Génesis 42-44; La providencia de Dios y el arrepentimiento
En Génesis 42–44 vemos cómo Dios utilizó las circunstancias difíciles para confrontar el corazón de los hermanos de José, evidenciar su culpa y llevarlos a reconocer las consecuencias de su pecado. A través de esta historia, el Pastor José Alonso nos recordó que Dios es misericordioso aun en medio de nuestro pecado y que el verdadero arrepentimiento implica reconocerlo, aceptar sus consecuencias y abandonarlo. Dios usa todas las cosas para que yo abandone mi pecado.
Puntos Principales
- 13 realidades espirituales: 1. Dios ________________ las circunstancias difíciles: a. Para ________________ mi corazón. b. Para ________________ mi culpa. 2. Mi pecado trae ________________. 3. Dios es ________________ a pesar de mi pecado.
- 23 responsabilidades personales: 1. Debo ________________ mi pecado. 2. Debo ________________ las consecuencias de mi pecado. 3. Debo ________________ mi pecado.
En la mente de cualquier investigador, el crimen perfecto tiene características muy específicas. Primero, no debe haber testigos oculares; el silencio absoluto es la mejor garantía de impunidad.
Segundo, la evidencia debe ser destruida o alterada cuidadosamente para contar una historia falsa que convenza a todos.
Tercero, requiere una coartada inquebrantable y colectiva, una mentira repetida tantas veces por los involucrados que casi terminan creyéndola.
Y finalmente, el ingrediente definitivo es el tiempo. Si los años transcurren y el caso se enfría en los archivos, el criminal respira tranquilo, viajando por la vida con la absoluta certeza de que se ha salido con la suya.
Más de veinte años antes del capítulo 42 de Génesis, en los campos solitarios de Canaán, diez hermanos creyeron haber ejecutado el crimen perfecto. Se deshicieron de José, el hermano que detestaban, no dejaron testigos humanos
y fabricaron una evidencia maestra: una túnica de colores manchada con sangre de un animal.
Su coartada fue cruel pero sumamente efectiva, logrando convencer a su padre anciano de que una fiera salvaje había despedazado al muchacho.
Con el paso de los días, los meses y los años, el polvo del desierto parecía haber sepultado su traición para siempre. Durante más de veinte años mantuvieron un oscuro pacto de silencio. Nadie los interrogó. Nadie los descubrió. La mentira se convirtió en la versión oficial de la familia.
Sin embargo, hay una realidad ineludible en el universo: delante de Dios no existe el crimen perfecto.
Lo que la justicia humana olvida o ignora, el cielo lo tiene perfectamente registrado. Dios no está sujeto a las leyes de la tierra, ni el tiempo es capaz de borrar el peso de la culpa. A través de los capítulos 42 al 44 de Génesis, observamos cómo el Señor comienza a mover las piezas del tablero de forma magistral. No utiliza un relámpago para fulminarlos, sino que desata una hambruna global que los obliga a viajar a Egipto, empujándolos de frente contra ese pasado del que llevaban más de veinte años huyendo.
Dios orquesta una serie de eventos que los acorrala y los presiona, no con el propósito de destruirlos, sino de salvarlos de su propia hipocresía. Porque cuando intentamos enterrar nuestro pecado, este siempre encuentra la forma de salir a la luz. Hoy examinaremos cómo la asombrosa providencia de Dios interviene para desarmar nuestro engaño, revelando tres realidades espirituales innegables cuando Él decide que es hora de saldar cuentas, y tres responsabilidades que debemos asumir cuando nuestra coartada finalmente se derrumba.
El mensaje de hoy lo he titulado, La providencia de Dios y el arrepentimiento. Este es el quinto mensaje en nuestra serie sobre la vida de José dónde venimos estudiando Génesis capítulos 37 al 50.
Y la idea principal que deseo que recuerden hoy es:
Dios usa todas las cosas para que yo abandone mi pecado.
