Isaías 9:6; Un Regalo Inagotable
En este mensaje final de la serie "El Regalo de la Navidad", el Pastor José Alonso nos invita a reflexionar sobre Jesús como el regalo inagotable: suficiente ayer, hoy y por siempre. A través de una poderosa ilustración y de la Palabra de Dios, descubrimos que muchas veces perseguimos lo que parece valioso, pero olvidamos lo único que realmente lo es. Jesús es el regalo eterno de la presencia, el poder y el amor de Dios, y quien tiene al Hijo, lo tiene todo. 👉 No olvides suscribirte y activar la campanita para más mensajes que edifiquen tu vida.
Puntos Principales
- 1De la ________________ de Dios.
- 2Del ___________ de Dios.
- 3Del ___________ de Dios.
Versículos
Serie, el regalo de la navidad.
1er mensaje hablamos de un regalo inesperado. Niño, príncipe de paz
Luego en el segundo mensaje hablamos de un regalo incomparable. Admirable consejero
Hoy hablaremos de un regalo inagotable. Este es el título del mensaje de hoy.
Se cuenta la historia de un hombre muy pero muy rico al que le apasionaban las obras de arte e invertía sus millones en obras muy costosas de los mejores artistas y pintores del mundo. Nadie tenía tanto arte como él, ningún museo del mundo poseía una colección tan valiosa como este millonario. Era tanta la admiración de la gente por sus posesiones que frecuentemente lo visitaban para apreciar las obras que colgaban de las paredes de su impresionante mansión. A pesar de todas sus posesiones lo que este hombre más amaba era a su único hijo, quien a sus 18 años le toco prestar el servicio militar. Sin poder hacer nada al respecto aquel hombre se entristeció en gran manera y todo ese año estuvo muy pendiente de su amado hijo. No fue fácil para él, puesto que su hijo fue enviado a la guerra que se estaba librando en su país. Para su desgracia, faltando pocos días para que su hijo volviese a casa le llamaron del batallón y le notificaron que su hijo había muerto en el campo de batalla por salvarle la vida a un compañero.
Aquel hombre se llenó de dolor y de tristeza por haber perdido a su único hijo a quien amaba más que a nadie en el mundo.
Algún tiempo después un joven toco la puerta del acaudalado hombre y cuando se le abrió pregunto por el padre del amigo que le había salvado la vida en la guerra. Al sentarse a conversar el hombre y el joven hablaron durante varias horas. El muchacho contó como el hijo de aquel hombre al verlo herido en el piso casi muerto no lo pensó 2 veces para correr a rescatarlo y no dejarlo morir en medio del campo de batalla, una vez que lo puso en otro lugar luchó ferozmente para protegerlo de los enemigos invasores hasta que murió por salvar a su compañero. En agradecimiento el joven hizo una pintura del rostro del hijo de aquel hombre y se la llevaba en conmemoración a tan noble acto. El hombre puso aquella pintura de su hijo en el mejor lugar de su casa en donde todos la podían ver sin importarle la crítica de los grandes conocedores de arte quienes le decían que la técnica y la calidad de la pintura eran grotescas y que no se explicaban siquiera por qué la tenía allí, aunque fuese de su difunto hijo.
Poco tiempo después el multimillonario hombre murió y dejo un testamento en el que pedía que se subastaran todas sus obras de arte. Llegaron personas de todo el mundo interesadas en esas grandes y famosas pinturas. El día de la subasta se llegó y la primera pintura en ser subastada era la de su hijo. Por la baja calidad artística y lo desconocido del autor nadie daba ni un centavo y todos pedían que se dejara esa a un lado y se continuara con las realmente buenas. Le fue necesario al organizador de la subasta leer una parte del testamento del hombre rico en donde se pedía que si no se subastaba la de su hijo primero no se podía continuar con las demás. Al seguir insistiendo en la subasta del cuadro del hijo nadie quería siquiera dar un centavo.
De repente el jardinero de la familia del difunto hombre, quien amaba profundamente al hijo se puso de pie y dijo: “Si nadie la quiere yo quisiera saber si con los pocos centavos que tengo es suficiente para adquirir al hijo”.
Nadie dio más que esos humildes centavos que ofreció el jardinero, que por cierto era todo lo que tenía, y a la voz de tres fue otorgada a él.
Todos se frotaban las manos de la emoción de que por fin se llegaba la hora de subastar las demás obras.
Para sorpresa de todos, el director de la subasta dijo que todo ya había terminado porque en el testamento del hombre rico decía que el que reciba al hijo lo recibe todo por lo tanto la subasta se concluyó con el jardinero recibiendo toda la herencia con las palabras: EL QUE TIENE AL HIJO LO TIENE TODO.
