Mateo 5:23-24; Reconciliación antes que adoración
En este mensaje, el Pastor José Alonso nos recuerda una verdad profunda de Mateo 5:23-24: "Antes de alzar mi mano en adoración, debo extenderla en reconciliación." Jesús nos enseña que la verdadera adoración no comienza en el altar, sino en el corazón reconciliado. Dios demanda que busquemos la paz con nuestros hermanos antes de presentar nuestra ofrenda. Descubre por qué la reconciliación es prioridad para Dios, cómo tomar la iniciativa en restaurar relaciones, y qué significa adorar con un corazón limpio delante del Señor. 👉 No olvides suscribirte y activar la campanita para más mensajes que edifiquen tu vida.
Puntos Principales
- 1La adoración verdadera se evidencia en el ______________.
- 2Tengo una ___________________ cuando alguien tiene algo contra mí. A. Debo tomar la ______________. B. Debo buscar la ________________.
- 3Dios demanda ________________ antes que ________________.
Versículos
Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,
Mateo 5:23
deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve; reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Mateo 5:24
El mensaje de hoy lo he titulado – Reconciliación antes que adoración.
Estas palabras hacen parte del Famoso sermón del monte que dio Jesús para contrastar la voluntad de Dios con las creencias comunes de los judíos en el primer siglo donde se le daba mucho énfasis a la apariencia externa. Este sermón es una exposición del reino de Dios y su justicia. Jesús explica cómo deben vivir los ciudadanos de Su reino en contraste con la religión hipócrita de los fariseos.
Los fariseos eran una de las tres principales sociedades religiosas del judaísmo en los tiempos de Jesús, junto con los saduceos y los esenios. Los fariseos eran comúnmente los más públicos e influyentes. Se cree que el inició de este grupo judío surge de un grupo conocido como los “piadosos” que se formó en el periodo Inter-testamentario como respuesta a la helenización del judaísmo. Este es un grupo de judíos que intentaron mantenerse puros y separados de la gran influencia idolatra de los griegos.
La Palabra fariseo en su forma hebrea significa separatista o los separados. También se les conocía como chasidim, que significa leales a Dios o Amados de Dios. Desde sus inicios el enfoque era una vida de adoración. Quizás ellos pretendían adorar a Dios, pero poco a poco se volvieron tan devotos y extremistas en partes específicas de la ley de Moisés, más todo lo que ellos le añadieron, que se enceguecieron en cuanto a lo que la verdadera adoración significa. Algunos iban al extremo de tomar un pasaje como Deuteronomio 6:8 donde dice que la Palabra de Dios debe ser “por frontales entre tus ojos” de manera tan literal que hacían unas cajitas de cuero llamadas filacterias en donde metían rollitos con versículos para que la Palabra de Dios fuera frontales entre sus ojos.
Su excesiva confianza en sí mismos y su propia justicia junto con sus obras externas de adoración los enceguecieron de tal manera que vieron al Mesías, oyeron sus palabras, vieron sus milagros, pero en lugar de recibirlo con gozo, hicieron todo lo posible por detenerlo al punto de hacerlo asesinar por su verdadera declaración de que él era el Hijo de Dios, Dios hecho hombre.
Las palabras de Jesús en el sermón del monte eran una aclaración contundente del espíritu de la ley de Dios y era una confrontación para los líderes religiosos que estimaban la apariencia por encima de todo.
La realidad histórica de los fariseos nos sirve de ilustración para la realidad de hoy. Nos enfocamos tanto en la apariencia, piedad exterior, y ritos superficiales que nos olvidamos del corazón. Pensamos que la piedad y la verdadera adoración son solo actos externos, pero Jesús nos reta a pensar en aspectos más profundos que lo que ven nuestros ojos a simple vista.
La idea principal que quiero compartir con ustedes hoy es:
Antes de alzar mi mano en adoración, debo extenderla en reconciliación.
Al escuchar todo esto surgen preguntas como: ¿Qué tiene que ver la adoración con la reconciliación? ¿Cómo se hace evidente la verdadera adoración? ¿Cuál es mi responsabilidad en todo esto? Estas son las preguntas que vamos a responder hoy a la luz de mateo 5:23-24
Hoy vamos a ver 3 verdades que este texto nos presenta y que nos va a responder estas preguntas y además de tener un entendimiento claro de lo que Dios desea para nuestras vidas.
1- La adoración verdadera se evidencia en el corazón.
