Jonás 3; Cuando Dios me da una segunda oportunidad.
En este mensaje, el Pastor José Alonso continúa la serie “Cuando huyo de Dios”, llevándonos al capítulo 3 del libro de Jonás, donde vemos el poder transformador de una segunda oportunidad dada por Dios. Jonás recibió una segunda oportunidad… y esta vez decidió obedecer. Del mismo modo, Nínive escuchó el mensaje, creyó en Dios y se arrepintió, experimentando Su misericordia. La historia de Jonás 3 nos recuerda que no importa qué tan lejos hayamos ido, Dios sigue dando oportunidades para volver a Él y cumplir Su propósito. Su Palabra tiene poder para transformar al más malo y convencer al más duro.
Puntos Principales
- 1Debo ________________ la Palabra de Dios. a. En ________________ b. En ________________
- 2Debo ________________ la Palabra de Dios. a. Requiere ________________ b. Demanda ________________
- 3Debo ________________ en el ________________ de la Palabra de Dios. a. ________________ hasta el más ________________ b. ________________ hasta el más ________________
- 4Debo ________________ en la ________________ de Dios.
- 5¿Quién es tu 1? ____________________________________.
Versículos
La palabra del Señor vino por segunda vez a Jonás: ² Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que Yo te diré. ³ Y Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad muy grande, de un recorrido de tres días. ⁴ Entonces Jonás comenzó a recorrer la ciudad camino de un día, y proclamaba: Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada. ⁵ Entonces los habitantes de Nínive creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. ⁶ Cuando llegó la noticia al rey de Nínive, se levantó de su trono, se despojó de su manto, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. ⁷ Y mandó proclamar y anunciar en Nínive, por decreto del rey y de sus grandes: Ni hombre ni animal, ni buey ni oveja prueben cosa alguna. No dejen que pasten o beban agua. ⁸ Cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios con fuerza, y vuélvase cada uno de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos. ⁹ ¡Quién sabe! Quizá Dios se vuelva, se arrepienta y aparte el ardor de Su ira, y no perezcamos. ¹⁰ Cuando Dios vio sus acciones, que se habían apartado de su mal camino, entonces Dios se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.
En la década de 1970, Almolonga, en Guatemala era un pueblo indígena quiché marcado por pobreza extrema, alcoholismo rampante, violencia, e idolatría. El índice de crimen era tan alto que había 4 cárceles con sobrecupo. La tierra era árida y las cosechas escasas, lo que agravaba la miseria económica.
El pastor Mariano Riscajché y otros líderes locales se dedicaron a enseñar la Palabra de Dios con oración ferviente. La gente se arrepintió en masa: 36 cantinas cerraron, dueños se convirtieron a Jesús, las cárceles se vaciaron por completo y fue necesario cerrarlas porque ya no había criminales. La última cárcel fue remodelada y convertida en un salón de usos múltiples para eventos municipales y sociales.
Se dice que, los policías del pueblo pasaban sus turnos sin nada que hacer, lo cual es un contraste enorme con la realidad de muchas otras localidades de la región en esa época.
Hoy se calcula que el 90% de sus 18.000 habitantes son cristianos, la agricultura produce vegetales gigantes (zanahorias de 15 pulgadas, rábanos de 4-6 libras) sin agroquímicos, con hasta 8 cosechas anuales y 50 camiones diarios exportados. Almolonga es conocido como "La Hortaliza de América”. No sabemos que vendría para este pueblo como juicio divino, pero lo que sabemos es que escucharon el mensaje, creyeron en él y se arrepintieron. Sus vidas fueron transformadas y Dios sanó su tierra.
Esta fascinante historia de la vida real es un reflejo de lo que Dios desea hacer en nuestras vidas y a través de nuestras vidas. Seguimos en la serie basada en el libro de Jonás que hemos titulado.
Cuando huyo de Dios
Y el mensaje de hoy lo he titulado.
Cuando Dios me da una segunda oportunidad
Hoy vamos a ver un relato bíblico de una historia parecida a la de Almolonga, Guatemala. En el capítulo anterior, la narrativa Bíblica nos dejó con Jonás en tierra seca. Y el capítulo 3 inicia con una segunda oportunidad:
Jonás 3:1 La palabra del Señor vino por segunda vez a Jonás:
La pregunta no es si Dios nos da una segunda, o tercera o cuarta oportunidad. La pregunta es ¿qué hacemos con las oportunidades que Dios nos da?
