Génesis 41; La providencia de Dios en la prosperidad.
La prosperidad que Dios da tiene un propósito. En este mensaje, basado en Génesis 41, descubrimos cómo Dios levantó a José de la prisión a una posición de autoridad en Egipto y cómo, a través de las oportunidades, capacidades, sabiduría y autoridad que recibió de Dios, José pudo administrar los años de abundancia y prepararse para los tiempos de hambre.La historia de José nos recuerda que las bendiciones y los recursos que Dios pone en nuestras manos no son solamente para nuestro beneficio, sino para cumplir Su plan y bendecir a otros. Acompáñanos junto al pastor José Alonso mientras reflexionamos sobre cómo reconocer de dónde vienen nuestros dones y resultados, cultivarlos con sabiduría y ponerlos al servicio del propósito de Dios.
Puntos Principales
- 1Las ______________ - Aprovéchalas
- 2Las ______________ - Cultívalas
- 3La ______________ - Búscala
- 4La ______________ - Reconócela
- 5La ______________ - Disfrútala
- 6Los ______________ - Celébralos
La riqueza y la prosperidad son algo subjetivo, no es así. De pronto tu conoces a alguien que tiene dinero, pero cuando vez programas que muestran la vida de los más ricos entonces nos damos cuenta de que siempre hay alguien más rico. De pronto miras tu vida y piensas que eres pobre y que no hay prosperidad en tu vida. Vamos a hacer una evaluación de que tan rico eres. ¿Listos?
Un análisis basado en los datos de la ONU, la OMS y el Banco Mundial dicen lo siguiente:
- Si tienes acceso a agua potable libre de contaminación en tu hogar, eres más rico que el 26% de la población mundial.
- Si comes 3 veces al día eres más rico que el 30% de la población mundial.
- Si tienes un baño con taza, lavamanos y ducha eres más rico que el 42% de la población mundial.
- Si tienes aire acondicionado en tu hogar, eres más rico que el 75% de la población mundial.
- Si tienes un automóvil propio, eres más rico que el 82% de la población mundial.
- Si tienes un título universitario, eres más rico que el 90% de la población mundial.
- Si viajas en avión al menos una vez al año, eres más rico que el 85% de la población mundial.
- Si ganas más de 30 dólares al día eres más rico que el 80% de la población mundial.
- Si tienes internet de banda ancha fija en casa, eres más rico que el 86% de la población mundial.
Todos en este salón somos más ricos que la mayoría del mundo. Dios nos ha prosperado.
¿Es el plan de Dios para tu vida que seas muy rico? ¿Cuál es la relación entre la prosperidad, la fe en Dios y Su voluntad? ¿Qué debo hacer con la prosperidad en mi vida? Estas y otras preguntas las vamos a responder hoy a la luz de Génesis 41. Hoy continuamos con la serie de la vida de José y este mensaje lo he titulado:
LA PROVIDENCIA DE DIOS EN LA PROSPERIDAD
Y la idea principal que deseo que recuerden es:
La prosperidad que Dios da es para cumplir Su plan y bendecir a otros.
Hoy vamos a ver 6 verdades que nos da el capítulo 41 de Génesis y sus respectivas respuestas de aplicación, lo que debemos hacer a la luz de esas verdades.
En el capítulo 40, José está en la cárcel olvidado por el copero después que fue restaurado a su trabajo como José se lo había dicho.
Génesis 41:1 Y aconteció que después de dos años, Faraón tuvo un sueño. Soñó que estaba de pie junto al Nilo.
2 años de olvido en prisión que seguramente se sintieron como una eternidad. No había esperanza alguna. No había salida. Pero Faraón tuvo un sueño.
Génesis 41:2-3 Y de pronto, del Nilo subieron siete vacas de hermoso aspecto y gordas, y pacían en el carrizal. Entonces otras siete vacas de mal aspecto y flacas subieron del Nilo detrás de ellas, y se pararon junto a las otras vacas a la orilla del Nilo.
Génesis 41:4 Y las vacas de mal aspecto y flacas devoraron las siete vacas de hermoso aspecto y gordas. Entonces Faraón se despertó.
7 vacas gordas devoradas por 7 vacas flacas y feas.
Génesis 41:5-6 Se quedó dormido y soñó por segunda vez. Vio que siete espigas llenas y buenas crecían en una sola caña, y que siete espigas, menudas y quemadas por el viento del este, brotaron después de aquéllas.
