del Señor”.
Puntos Principales
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Versículos
Entonces Jonás oró al Señor su Dios desde el vientre del pez, ² y dijo:En mi angustia clamé al Señor,Y Él me respondió.Desde el seno del Seol pedí auxilio,Y Tú escuchaste mi voz.³ -Pues me habías echado a lo profundo,En el corazón de los mares,Y la corriente me envolvió;Todas tus encrespadas olas y tus ondas pasaron sobre mí.⁴ -Entonces dije: “He sido expulsado de delante de Tus ojos;Sin embargo, volveré a mirar hacia Tu santo templo”.⁵ -Me rodearon las aguas hasta el alma,El gran abismo me envolvió,Las algas se enredaron en mi cabeza.⁶ -Descendí hasta las raíces de los montes,La tierra con sus cerrojos me ponía cerco para siempre;Pero Tú sacaste de la fosa mi vida, oh Señor, Dios mío.⁷ -Cuando en mí desfallecía mi alma,Del Señor me acordé;Y mi oración llegó hasta Ti,Hasta Tu santo templo.⁸ -Los que confían en ídolos vanosSu propia misericordia abandonan.⁹ -Pero yo con voz de acción de graciasTe ofreceré sacrificios.Lo que prometí, pagaré.La salvación es del Señor. ¹⁰ Entonces el Señor dio orden al pez, y este vomitó a Jonás en tierra firme.
John Newton nació en 1725 en Londres. Su mamá era una mujer piadosa, quien le enseñó la fe cristiana con amor y paciencia. Desafortunadamente ella murió cuando el tenía tan solo 7 años.
A los 11 años ya navegaba con su padre, un capitán mercante. Con el tiempo, John Newton abandonó por completo la fe en Dios que le inculcó su mamá y se convirtió en un marinero rebelde, blasfemo e infiel.
A los 18, desertó de la marina real y terminó esclavizado en Sierra Leona por una comerciante africana que lo maltrató brutalmente, obligándolo a comer de los restos que dejaban los esclavos que él mismo ayudaba a capturar.
Rescatado por un capitán amigo de su padre, se unió a la tripulación del barco Greyhound rumbo a Inglaterra. El 10 de marzo de 1748 —fecha que Newton celebró toda su vida como el "día de su conversión a Jesús"— una tormenta feroz azotó el barco frente a las costas de Irlanda. Newton, aterrorizado, vio a un compañero ser arrastrado por las olas, se ató al barco para no caer de él y clamo a Dios por misericordia por primera vez en años: "¡Señor, ten misericordia de mí!". La tormenta se calmó, y él atribuyó su salvación a la gracia divina.
John Newton continuó en el comercio de esclavos y se convirtió en capitán de sus propios barcos hasta que en 1764 fue ordenado como pastor al noreste de Londres. Allí, con el poeta William Cowper, escribió himnos; como "Sublime Gracia" reflejando su propia historia: un "infeliz" perdido, hallado por gracia sublime.
Newton jugó un rol clave como mentor espiritual y consejero del parlamentario William Wilberforce en la lucha por la abolición del comercio de esclavos en el Reino Unido. En 1788, Newton publicó un panfleto que expuso las atrocidades de la esclavitud basadas en sus vivencias, fortaleciendo el caso de Wilberforce ante el Parlamento. Wilberforce citó a Newton en debates y lo vio como guía moral.
Newton pastoreó en Londres hasta su muerte en1807. Tiempo suficiente para ver la aprobación de la Ley de Prohibición del Comercio de Esclavos, impulsada por Wilberforce, con quien tenían en común su fe en Jesús.
Permítanme traer esta historia al mensaje de hoy porque esta es una ilustración de la gracia de Dios que toma a un hombre completamente rebelde a Dios y lo transforma en un instrumento de Su gracia. Esto es precisamente lo que Dios desea hacer con todos nosotros.
El mensaje de hoy es el segundo en la serie titulada “CUANDO HUYO DE DIOS” Basado en el libro de Jonás. La semana pasado cubrimos el capítulo 1 y hoy nos enfocaremos en el capítulo 2. Quedamos en la parte de la historia cuando Jonás es lanzado al mar porque se hace evidente que la tormenta es por culpa de él, porque estaba huyendo de Dios y por eso quedó Jonás en el mar en medio de una tormenta. Aparentemente sin salida y sin salvación. Cómo que había llegado su final.
El mensaje de hoy lo he titulado: :5 Pasos para restaurar mi vida” Porque el capítulo 2 habla de la restauración de Jonás y en su vida vemos 5 pasos que nosotros también podemos tomar para que nuestras vidas también sean restauradas. Tal vez hoy te encuentras con tu matrimonio tirado en el mar a punto de ahogarse por completo, de pronto tú mismo te sientes como que ya no hay salida para la situación en la que te encuentras. Quizás lo perdiste todo financieramente, o emocionalmente te sientes a punto de ahogarte. O por otra parte crees que estás bien y que no necesitas a Dios y te estás ahogando en un mar de orgullo y autosuficiencia. Leamos el último versículo del capitulo 1 para ver que sucedió después que Jonás fue lanzado al mar.