Veamos 4 cosas que debemos hacer cuando Dios nos da una segunda oportunidad.
1- Debo obedecer la Palabra de Dios.
Vino la Palabra de Dios a Jonás y el mensaje fue el siguiente.
Jonás 3:2 “Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que Yo te diré.”
En este capítulo de Jonás encontramos 2 segundas oportunidades. Una es dirigida a Jonás para que fuere y compartiera el mensaje de Dios con la gente de Nínive. Curisomente Ninive significa casa o lugar del pez. Y Dagón era uno de los dioses falsos principales de los Asirios y está representado por un ser que es mitad pez y mitad hombre. Es probable que Dios usó la experiencia de Jonás para abrir la puerta con la gente de Nínive.
Jonás 3:3a Y Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la palabra del Señor…
Jonás obedeció al Señor. Si Dios te da una segunda oportunidad, ve y obedece Su Palabra.
La segunda oportunidad que se da es a la ciudad de Nínive. Después que Jonás va y les predica. Ellos aprovecharon esa segunda oportunidad.
Jonás 3:5 Entonces los habitantes de Nínive creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.
Aquí vemos 2 cosas que la gente de Nínive hizo. Empecemos por la expresión “se vistieron de cilicio”. Esta es una palabra hebrea interesante que se pronuncia SAK, de donde viene la palabra SACO en español. El cilicio era una tela extremadamente rústica, áspera y gruesa hecha de pelo de cabra o de camello. A diferencia del lino fino o la lana suave que usaba la realeza o la gente con dinero, el cilicio era punzante, caluroso y rascaba la piel causando una incomodidad física constante e irritación. Normalmente el cilicio se usaba para fabricar costales o sacos para transportar grano o mercancías pesadas. Vestirse de cilicio era una señal de arrepentimiento, así que Nínive obedeció la Palabra de Dios…
A. En Arrepentimiento
El verdadero arrepentimiento debe ser evidente en nuestras vidas. No es solamente algo que tiene que ver con nuestro ser interior.
En las culturas del antiguo Medio Oriente (no solo en Israel, sino también en Mesopotamia, Siria y Egipto), las emociones fuertes no se guardaban, sino que se expresaban exteriormente de manera muy visual para expresar, humillación y despojo del orgullo, o luto profundo, dolor extremos, o súplica desesperada. En este caso que Nínive se visitera de Cilicio desde el mayor hasta el menor era una señal de que estaban obedeciendo la Palabra de Dios arrepintiéndose de su maldad. Veamos la segunda manera como Nínive respondió a la Palabra de Dios.
1- Debo obedecer la Palabra de Dios.
B. En fe
Jonás 3:5 Entonces los habitantes de Nínive creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.
Aquí leemos que los habitantes de Nínive creyeron en Dios. Creyeron en el mensaje de Dios, ellos creyeron en la Palabra de Dios.
¿Cuál fue el mensaje de Jonás?
Jonás 3:4b …y proclamaba: “Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada.”
El mensaje era la destrucción de la ciudad entera. Para la ciudad de Nínive este era un mensaje muy difícil de creer.
Nínive era la capital del imperio Asirio, el más poderoso en ese momento de la historia. Esta era una ciudad gigantesca con puertas monumentales. Era una ciudad estratégica militar y políticamente. Una ciudad poderosa conocida por su dominio militar y el símbolo de la grandeza del poderío humano. No era fácil que la gente de esta ciudad creyera que el Dios de Jonás destruiría la ciudad en 40 días. Muchos pensarían que Jonás era un loco hablando incoherencias. ¿Quién podría acabar con la grandeza de Nínive y menos en solo 40 días?
Pero aún así la ciudad creyó y se arrepintió. La pregunta para nosotros es si nosotros creemos y nos arrepentimos.
Veamos lo que dice…
Salmos 9:7-8 Pero el Señor permanece para siempre; ha establecido Su trono para juicio, y juzgará al mundo con justicia; con equidad ejecutará juicio sobre los pueblos.
Dios es quien ha establecido la ley moral suprema para la humanidad. No importa lo que pensemos en cuanto a lo que es bueno o malo, Dios ya ha establecido Su ley. Él es el juez supremo, y ejecutará juicio sobre los pueblos basado en la obediencia a Su estándar perfecto de justicia.
Romanos 2:5 Pero por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.
Nuestra naturaleza pecaminosa se hace evidente en nuestra terquedad y corazón no arrepentido. Y eso hace que la humanidad entera acumule ira para el día de la ira donde Dios juzgará con Su justo juicio. Es justo porque Él es el Juez y Su Palabra establece Su ley y todos hemos violado esa ley de una manera u otro.