Génesis 41:7 Y las espigas menudas devoraron a las siete espigas gruesas y llenas. Entonces Faraón despertó, y resultó que era un sueño.
7 espigas gruesas son devoradas por 7 espigas feas y menudas.
Génesis 41:8 Y por la mañana su espíritu estaba turbado, y mandó llamar a todos los magos (sacerdotes adivinos), y a todos sus sabios de Egipto. Faraón les contó sus sueños, pero no hubo quien se los pudiera interpretar a Faraón.
En Egipto se consideraba que los dioses hablaban por sueños a los reyes. En esta ocasión nadio pudo interpretar los sueños.
Génesis 41:9 Entonces el jefe de los coperos habló a Faraón: “Quisiera hablar hoy de mis faltas.”
Génesis 41:10-11 Cuando Faraón se enojó con sus siervos y me puso bajo custodia en la casa del capitán de la guardia, a mí y al jefe de los panaderos, él y yo tuvimos un sueño en una misma noche. Cada uno de nosotros soñó según la interpretación de su propio sueño.
Génesis 41:12-13 Y estaba allí con nosotros un joven Hebreo, un siervo del capitán de la guardia. Y se los contamos, y él nos interpretó los sueños. A cada uno interpretó su sueño. Tal como nos lo había interpretado, así sucedió. A mí me restableció Faraón en mi puesto, pero al otro lo ahorcó.
Por fin se acordó el copero de lo que José había hecho.
Génesis 41:14 Entonces Faraón mandó llamar a José, y lo sacaron aprisa del calabozo. Después de afeitarse y cambiarse sus vestidos, vino a Faraón.
Como vemos
De Dios vienen:
1- Las oportunidades - Aprovéchalas
En medio de la imposibilidad, Dios abrió una puerta para José. Le brindó una oportunidad única para cambiar su situación. Dios brindará oportunidades conforme a Sus propósitos a algunas personas para que sean prosperadas de maneras especiales. Esto NO sucede con todo el mundo, pero cuando las oportunidades se presenten, debemos entender que Dios está detrás de cada una de ellas.
Al mismo tiempo debemos entender que no toda puerta abierta delante de nosotros viene de Dios. Por eso debemos conocer muy bien la Biblia para poder identificar claramente lo que viene de Dios y lo que no.
Sin embargo, cuando vemos que hay una oportunidad que solo Dios puede poner delante de nosotros, y que no viola ningún principio bíblico, entonces debemos aprovechar esas oportunidades. Asume el reto que tienes por delante.
Asegúrate de estar listo para lo que Dios tiene para ti. No creas que las grandes oportunidades las creaste tu porque eres muy inteligente o muy capaz.
De Dios vienen:
2- Las capacidades - Cultívalas
Génesis 41:15 Y Faraón dijo a José: “He tenido un sueño y no hay quien lo interprete. Pero he oído decir de ti, que oyes un sueño y lo puedes interpretar.”
Génesis 41:16 “No está en mí,” respondió José a Faraón. “Dios dará a Faraón una respuesta favorable.”
José reconoció la fuente de la capacidad para interpretar los sueños. ¡Dios! Las capacidades que cada uno de nosotros tenemos vienen de Dios. Y el Señor en Su plan soberado a unos les dio unas capacidades y a otros otras.
Génesis 41:25-26 Entonces José dijo a Faraón: “Los dos sueños de Faraón son uno. Dios ha anunciado a Faraón lo que Él va a hacer. Las siete vacas hermosas son siete años, y las siete espigas hermosas son siete años. Los dos sueños son uno.”
Génesis 41:27 Y las siete vacas flacas y feas que subieron detrás de ellas son siete años, y las siete espigas quemadas por el viento del este serán siete años de hambre.
Génesis 41:29-30 Van a venir siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto; y después de ellos vendrán siete años de hambre. Será olvidada toda la abundancia en la tierra de Egipto, y el hambre asolará la tierra.
Génesis 41:31-32 No se conocerá la abundancia en la tierra a causa del hambre que vendrá, que será muy severa. En cuanto a la repetición del sueño a Faraón dos veces, quiere decir que el asunto está determinado por Dios, y que Dios lo hará pronto.
Cualquier capacidad, don, talento o aptitud que Dios te haya dado cultívalo, fortalécelo. Pon todo eso al servicio de los demás. Reconoce que todo viene del Señor.