Permítanme traer esta historia a la enseñanza de hoy, porque esto es una ilustración de nuestras vidas, andamos detrás de lo que parece valioso, pero en realidad no lo es e ignoramos por completo lo que realmente tiene valor absoluto, Jesús el Hijo de Dios es en quien encontramos toda la plenitud espiritual que necesitamos. Todas las cosas de este mundo se desgastan, se dañan y se agotan, pero Jesús es el regalo inagotable y suficiente para nuestras vidas.
La idea principal que quiero que recuerden de este mensajes es:
Jesús es el regalo eterno de la presencia, el poder y el amor de Dios.
Veamos estas tres cosas que trae Jesús a todos los que lo reciben en sus vidas.
Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre Sus hombros. Y se llamará Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Isaías 9:6
Jesús es el regalo inagotable…
1- De la presencia de Dios.
Ese niño que nacería 700 años después del anuncio del profeta isaias, ese Hijo que nos sería dado por medio de la encarnación sería Dios…!
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había hablado por medio del profeta (Isaías), diciendo:
Mateo 1:22
“he aquí, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel,” que traducido significa: “Dios con nosotros.”
Mateo 1:23
Jesús es el cumplimiento de la presencia de Dios con nosotros. Dios el Hijo nos acercó la presencia de Dios a la humanidad haciéndose como uno de nosotros.
Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, Él Lo ha dado a conocer.
Juan 1:18
El "seno" o el "pecho" era el lugar donde uno abrazaba a los hijos o a los seres más amados.
- Dios el Hijo está en el lugar de mayor afecto y cercanía al corazón de Dios Padre.
- Jesús es quien ocupa ese lugar de honor eterno con el Padre. Por estar "en su seno", Jesús conoce los secretos, los pensamientos y los latidos del corazón de Dios como nadie más puede conocerlos.
La palabra usada aquí traducida en español como “Dar a conocer” en el griego original es la forma verbal de la palabra exégesis que significa explicar, interpretar, narrar. Jesús es la interpretación visible de Dios, es la explicación de Dios, es la manifestación física de Dios, es la exégesis de Dios. Solo quien viene de la profundidad del ser de Dios puede explicarnos quién es Dios.
Estar "en el seno del Padre" significa que Jesús vive en el corazón mismo de Dios. Por eso, cuando vemos a Jesús, no estamos viendo a un simple mensajero, estamos viendo el corazón del Padre revelado.
En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.
Juan 1:1
Jesús es Dios. Todo movimiento o ideología que no crea que Jesús es Dios mismo, la segunda persona de la Trinidad, es falso. Esto incluye a los Mormones que creen que existen 3 dioses distintos, en lugar de creer en un solo Dios en 3 personas como lo enseña la Biblia. Otro grupo falso son los unicitarios, que creen que solo Jesús es Dios, y que el Padre y el Espíritu son sólo modos o manifestaciones de la misma persona divina, este es el grupo pentecostal conocido como los “Jesús solos” que solo bautizan en el nombre de Jesús. Los unitarios por otra parte creen que solo el Padre es Dios. Este es el caso de los Testigos de Jehová que no creen que Jesús es Dios.
Aquí está claro que Jesús estaba con Dios porque Él es Dios.
El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan 1:14
Esa Palabra de Dios se encarnó y se hizo como uno de nosotros y Juan vio Su gloria como solo el Hijo de Dios podría manifestarla.
Él es la imagen del Dios invisible…
Colosenses 1:15
Todos tenemos la oportunidad de tener acceso a la inagotable presencia de Dios en nuestras vidas por medio de Jesús.
Jesús le respondió: “Si alguien Me ama, guardará Mi palabra; y Mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada.”
Juan 14:23
…y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.
Mateo 28:20
Jesús es la presencia constante, permanente e inagotable para el que ama a Jesús y obedece Su Palabra. Que gloriosa verdad!!!! Y que maravilloso regalo.
Recordemos la idea principal.
Jesús es el regalo eterno de la presencia, el poder y el amor de Dios.
Jesús es el regalo inagotable…
1- De la presencia de Dios.
2- Del poder de Dios.
Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre Sus hombros. Y se llamará Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Isaías 9:6
En Hebreo Dios Poderoso es “El” que significa Dios y “Gibbor” que significa fuerza, poder o prevalencia.
Este niño anunciado que se encarnaría en la primera navidad sería Dios Poderoso.
No solo sería el regalo inagotable de la presencia de Dios sino también sería el regalo inagotable del poder de Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
Juan 1:3
Jesús es Dios el Hijo por medio de quién el Padre creó todas las cosas.
Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él,
Colosenses 2:9
Él es el resplandor de Su gloria y la expresión exacta de Su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de Su poder…
Hebreos 1:3
Jesús sostiene la creación, sostiene los planetas en su órbita, sostiene con solo ordenarlo con Su Palabra. Jesús es quien tiene el poder para vencer el pecado y la muerte. Él es a quién tu necesitas.
No hay nada que Jesús no pueda hacer por ti, lo que pasa es que debemos tener en cuenta que Dios no solo opera basado en Su poder, sino que opera también basado en Su voluntad. Esto quiere decir que, aunque Dios puede hacer todo lo que está de acuerdo a su carácter y naturaleza, también Él obra conforme a Su plan soberano.
Dios puede quitarte esa enfermedad o solucionarte ese terrible problema de salud, o solucionarte esa dificultad relacional o matrimonial que tienes. Pero la pregunta no es si Él puede sino si Él quiere. Puede que la enfermedad, la lucha, la escasez, o el conflicto que estás viviendo es un instrumento de Dios para moldear tu vida.
Podemos descansar en que Jesús es Dios poderoso, y si no sucede lo que pido o lo que espero entonces debo preguntarme cuál es el propósito de Dios con todo esto. ¿Será que aún estoy siendo disciplinado, o estoy recogiendo el fruto de mis malas decisiones?
Recordemos la idea principal.
Jesús es el regalo eterno de la presencia, el poder y el amor de Dios.
Jesús es el regalo inagotable…
1- De la presencia de Dios.
2- Del poder de Dios.
3- Del amor de Dios.
Porque un Niño nos ha nacido, un Hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre Sus hombros. Y se llamará Su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Isaías 9:6
No debemos confundir las personas de la Trinidad con la función que cada uno desempeña. Jesús no es el Padre, ni el Padre es Jesús. La Trinidad es 1 Dios en tres personas distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Aquí Jesús será llamado Padre eterno por su relación con los que lo aman. Jesús es como un Padre Eterno, inagotablemente amoroso, inagotablemente bondadoso, que nos protege con tierno cuidado.
“Señor, muéstranos al Padre y nos basta,” Le dijo Felipe.
Juan 14:8
La pregunta no es ontológica (¿quién es Dios?), sino revelacional (¿cómo conocemos al Padre?).
Jesús le dijo: “¿Tanto tiempo he estado con ustedes, y todavía no Me conoces, Felipe? El que Me ha visto a Mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’?
Juan 14:9
No es un asunto de identidad personal, sino de revelación perfecta. Jesús es quien revela al Padre.
Ver a Cristo es ver todo lo que el Padre es en esencia y carácter, no confundir sus personas.
No es que Cristo sea el Padre, sino que lo revela sin distorsión.
Yo y el Padre somos uno. Juan 10:30
En Esencia son un mismo Dios, no una misma persona.
Distinción crucial: Trinidad ontológica vs. economía de la redención
Ontología (Ser)
Economía (Obra)
El Hijo es eternamente Hijo
El Hijo actúa paternalmente hacia los redimidos
Distinto del Padre
Cabeza, protector y dador de vida
Engendrado, no creado
Autor de salvación eterna
Jesús es llamado “Padre Eterno” no porque sea la persona del Padre, sino porque, como Hijo eterno de Dios, es el autor, cabeza y protector perpetuo de su pueblo redimido.
Él es:
- Hijo en relación eterna con el Padre
- Padre en relación redentora con su iglesia
- Eterno en esencia divina
El Hijo no es el Padre en persona, pero actúa paternalmente como el autor eterno de la vida de los redimidos.
- Solo Dios puede salvar (Isaías 43:11)
- Si Cristo no es Dios, no puede redimir eficazmente
Padre ETERNO
Él existía en el principio con Dios. Juan 1:2
Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos. Hebreos 13:8
Jesús les dijo: “En verdad les digo, que antes que Abraham naciera, Yo soy.” Juan 8:58
No temas, Yo soy el Primero y el Ultimo, y el que vive, y estuve muerto. Pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del Hades. Apocalipsis 1:17-18
Recordemos al jardinero que amaba tanto al hijo que dio todo lo que tenía para quedarse con su cuadro. Esto fue suficiente para poderse quedar con todo lo demás. De la misma manera no tenemos ni la menor idea de todo lo que el Dios Padre ha preparado para todos los que entreguemos todo nuestro ser por tener al Hijo. Porque el que tiene al Hijo lo tiene todo.
Jesús es el regalo eterno de la presencia, el poder y el amor de Dios.