Y el Señor dispuso un gran pez que se tragara a Jonás; y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches. Jonás 1:17
Este es uno de los eventos más famosos de la Biblia y uno que es tropiezo para muchas personas porque intentan explicar cómo pudo ser eso posible. Se dice que el Tiburón Ballena tiene una boca enorme pero su esófago es muy pequeño para un humano, El más opcionado es la Ballena conocida como cachalote, que es el depredador dentado más grande del mundo en donde cabe perfectamente un humano en su estómago. Sin embargo, el punto no es qué tipo de pez se lo tragó, eso no es lo relevante, porque al final del día sea cual sea el pez, era necesario un milagro para que Jonás pudiera sobrevivir en el vientre de dicho pez por tres días y tres noches.
Dios soberanamente permitió que Jonás sobreviviera sobrenaturalmente dentro de ese pez. No perdamos el enfoque en esos detalles que finalmente demandan la mano del Dios Todopoderoso. Veamos que hizo Jonás en esa circunstancia.
¿Qué debo hacer cuando me encuentro en una situación difícil, principalmente por vivir huyendo de Dios? El primer paso que no enseña Jonás es…
1. Acudir a Dios
Lo obvio es que si estamos huyendo de Dios hagamos un alto en el camino y ahora acudamos a Él.
Entonces Jonás oró al Señor su Dios desde el vientre del pez, Jonás 2:1
Desde la circunstancia difícil en la que se encontraba Jonás, él tomó la decisión de acudir a Dios. El oró desde el vientre del pez. ¿Cuál es tu vientre del pez? ¿Cuál es la situación difícil en la que te encentras? ¿Terminaste ahí por estar huyendo de Dios?
Cualquiera que sea esa circunstancia, ora a Dios, busca a Dios, acude a Dios. Luego viene el contenido de esta oración. Algo interesante es que acudir a Dios se ve aquí reflejado en la oración, pero también acudir a Dios se ve reflejado en acudir a Su Palabra. En el capítulo 2 hay 11 referencias directas a otras partes del Antiguo Testamento. 9 Citas de los salmos, 1 de Lamentaciones y 1 de Job. Tengamos esto en cuenta porque acudir a Dios es acudir a la verdad de Su Palabra y es acudir en oración buscando su rostro.
En mi gran aflicción clamé al Señor y Él me respondió. Desde la tierra de los muertos te llamé, ¡y Tú, Señor, me escuchaste! Jonás 2:2
Dios me escucha y me responde, aún desde el lugar más oscuro de la vida, aún cuando parece que la vida se apaga. En el caso de Jonás, él estaba haciendo referencia al momento que es lanzado al mar en medio de la tormenta. Ese momento en el que toda esperanza se había esfumado. Desde la tierra de los muertos, Jonás clamó a Dios, y Él lo escuchó. Si clamas a Dios para buscarlo a Él por quién Él es, Él te va a escuchar y te va a responder. En el caso de Jonás la respuesta a la aflicción de estar abandonado en el mar fue que se lo tragara un gigante pez.
Pues me habías echado a lo profundo, en el corazón de los mares, y la corriente me envolvió; todas Tus encrespadas olas y Tus ondas pasaron sobre mí. Jonás 2:3
Jonás reconoce la mano de Dios en medio de esta disciplina. Él sabe que es el Dios soberano el que estaba dirigiendo todas las cosas mientras el se estaba ahogando en el mar. Jonás acudió a la verdad, y reconoció que Dios lo estaba disciplinando.
5 pasos para restaurar mi vida.
1. Acudir a Dios
2. Abandonar el pecado
Cuando acudimos a Dios, el segundo paso es abandonar aquello por lo que estamos siendo disciplinados o por lo que llegamos a difícil situación en la que estamos.
Entonces dije: “He sido expulsado de delante de Tus ojos; sin embargo volveré a mirar hacia Tu santo templo.” Jonás 2:4
El profeta reconoce que fue expulsado de la presencia de Dios por su propio pecado. Y también reconoce que debe tomar la decisión de buscar la presencia de Dios. El Santo Templo representa esa presencia divina donde habitaba Dios. Jonás está declarando que ahora va a enfocar su vida hacia la presencia de Dios y no hacia su propio pecado. Hay un cambio radical de dirección, de enfoque y de prioridad.
Me rodearon las aguas hasta el alma, el gran abismo me envolvió, las algas se enredaron en mi cabeza. Jonás 2:5
La situación en la que se encontraba Jonás no era fácil. Estaba a punto de morir en medio del mar.
Descendí hasta las raíces de los montes, la tierra con sus cerrojos me ponía cerco para siempre; pero Tú sacaste de la fosa mi vida, oh Señor, Dios mío. Jonás 2:6
Pero aún en medio de la fosa, ya cuando parecía que el mar sería su lecho de muerte, el Señor lo sacó de ahí por medio de un pez.
Cuando en mí desfallecía mi alma, del Señor me acordé; y mi oración llegó hasta Ti, hasta Tu santo templo. Jonás 2:7
Acude a Dios hoy, no endurezcas tu corazón. Ríndete, reconoce tu pecado y dale la espalda. Solo tú puedes tomar esa decisión.