De Dios vienen:
1- Las oportunidades - Aprovéchalas
2- Las capacidades - Cultívalas
3- La Sabiduría - Búscala
Una cosa es la capacidad de hacer las cosas, aún la capacidad para aprender, pero otra cosa es la sabiduría. La cual es la habilidad espiritual y práctica de aplicar la verdad de Dios a las decisiones, relaciones, palabras y responsabilidades de la vida diaria. Veamos cómo se refleja la sabiduría de Dios en el consejo de Dios a Faraón.
Génesis 41:33 Ahora pues, busque Faraón un hombre prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.
Génesis 41:34 Decida Faraón nombrar inspectores sobre el país y exija un quinto de la producción de la tierra de Egipto en los siete años de abundancia.
Génesis 41:35 Que los inspectores recojan todos los víveres de esos años buenos que vienen, y almacenen en las ciudades el grano para alimento bajo la autoridad de Faraón, y que lo protejan.
Génesis 41:36 Y que los víveres sean una reserva para el país durante los siete años de hambre que ocurrirán en la tierra de Egipto, a fin de que la gente del país no perezca por el hambre.
Génesis 41:37 La idea pareció bien a Faraón y a todos sus siervos.
Génesis 41:38 Entonces Faraón dijo a sus siervos: “¿Podemos hallar un hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios?”
Génesis 41:39 Y Faraón dijo a José: “Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan prudente ni tan sabio como tú.”
Faraón mismo reconoció la tremenda sabiduría que era evidente en la vida de José.
José supo qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo, de acuerdo con el plan de Dios. La sabiduría se encuentra en la Palabra de Dios búscala y pídela en oración que Dios la dará abundantemente y sin reproche.
De Dios vienen:
1- Las oportunidades - Aprovéchalas
2- Las capacidades - Cultívalas
3- La Sabiduría - Búscala
4- La autoridad - Reconócela
Hay algo muy importante que debemos entender en lo que tiene que ver con la autoridad, y es que viene de Dios. Es delegada por Él.
Génesis 41:40 Tú estarás sobre mi casa, y todo mi pueblo obedecerá tus órdenes. Solamente en el trono yo seré mayor que tú.
Génesis 41:41 Faraón dijo también a José: “Mira, te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.”
Génesis 41:42 Y Faraón se quitó el anillo de sellar de su mano y lo puso en la mano de José. Lo vistió con vestiduras de lino fino y puso un collar de oro en su cuello.
El anillo de Faraón funcionaba como su sello oficial. Con él se autenticaban órdenes, documentos y decretos; era comparable a portar la firma o autorización ejecutiva del rey. Al ponerlo en la mano de José, Faraón le concedió autoridad para actuar en su nombre. José no se convirtió en Faraón, pero podía ejecutar decisiones con la autoridad de Faraón.
El lino fino era una prenda de prestigio en el contexto egipcio. José había pasado de la túnica ensangrentada que Jacob recibió como evidencia de su supuesta muerte, a la ropa de esclavo en casa de Potifar, a las vestiduras de preso; ahora Faraón lo viste como un alto funcionario del reino. Esta ropa proclamaba públicamente que José ya no era un extranjero encarcelado: era un hombre reconocido, honrado y establecido en una función de gobierno. El lino también estaba asociado con la alta sociedad egipcia y con el entorno real y sacerdotal.
El collar o cadena de oro era una insignia visible de favor real, rango y oficio. Era una forma pública de declarar: “Este hombre ha sido honrado por el rey y tiene autoridad sobre el pueblo”.
Génesis 41:43 Lo hizo montar en su segundo carro, y proclamaron delante de él: “¡Doblen la rodilla!” Y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.
Génesis 41:44 Entonces Faraón dijo a José: “Aunque yo soy Faraón, sin embargo, nadie levantará su mano ni su pie sin tu permiso en toda la tierra de Egipto.”
Quien recibe una posición de liderazgo no debe usarla para exaltarse, sino para cumplir fielmente el propósito de quien le confió esa responsabilidad.
La prosperidad que Dios da es para cumplir Su plan y bendecir a otros.
De Dios vienen:
1- Las oportunidades - Aprovéchalas
2- Las capacidades - Cultívalas
3- La sabiduría - Búscala
4- La autoridad - Reconócela
5- La familia - Disfrútala
Generalmente, pensamos que la prosperidad es solamente dinero o cosas materiales, pero en este capítulo entre las cosas que se mencionan en medio de la prosperidad de José se encuentra la familia.