Romanos 2:6 Él pagará a cada uno conforme a sus obras.
¿Quién no ha mentido? ¿Quién no ha deseado la propiedad del prójimo? ¿Quién no ha tomado algo que no le pertenece? ¿No te has comido una uva en el supermercado sin pagarla? ¿No has tenido un mal pensamiento? Si Dios mismo no interviene estamos perdidos y recibiremos el justo juicio de Dios por la eternidad.
2 Tesalonicenses 1:7-8 …cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo con Sus poderosos ángeles en llama de fuego, dando castigo a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús.
2 Tesalonicenses 1:9 Estos sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder,
El castigo será tormento eterno, no simplemente dejar de existir. Esta es la mala noticia, que todos somos pecadores y seremos castigados eternamente.
Romanos 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Dios es juez justo, pero también es misericordioso y nos ofrece una solución. Nos ofrece vida eterna por medio de Cristo.
Romanos 5:8 Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
El regalo es que Cristo muera en tu lugar y en mi lugar para pagar la deuda y la condena por nuestros pecados. Ahora por medio de la fe tenemos perdón de nuestros pecados y vida eterna.
Juan 3:18 El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.
Así como Nínive creyó en el mensaje de Dios, nosotros también debemos creer en el mensaje de salvación por medio de Jesucristo Señor nuestro.
Juan 5:24 En verdad les digo: el que oye Mi palabra y cree al que Me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.
1- Debo obedecer la Palabra de Dios.
A. En Arrepentimiento
B. En fe
2- Debo compartir la Palabra de Dios.
Ese tesoro maravilloso de la salvación es para compartirlo. Por eso estamos aquí, por eso fuiste invitado, por eso Dios te trajo. Para que escuchemos y luego compartamos este hermoso mensaje.
A. Requiere esfuerzo
Jonás 3:3 Y Jonás se levantó y fue a Nínive conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad muy grande, de un recorrido de tres días.
Jonás debía ir desde Jope a su casa seguramente y luego hasta Nínive. Esto requería esfuerzo,
Jonás 3:4 Entonces Jonás comenzó a recorrer la ciudad camino de un día, y proclamaba: “Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada.”
Cómo si esto fuera poco, la ciudad era gigante. Se tomaba 3 días para caminarla de un lado al otro.
B. Demanda urgencia
Es urgente que nosotros compartamos la palabra de Dios. Esto no se trata de simplemente tener una vida bonita o tranquila aquí en la tierra, se trata de la eternidad.
Jonás 3:4b …y proclamaba: “Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada.”
Nínive sería destruida en 40 días. ¿Sabes cuanto le queda a tus vecinos, seres amados o amigos? No lo sabemos por eso debemos compartir la Palabra de Dios con otras personas con esfuerzo y con urgencia.
3- Debo confiar en el Poder de la Palabra de Dios.
A veces decimos, yo no invito a mi familiar o a mi amigo o a mi vecino porque es que ellos son muy malos, solo les gusta el trago, o la pelea, o las drogas, o lo que sea que nos lleve a pensar que una persona a sí jamás podría tener fe en la Palabra de Dios y arrepentirse.
A. Transforma hasta el más malo
Jonás 3:5 Entonces los habitantes de Nínive creyeron en Dios, y proclamaron ayuno y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.
Recordemos que los asirios eran conocidos por su extrema maldad y crueldad. Ellos eran famosos por despellejar vivos a sus víctimas, atravesarlos y colgarlos en estacas, cortarles manos/pies/narices/orejas y exponerlos públicamente. Cubrían columnas con las pieles de sus enemigos y quemaban vivos a mujeres ya niños. Los Asirios eran expertos en promover su crueldad y generar tortura psicológica registrando en su escritos y en arte todas sus crueles prácticas. Pero la Palabra de Dios es viva y eficaz, es poderosa para transformar hasta el más malo. Debemos confiar en el poder de la Palabra de Dios para transformar hasta el más malo.
B. Convence hasta el más duro
Si es suficientemente impresionante considerar que una ciudad como Nínive creyera en la Palabra de Dios y se arrepintieran, imagínemos lo difícil que sería convencer al rey.
Jonás 3:6 Cuando llegó la noticia al rey de Nínive, se levantó de su trono, se despojó de su manto, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.