Dios está interesado en nuestra condición interna. No simplemente nuestros actos externos de adoración que a los ojos de los hombres pueden parecer muy loables pero que no son coherentes con la condición interna de la persona que los practica. Dios desea que nuestras obras externas vayan acompañadas de actitudes del corazón que correspondan.
Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,
Mateo 5:23
Esta enseñanza se da en el entorno del mar de Galilea, el lugar que se cree es una ladera cerca a Capernaúm en la parte Noreste del mar de Galilea. Esto implica que la historia como la escucharon los oyentes originales implicaba que para ellos el viaje involucraba como mínimo 175 km o más de 100 millas porque el único altar autorizado para que los judíos ofrecieran una ofrenda era el altar en Jerusalén.
Es como si nos tocara viajar a una ciudad con Wilmigton en la playa desde aquí pero caminando. Así que esta frase de ir a presentar una ofrenda al altar era una tarea que tomaba entre 5 a 7 días.
Aquí hay esfuerzo, aquí hay compromiso, aquí hay deseo de ir a adorar a Dios y presentar una ofrenda al Señor ya sea ofrenda voluntaria de amor o un sacrificio por los pecados propios. De cualquier manera, era un acto de adoración que implicaba compromiso.
Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,
Mateo 5:23
Pero después de ese viaje de una semana, y todos los recursos económicos que eso implica aparte del gran esfuerzo físico, el dejar de trabajar esos días y llegar al templo en Jerusalén y presentar allí la ofrenda.
Jesús dice que si allí se acuerda que un hermano tiene algo contra nosotros se debe hacer algo.
Noten que aquí el asunto no es ni siquiera nuestro propio malestar o ira, la situación con la que el Señor está tratando es cuando alguien está molesto conmigo. Una cosa es recordar que alguien nos hizo algo como hemos hablado en los mensajes anteriores y otra cosa es recordar que hemos notado que alguien tiene algo contra nosotros. Que sospechamos que alguien tiene algo en nuestra contra porque esa persona ha cambiado con nosotros, ya no nos saluda igual, ya no es tan cariñosa la persona como antes.
El asunto no es que yo tenga ira en mi corazón, eso se trata en los versículos anteriores. Mateo 5:21-22 enseña que no solo el acto de asesinato está prohibido, sino también la ira y el desprecio hacia otros. Jesús amplía la ley del "no matarás" al decir que cualquiera que se enoje con su hermano o lo insulte (llamándolo "raca" o "necio") será sujeto a juicio, destacando la importancia de reconciliación y control de las emociones.
En este punto el Señor advierte que no desea nuestro acto de adoración, manifiesto a través de la ofrenda, si yo no he intentado arreglar el hecho que alguien está molesto conmigo. El Señor desea resolver el asunto del malestar que hay en contra nuestra. Si yo sé que alguien está molesto contra mí, y a pesar que yo no me sienta molesto contra ese alguien, Dios desea que yo vaya y hable acerca del asunto e intente reconciliar la relación.
Quedamos en ese momento con una responsabilidad, que nos lleva a la verdad número 2.
2- Tengo una responsabilidad cuando alguien tiene algo contra mí.
En el escenario que Jesús presenta se crea un adorador que hace un largo viaje hasta Jerusalén para ir a adorar a Dios presentando una ofrenda en el altar. En ese momento en que está presentando la ofrenda se acuerda que piensa que alguien tiene algo contra él y ahora Jesús nos muestra nuestra responsabilidad ante esa situación.
deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve; reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Mateo 5:24
Antes de alzar mi mano en adoración, debo extenderla en reconciliación.
A. Debo tomar la iniciativa.
deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve; reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Mateo 5:24
No se debe presentar la ofrenda, se debe dejar ahí en el altar. Si es un animal se debe dejar anotado como que se trajo pero que el adorador volverá después a presentar su ofrenda al altar cuando primero cumpla con su responsabilidad delante de Dios que acaba de caer en cuenta que debe solucionar primero.
deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve; reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Mateo 5:24
Aquí el que debe tomar la iniciativa es el adorador. Esta diminuta frase de 3 letras implica un tremendo esfuerzo. El adorador había ido desde Galilea y ahora debe regresarse caminando otra semana hasta donde está la persona que tiene algo contra él. El propósito por el cual se emprendió semejante viaje se ha frustrado por caer en cuenta que hay cuentas pendientes con otra persona. Aquí Jesús pone la responsabilidad sobre nosotros, no es sobre la otra persona. Soy yo el que debe ir a buscar a quién creo que tiene algo contra mí. No se trata de lo que me es más cómodo, o más conveniente a mí. Se trata de lo que le agrada a Dios y lo que verdaderamente significa adorarlo.