Vamos a estudiar hoy los capítulos 42 al 44 y vamos ver primero 3 realidades espirituales y luego 3 responsabilidades.
3 realidades espirituales:
1- Dios usa las circunstancias difíciles:
Esto es parte de Su providencia. Dios usa todas las cosas para cumplir Su plan en nuestras vidas. Y en este texto vemos 2 razones principales.
a. Para confrontar mi corazón.
Quedamos al final del capítulo 41 con José como primer ministro de Egipto habiendo recogido grano durante 7 años de abundancia y ya habían entrado los 7 años de escases que Dios les había mostrado al Faraón de Egipto así que había una gran hambruna sobre esa región del mundo.
Génesis 42:1-2 Viendo Jacob que había alimento en Egipto, dijo a sus hijos: “¿Por qué se están mirando? “He oído que hay alimento en Egipto,” añadió; “desciendan allá, y compren de allí un poco para nosotros, para que vivamos y no muramos.”
Génesis 42:3-4 Entonces diez hermanos de José descendieron para comprar grano en Egipto. Pero Jacob no envió con sus hermanos a Benjamín, hermano de José, porque dijo: “No sea que le suceda algo malo.”
Recordemos que Jose y Benjamín eran los hijos de la esposa de Jacób que él más amo (Raquel).
Génesis 42:6 Y José era el que mandaba en aquel país. Él era quien vendía a todo el pueblo de la tierra. Cuando los hermanos de José llegaron, se postraron ante él rostro en tierra.
Génesis 42:8 José había reconocido a sus hermanos, aunque ellos no lo habían reconocido a él.
Génesis 42:9-10 José se acordó de los sueños que había tenido acerca de ellos, (que se inclinarían ante él) y les dijo: “Ustedes son espías. Han venido para ver las partes indefensas de nuestra tierra.” “No, señor mío,” le dijeron ellos, “sino que tus siervos han venido para comprar alimentos.”
Génesis 42:11 “Todos nosotros somos hijos de un mismo padre. Somos hombres honrados, tus siervos no son espías.”
¿Eran en realidad hombres honrados? El hecho que no en esta ocasión estaban diciendo la verdad no quiere decir que eran honrados.
Génesis 42:12 “No, sino que ustedes han venido para ver las partes indefensas de nuestra tierra,” les dijo.
Génesis 42:13 Pero ellos dijeron: “Tus siervos eran doce hermanos, hijos del mismo padre en la tierra de Canaán; y el menor está hoy con nuestro padre, y el otro ya no existe.”
Génesis 42:14-15 Entonces José les dijo: “Es tal como les dije: ustedes son espías. En esto serán probados; por vida de Faraón que no saldrán de este lugar a menos que su hermano menor venga aquí.”
Génesis 42:16 Envíen a uno de ustedes y que traiga a su hermano, mientras ustedes quedan presos, para que sean probadas sus palabras, a ver si hay verdad en ustedes. Y si no, ¡por vida de Faraón!, ciertamente son espías.
Génesis 42:17-18 Y los puso a todos juntos bajo custodia por tres días. José les dijo al tercer día: “Hagan esto y vivirán, pues yo temo a Dios:”
Génesis 42:19a si son hombres honrados, que uno de sus hermanos quede encarcelado en su prisión…
Dios va a permitir situaciones difíciles en nuestra vida para confrontar nuestros corazones con nuestro pecado. Ellos declararon que eran hombres honrados cuando en realidad no lo eran. ¿Será que la circunstancia difícil por la que estás pasando es porque Dios está confrontando tu corazón? Dios quiere que te des cuenta cuan perverso es tu corazón.
b. Para evidenciar mi culpa.
Génesis 42:20 “Y tráiganme a su hermano menor, para que sus palabras sean verificadas, y no morirán.” Y así lo hicieron.
Génesis 42:21 Entonces se dijeron el uno al otro: “Verdaderamente somos culpables en cuanto a nuestro hermano, porque vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no lo escuchamos, por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.”