Génesis 41:45 Y Faraón llamó a José por el nombre de Zafnat Panea, y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. Y salió José para ver la tierra de Egipto.
Esposa, varón disfruta la vida a la mujer que Dios te ha dado.
Mujer disfruta la vida a el hombre que Dios te ha dado.
Génesis 41:50 Antes de que llegaran los años de hambre, le nacieron a José dos hijos, los que le dio Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.
Génesis 41:51 Al primogénito José le puso el nombre de Manasés (Hace olvidar), porque dijo: “Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo y toda la casa de mi padre.”
Dios nos bendice con los hijos para hacernos olvidar las tristezas y luchas de la vida. Disfrútalos.
Génesis 41:52 Y al segundo le puso el nombre de Efraín (Fecundo), porque dijo: “Dios me ha hecho fecundo en la tierra de mi aflicción.”
Prospero, fructífero. Los hijos son la señal de la bendición de Dios.
A veces no disfrutamos de la prosperidad de Dios en nuestra familia por estar corriendo detrás de la prosperidad material.
De Dios vienen:
1- Las oportunidades - Aprovéchalas
2- Las capacidades - Cultívalas
3- La sabiduría - Búscala
4- La autoridad - Reconócela
5- La familia - Disfrútala
6- Los resultados - Celébralos
Génesis 41:46 José tenía treinta años cuando se presentó ante Faraón, rey de Egipto. Y salió José de la presencia de Faraón y recorrió toda la tierra de Egipto.
Génesis 41:47 La tierra produjo a manos llenas durante los siete años de abundancia.
Génesis 41:48 José recogió todo el fruto de estos siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y guardó el alimento en las ciudades. En cada ciudad guardó el fruto de sus campos circunvecinos.
Génesis 41:49 Así José almacenó grano en gran abundancia, como la arena del mar, hasta que dejó de medirlo porque no se podía medir.
Génesis 41:53 Cuando pasaron los siete años de abundancia que había habido en la tierra de Egipto,
Génesis 41:54 comenzaron a venir los siete años de hambre, tal como José había dicho. Entonces hubo hambre en todas las tierras, pero en toda la tierra de Egipto había alimento.
La previsión venció la improvisación. Si puedes, ahorra para los tiempos de escasez. Lo que se administra bien se convierte en provisión para otros.
Génesis 41:55 Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por alimento. Faraón dijo a todos los Egipcios: “Vayan a José, y hagan lo que él les diga.”
Génesis 41:56 El hambre también se extendió sobre toda la superficie de la tierra. Entonces José abrió todos los graneros y vendió a los Egipcios, pues el hambre era severa en la tierra de Egipto.
Génesis 41:57 Y de todos los países venían a Egipto para comprar grano a José, porque el hambre era severa en toda la tierra.
Debemos hacer todo lo que está a nuestro alcance pero al final los resultados vienen del Señor y a Él pertenece la Gloria y el honor y el merito, y la gratitud.
Hay una tendencia en nuestro corazón de perseguir la prosperidad como si fuera la meta final. Queremos más dinero, más influencia, mayor reconocimiento, más comodidad, y más seguridad. Pero no reconocemos lo que Dios ya nos dio, lo malgastamos, lo administramos mal y luego culpamos a Dios. Adicionalmente nos cuesta entender la relación entre la prosperidad y Dios. Muchos enseñan falsamente que Dios quiere que todos seamos prósperos, engañan a las multitudes haciéndoles creer que, si tenemos suficiente fe, si hacemos declaraciones positivas, si visualizamos y hacemos pactos con Dios dando dinero y entonces seremos prosperados y si no somos prosperados es porque no tenemos suficiente fe, o no hacemos las declaraciones correctas o no hemos dado lo suficiente a Dios como si el Señor de Gloria fue un comerciante o el líder de una pirámide financiera. Esto es lo que se conoce como el evangelio de la prosperidad, el cuál es un absoluto engaño y manipulación que a los únicos que prosperan es a lo líderes que enseñan estas mentiras.
La verdadera prosperidad no es simplemente recibir más, sino reconocer al Dador de todas las cosas, administrar con sabiduría y usar lo recibido para ayudar a los demás.
La prosperidad que Dios da es para cumplir Su plan y bendecir a otros.