La solución es hacerlo cuanto antes. Aún antes de pensar en ir a ofrecer un acto de adoración a Dios. No tiene que esperar hasta el momento perfecto, hágalo hoy mismo, mañana puede ser demasiado tarde. Si yo no pienso o sé que alguien tiene algo contra mí, no soy responsable, pero si se o sospecho tengo la responsabilidad de tomar la iniciativa y…
B. Debo buscar la reconciliación.
deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve; reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Mateo 5:24
Mi responsabilidad se extiende a no solo tomar la iniciativa sino buscar la reconciliación. La reconciliación es arreglar una relación, componerla, conciliar, llegar a un acuerdo, saldar las cuentas, sanar las heridas.
Si es posible, en cuanto de ustedes dependa, estén en paz con todos los hombres.
Romanos 12:18
En cuanto dependa de nosotros. Debemos hacer nuestra parte y dejarle el resto a Dios.
Antes de alzar mi mano en adoración, debo extenderla en reconciliación.
3- Dios demanda reconciliación antes que adoración.
deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve; reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
Mateo 5:24
Toda esta situación implica para el adorador 2 semanas caminando, la reconciliación y ahora regresar a Jerusalén a presentar la ofrenda. Otra semana más de camino, ya el asunto va en tres semanas caminando.
En el original la instrucción es imperativa e implica tomar la iniciativa. ¡Reconcíliese! Implica una concesión mutua. Entre los dos. Reconciliarse es básicamente restaurar o intentar restaurar una relación que se había roto.
Así como Jesús confrontó la ideología superficial de los Fariseos, hoy Él nos confronta a nosotros también con nuestra idea superficial de la adoración. No podemos venir a adorar a Dios cuando estamos en riña con un hermano en la fe.
Para Dios la reconciliación es una prioridad. Es más, Dios nos reconcilio consigo mismo y desea hacer lo mismo con toda la humanidad. Es la voluntad de Dios que nos reconciliemos con él. El Señor desea que nuestra relación rota con Él sea restaurada, que podamos tener comunión con Él. El desea hacer un cambio en nuestra relación con él.
Por lo general solo nos enfocamos en los aspectos externos de la adoración. Con frecuencia solo vemos que necesitamos un coro más grande, mejores platos para recoger la ofrenda, mejores instrumentos musicales, secciones adicionales dentro del servicio, un boletín, una página de Internet, etc. Aunque todo esto es importante nos olvidamos por completo del aspecto interno, profundo y crucial de la adoración y es el hecho que la reconciliación viene antes de la adoración.
Se quedaría en un lugar en donde solo hay intrigas entre la gente, comentarios, murmuraciones, pleitos, divisiones, asuntos no resueltos entre hermanos. Cree usted de corazón que Dios va a bendecir semejante conducta. Que triste es pensar que venimos con amargura en nuestro corazón, con pleitos y disensiones aun con nuestras propias parejas pensando que estamos adorando a Dios porque cantamos, damos dinero y estamos atentos al sermón dominical. Hermanos, Él no quiere, ni acepta, ni desea, ni anhela, ni se agrada, ni se deleita de una adoración externa cuando no he solucionado las amarguras que otros tienen contra mí. Si yo sé que existen personas que tienen algo contra mí, así no sepa qué es exactamente, y yo no cumplo con mi responsabilidad de tomar la iniciativa y buscar la reconciliación con esa persona, Dios no se agrada, no se interesa, ni se place de mi acto de adoración y no desea ni verlo. Dios desea que nuestra adoración provenga de un corazón limpio y obediente, no de uno orgulloso y altivo.
Es como si Dios nos dijera: “No dependen de su propia justicia y crean que son santos solo porque no matan. Déjenme decirles que antes de venir a mí con actos externos de adoración deben ir a reconciliarse con sus hermanos. Yo no acepto semejante hipocresía. Ustedes están obligados a posponer su acto externo de adoración e ir inmediatamente a buscar reconciliación. Si no han hecho todo lo posible para reconciliarse con los hombres su adoración es hipocresía.”
La verdadera adoración no se mide por la cantidad de la ofrenda o por la belleza del canto, sino por la pureza de un corazón reconciliado con su prójimo. La prioridad no es la ceremonia o el rito, sino la relación. La adoración aceptable es la que fluye de una buena relación con los demás.
Antes de alzar mi mano en adoración, debo extenderla en reconciliación.
¿A quién debo llamar, o buscar?