Génesis 42:22 Rubén les respondió: “¿No les dije yo: ‘No pequen contra el muchacho’ y no me escucharon? Ahora hay que rendir cuentas por su sangre.”
Hay una diferencia entre olvidar un pecado y haber sido perdonado por ese pecado. Una persona puede aprender a vivir sin hablar de lo que hizo; puede llenar su agenda, cambiar de ciudad, o irse para Carolina del Norte, o irse a otro país para comenzar una nueva etapa, sonreír delante de otros… pero el silencio no equivale al arrepentimiento.
Los hermanos de José habían seguido con sus vidas. Formaron familias, trabajaron, envejecieron, y por años nadie parecía pedirles cuentas por lo que hicieron. Pero cuando llegaron a Egipto y fueron tratados como espías, algo despertó dentro de ellos. Ellos dijeron: “Verdaderamente somos culpables del pecado contra nuestro hermano”
La crisis no creó su culpa. La culpa ya estaba allí. La crisis simplemente la sacó a la luz.
Génesis 42:23 Ellos, sin embargo, no sabían que José los entendía, porque había un intérprete entre él y ellos.
Génesis 42:24 Y se apartó José de su lado y lloró. Cuando volvió a ellos y les habló, tomó de entre ellos a Simeón, y lo ató a la vista de sus hermanos.
Génesis 42:25 José mandó que les llenaran sus vasijas de grano y que devolvieran el dinero a cada uno poniéndolo en su saco, y que les dieran provisiones para el camino. Y así se hizo con ellos.
Génesis 42:26-27 Ellos, pues, cargaron el grano sobre sus asnos, y se fueron de allí. Y cuando uno de ellos abrió su saco para dar forraje a su asno en la posada, vio que su dinero estaba en la boca de su costal.
Génesis 42:28 Entonces dijo a sus hermanos: “Me ha sido devuelto mi dinero, y miren, está en mi costal.” Y se les sobresaltó el corazón, y temblando se decían el uno al otro: “¿Qué es esto que Dios nos ha hecho?”
Génesis 42:35 Cuando vaciaron sus sacos, el atado del dinero de cada uno estaba en su saco. Y al ver ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor.
Génesis 42:36 Y su padre Jacob les dijo: “Ustedes me han privado de mis hijos; José ya no existe, y Simeón ya no existe, y ahora se quieren llevar a Benjamín. Todas estas cosas son contra mí.”
2- Mi pecado trae consecuencias.
Génesis 42:22 Rubén les respondió: “¿No les dije yo: ‘No pequen contra el muchacho’ y no me escucharon? Ahora hay que rendir cuentas por su sangre.”
Génesis 42:28 Entonces dijo a sus hermanos: “Me ha sido devuelto mi dinero, y miren, está en mi costal.” Y se les sobresaltó el corazón, y temblando se decían el uno al otro: “¿Qué es esto que Dios nos ha hecho?”
Génesis 42:35 Cuando vaciaron sus sacos, el atado del dinero de cada uno estaba en su saco. Y al ver ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor.
Consecuencias espirituales, emocionales, relacionales, económicas, profesionales.
La tercera realidad espiritual es:
3- Dios es misericordioso a pesar de mi pecado.
A pesar de las consecuencias de mi pecado, el Señor es misericordioso. Los hermanos de José experimentaron la misericordia de Dios por medio de José.
Génesis 42:19 si son hombres honrados, que uno de sus hermanos quede encarcelado en su prisión. El resto de ustedes, vayan, lleven grano para el hambre de sus casas.
Génesis 42:25 José mandó que les llenaran sus vasijas de grano y que devolvieran el dinero a cada uno poniéndolo en su saco, y que les dieran provisiones para el camino. Y así se hizo con ellos.
José hubiera podido hacer mil cosas diferentes pero mostró misericordia.