La Palabra de Dios no solo transforma hasta el más malo, sino que convence hasta el más duro. El rey al escuchar el mensaje del Señor se levantó de su trono, una señal de renuncia simbólica al poder y estatus. Se despojó de su manto es señal de un rechazo de la identidad de rey para mostrarse como simple mortal. Ya vimos que cubrirse de cilicio era una señal de contrición y dolor, y sentarse sobre ceniza era un símbolo poderoso en la cultura del antiguo Oriente Medio de duelo profundo, arrepentimiento extremo y humillación total ante Dios. Las cenizas representaban desolación, muerte, ruina y la fragilidad ante el juicio.
El más malo fue convencido. Les aseguro que no conocemos ninguno de nosotros a alguien más malo y duro que el rey de Nínive. Así que si Dios pudo transformar a toda una ciudad malvada y convencer a su perverso rey, Dios puede transformar y convencer a cualquiera.
Jonás 3:7 Y mandó proclamar y anunciar en Nínive, por decreto del rey y de sus grandes: “Ni hombre ni animales, ni buey ni oveja prueben cosa alguna. No dejen que pasten o beban agua.
Jonás 3:8 Cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios con fuerza, y vuélvase cada uno de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos.
Jonás 3:9 ¡Quién sabe! Quizá Dios se vuelva, se arrepienta y aparte el ardor de Su ira, y no perezcamos.
4- Debo descansar en la misericordia de Dios.
Jonás 3:10 Cuando Dios vio sus acciones, que se habían apartado de su mal camino, entonces Dios se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.
Dios al ver que Nínive se compadeció y desistió del castigo que había anunciado y no destruyó la ciudad. Dios no se arrepintió en el aspecto de que cometió un error o que corrigió un error.
Dios es inmutable y el no cambia. Así que Dios no está cambiando, lo que cambian son las circunstancias. Dios sigue siendo misericordioso, el que perdona al que se arrepiente, por malo que sea. La palabra hebrea que se usa aquí traducida como arrepentirse es (נחם / nacham) que puede significar compadecerse, desistir, o lamentarse. El verbo se usa para expresar que Dios desiste del castigo anunciado al ver el cambio de corazón de las personas.
La actitud de Dios es inmutable: a los que persisten en su maldad, juicio; a los que se humillan y se apartan del mal, gracia y perdón. Lo que cambia aquí no es el carácter ni el decreto eterno de Dios, sino la condición de Nínive: pasan de la rebeldía al arrepentimiento genuino (“se convirtieron de su mal camino”).
Cuando Dios me da una segunda oportunidad
1- Debo obedecer la Palabra de Dios.
2- Debo compartir la Palabra de Dios.
3- Debo confiar en el Poder de la Palabra de Dios.
4- Debo descansar en la misericordia de Dios.
Ahora vamos a aplicar este mensaje:
A partir del próximo domingo iniciamos la semana santa y es una oportunidad perfecta para invitar a nuestra familia, amigos y vecinos a la iglesia.
Iniciaremos con el domingo de ramos. El próximo domingo, luego viernes santo a las 6 pm y finalmente de hoy en 15 días tendremos el maravilloso domingo de resurrección. Todos traeremos postres para compartir con todas las personas nuevas que Dios va a traer, tendremos una manualidad para los niños después del servicio, también tendremos cacería de huevos de pascua y un regalo para todas las familias que vengan. Va a ser un día espectacular así que todos debemos ser diligentes en repartir las invitaciones.
Hemos entregado grupos de 10 invitaciones a cada uno de ustedes. Son más de 2000 invitaciones. Si las entregamos en oración y pidiendo a Dios que tenga misericordia de la persona que la recibe y la traiga, veremos a Dios obrar de una manera especial.
El próximo sábado vamos a reunirnos para salir a entregar invitaciones. Así que por favor inscríbanse en el código QR que tienen en el boletín y seleccionen en donde les queda más cerca. Tendremos una pareja líder para cada zona y les contactaremos para coordinar salir el sábado a invitar gente a nuestros servicios de semana santa.
¿Quién es tu 1?
Vamos a escribir en nuestro boletín el nombre de una persona a la que queremos invitar a los servicios de semana santa. Vamos a orar por esa personas, vamos a invitarla y vamos a ir a traerla. Dios puede duplicar nuestra asistencia en solo una semana si todos hacemos nuestra labor.
Dios puede transformar familias, pueblos y países enteros por medio de nuestra obediencia. Así como lo hizo con Almolonga, en Guatemala.