5 pasos para restaurar mi vida.
1. Acudir a Dios
2. Abandonar el pecado
3. Aceptar Su misericordia
Los que confían en ídolos vanos Su propia misericordia abandonan.
Jonás 2:8
Lo importante es entender que Jonás termina en el vientre de un pez gigante por la misericordia de Dios. Sin embargo, ustedes se preguntarán, cómo así que misericordia si estar en el vientre de un pez gigante debe ser aterrador y horrible. Los acidos gástricos, el estar en un lugar baboso y mal oliente durante todo ese tiempo no suena como misericordia.
Es misericordia porque te da otra oportunidad, es misericordia porque te muestra lo que debes corregir, es misericordia porque no recibes lo que mereces, a pesar que de has huido de Dios, Dios nunca ha huido de ti. Los que abandonan la misericordia de Dios son los que se van detrás de otros falsos ídolos.
4. Abrazar la salvación
Pero yo con voz de acción de gracias Te ofreceré sacrificios. Lo que prometí, pagaré. La salvación es del Señor. Jonás 2:9
Jonás no dice “¡Yo me salvé!” ni “¡El pez me salvó!” ni “¡Mi oración me salvó!”.
Lo que proclama con voz de acción de gracias es: “La salvación es del Señor” (o “de Jehová”, en muchas versiones).
Esta es la frase más poderosa de todo el capítulo 2. Es la conclusión de su oración, el grito de victoria desde el vientre del pez. Jonás entiende por fin: la salvación no viene de mí, no viene de mis méritos, no viene de mis esfuerzos… viene SOLO de Dios.
Él abraza esa verdad: “Dios es el único Salvador. Yo no tengo nada que aportar; solo puedo ofrecerle alabanza, sacrificios y cumplir mis votos porque Él ya me salvó”.
Jonás pasa de la desesperación (“Desechado soy de delante de tus ojos” – v. 4) a la confianza jubilosa.
- Ofrece sacrificios con voz de acción de gracias (no de lamento).
- Dice: “Lo que prometí, pagaré” → se compromete a obedecer. Pero el centro es: La salvación es del Señor. Abrazar la salvación es dejar de confiar en uno mismo y decir: “Señor, Tú eres mi Salvador. Yo recibo lo que Tú das. Gracias por rescatarme cuando yo no podía rescatarme”.
Mateo 12:39 Pero El respondió: “Una generación perversa y adúltera demanda señal, y ninguna señal se le dará, sino la señal de Jonás el profeta;
Mateo 12:40 porque como estuvo Jonás en el vientre del monstruo marino tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra.
Jesús mismo toma esta historia y dice: “La señal de Jonás es MI señal”.
- Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez (símbolo de muerte y sepultura).
- Jesús estuvo tres días y tres noches en el corazón de la tierra (su muerte, sepultura y resurrección). Jonás fue “vomitado” a la vida por Dios; Jesús resucitó por el poder de Dios. → La salvación que Jonás experimentó en miniatura (rescate de la muerte física) apunta a la salvación completa que Jesús trae: rescate de la muerte eterna, perdón de pecados, vida nueva. Por eso Jesús dice: “Ninguna otra señal se dará, sino la señal de Jonás”. La resurrección de Cristo ES la prueba definitiva de que la salvación es del Señor… y solo por Él.
- Abrazarla significa:
- Dejar de intentar “ganártela”.
- Confiar solo en la obra de Cristo (su muerte y resurrección – la verdadera “señal de Jonás”).
- Decir como Jonás: “La salvación es del Señor”.
- Recibirla por fe, agradecerla y comprometerse a vivir para Él.
- Hermanos, Jonás abrazó la salvación cuando confesó: ‘La salvación es del Señor’. Jesús cumplió esa señal al resucitar. Hoy, si estás en las profundidades, no busques salvarte tú solo… abraza la salvación que ya Cristo ganó por ti. Y cuando la abraces de verdad, estarás listo para el paso final...
5. Avanzar en obediencia
Entonces el Señor dio orden al pez, y éste vomitó a Jonás en tierra firme.
Jonás 2:10
Dios me rescata justo donde estoy, para que avance hacia donde Él me llama. Mi restauración sucede cuando vuelvo a Dios, dejo mi pecado y camino en obediencia.
Recordemos a John Newton, él también tuvo una experiencia en medio de una tormenta donde decidió arrepentirse de su equivocado camino y cambiar de rumbo. Dios le dio una segunda oportunidad y él avanzó en obediencia.
Su epitafio dice: "Juan Newton, una vez infiel y libertino, servidor de esclavos en África, por la rica misericordia de nuestro Señor Jesucristo fue preservado, restaurado, perdonado y comisionado para predicar la fe que mucho tiempo se esforzó por destruir".
Resumen: 5 pasos para restaurar mi vida.
1. Acudir a Dios
2. Abandonar el pecado
3. Aceptar Su misericordia
4. Abrazar la salvación
5. Avanzar en obediencia