Cuando llegaron a donde su padre Jacob, le contaron todo lo que les había pasado. Y Jacob les dijo que llevaran el doble del dinero que les habían devuelto en sus sacos y a Benjamin.
Génesis 43:15 Tomaron, pues, los hombres este presente, doble cantidad de dinero en su mano y a Benjamín. Se levantaron y descendieron a Egipto y se presentaron delante de José.
Génesis 43:16 Cuando José vio a Benjamín con ellos, dijo al mayordomo de su casa: “Haz entrar a estos hombres a casa, y mata un animal y prepáralo, porque estos hombres comerán conmigo al mediodía.”
Génesis 43:17 El hombre hizo como José le dijo, y llevó a los hombres a casa de José.
Génesis 43:18 Ellos tenían miedo porque eran llevados a casa de José y dijeron: “Por causa del dinero que fue devuelto en nuestros costales la primera vez hemos sido traídos aquí, para tener pretexto contra nosotros y caer sobre nosotros y tomarnos por esclavos con nuestros asnos.”
Ellos explicaron al mayordomo lo que pasó con el dinero, que alguien lo puso en sus sacos.
Génesis 43:23 Y el mayordomo les dijo: “No se preocupen, no teman. El Dios de ustedes y el Dios de su padre les ha dado ese tesoro en sus costales. Yo haré constar que recibí el dinero de ustedes.” Entonces les sacó a Simeón.
Génesis 43:24 Después el hombre llevó a los hombres a casa de José, y les dio agua y se lavaron los pies. También dio forraje a sus asnos.
Génesis 43:25 Entonces prepararon el presente para la venida de José al mediodía, pues habían oído que iban a comer allí.
Génesis 43:26 Cuando José regresó a su casa, ellos le trajeron a la casa el presente que traían en su mano y se postraron ante él en tierra.
Génesis 43:27 Entonces él les preguntó cómo se encontraban, y añadió: “¿Cómo está su anciano padre de quien me hablaron? ¿Vive todavía?”
Génesis 43:28 “Su siervo nuestro padre está bien; todavía vive,” contestaron. Y ellos se inclinaron en reverencia.
Génesis 43:29 Al alzar José sus ojos y ver a su hermano Benjamín, hijo de su madre, les preguntó: “¿Es éste su hermano menor de quien me hablaron?” Y dijo: “Dios te imparta Su favor, hijo mío.”
Génesis 43:30-31 José se apresuró a salir, pues se sintió profundamente conmovido a causa de su hermano y buscó dónde llorar. Entró en su aposento y lloró allí. Después se lavó la cara y salió, y controlándose, dijo: “Sirvan la comida.”
Génesis 43:33 Los sentaron delante de él, el primogénito conforme a su derecho de primogenitura, y el más joven conforme a su edad. Ellos se miraban unos a otros con asombro.
Génesi 43:34 Él les llevó porciones de su propia mesa, pero la porción de Benjamín era cinco veces mayor que la de cualquiera de ellos. Bebieron, pues, y se alegraron con él.
3 responsabilidades personales:
A la luz de estas realidades espirituales surgen 3 responsabilidades personales.
- Debo reconocer mi pecado.
Para despedirlos José ordena que llenen de alimento los sacos de sus hermanos y que escondan su copa de plata en el saco de Benjamín. Después los acusa de robo; ellos, convencidos de su inocencia, afirman que quien tenga la copa deberá morir y los demás serán siervos de José.
Génesis 44:10 Y él dijo: “Sea ahora también conforme a sus palabras. Aquél que sea hallado con ella será mi esclavo, y los demás de ustedes serán inocentes.”
Génesis 44:11 Ellos se dieron prisa. Cada uno bajó su costal a tierra, y cada cual abrió su costal.
Génesis 44:12 El mayordomo registró, comenzando con el mayor y acabando con el menor, y la copa fue hallada en el costal de Benjamín.
Génesis 44:13 Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y después de cargar cada uno su asno, regresaron a la ciudad.
Génesis 44:14 Cuando Judá llegó con sus hermanos a casa de José, él estaba aún allí, y ellos cayeron a tierra delante de él.
Génesis 44:15 Y José les dijo: “¿Qué acción es ésta que han hecho? ¿No saben que un hombre como yo puede ciertamente adivinar?”
Génesis 44:16 Entonces dijo Judá: “¿Qué podemos decir a mi señor? ¿Qué podemos hablar y cómo nos justificaremos? Dios ha descubierto la iniquidad de sus siervos. Así que somos esclavos de mi señor, tanto nosotros como aquél en cuyo poder fue encontrada la copa.”
Génesis 44:17 Pero José respondió: “Lejos esté de mí hacer eso. El hombre en cuyo poder ha sido encontrada la copa será mi esclavo. Pero ustedes, suban en paz a su padre.”
A veces Dios permite una crisis externa para revelar una necesidad espiritual más profunda: el arrepentimiento.
1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.
2- Debo aceptar las consecuencias de mi pecado.
Génesis 44:18 Entonces Judá se le acercó, y dijo: “Oh señor mío, permita a su siervo hablar una palabra a los oídos de mi señor, y que no se encienda su ira contra su siervo, pues usted es como Faraón mismo.”
Génesis 44:19 Mi señor preguntó a sus siervos: “¿Tienen padre o hermano?” Y respondimos a mi señor: “Tenemos un padre ya anciano y un hermano pequeño, hijo de su vejez. Su hermano ha muerto, así que sólo queda él de los hijos de su madre, y su padre lo ama.”
Génesis 44:21-22 Entonces usted dijo a sus siervos: “Tráiganmelo para que yo lo vea.” Y nosotros respondimos a mi señor: “El muchacho no puede dejar a su padre, pues si dejara a su padre, éste moriría.”
Génesis 44:23 Usted, sin embargo, dijo a sus siervos: “Si su hermano menor no desciende con ustedes, no volverán a ver mi rostro.”
Génesis 44:24 Aconteció, pues, que cuando subimos a mi padre, su siervo, le contamos las palabras de mi señor.
Génesis 44:27 Y mi padre, su siervo, nos dijo: “Ustedes saben que mi mujer me dio a luz dos hijos;”
Génesis 44:28 el uno salió de mi lado, y dije: “Seguro que ha sido despedazado,” y no lo he visto desde entonces.
Génesis 44:29 Si también se llevan a éste de mi presencia, y algo malo le sucede, ustedes harán descender mis canas con dolor al Seol.
Génesis 44:30 Ahora pues, cuando yo vuelva a mi padre, su siervo, y el muchacho no esté con nosotros, como su vida está ligada a la vida del muchacho,
Génesis 44:31 sucederá que cuando él vea que el muchacho no está con nosotros, morirá. Así pues, sus siervos harán descender las canas de nuestro padre, su siervo, con dolor al Seol.
Génesis 44:32 Porque yo, su siervo, me hice responsable del muchacho con mi padre, diciendo: “Si no te lo traigo, que lleve yo la culpa delante de mi padre para siempre”.
Génesis 44:33 Ahora pues, le ruego que quede este su siervo como esclavo de mi señor, en lugar del muchacho, y que el muchacho suba con sus hermanos.
Génesis 44:34 Pues, ¿cómo subiré a mi padre no estando el muchacho conmigo, sin que yo vea el mal que sobrevendrá a mi padre?
Judá pasa de participar en la venta de José a ofrecerse en esclavitud por Benjamín.
3- Debo abandonar mi pecado.
Proverbios 28:13El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.
Isaías 55:6-7 Busquen al SEÑOR mientras puede ser hallado, llámenlo en tanto que está cerca. Abandone el impío su camino, y el hombre malvado sus pensamientos, y vuélvase al SEÑOR, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar.
No hay crimen perfecto.
Dios usa todas las cosas para que yo abandone mi pecado.


