Salmo 127; Criando hijos con propósito
En este mensaje basado en Salmo 127, el pastor José Alonso nos invita a reflexionar sobre el verdadero propósito de la crianza a la luz de la Palabra de Dios. A través de una poderosa ilustración —la formación de una flecha en la antigüedad— entendemos que criar hijos no es un proceso automático, sino intencional, cuidadoso y lleno de propósito.La enseñanza es clara: los hijos no solo se crían, se forman, se dirigen y se lanzan. Son un regalo de Dios que requiere ser valorado, moldeado, guiado y preparado para cumplir el propósito que Él tiene para sus vidas.Este mensaje desafía a padres y familias a evaluar cómo están edificando su hogar, recordando que si Dios no está en el centro, todo esfuerzo es en vano.
Puntos Principales
- 1______________: mis hijos son un regalo de Dios. (v. 3, 4b)
- 2______________: mis hijos deben ser moldeados. (v. 4a)
- 3______________: mis hijos deben ver a Dios en mí. (1-2, 4a)
- 4______________: mis hijos deben ser encaminados. (v. 4a)
- 5______________: mis hijos deben ser enviados. (v. 4a)
Versículos
Salmo 127Si el Señor no edifica la casa,En vano trabajan los que la edifican;Si el Señor no guarda la ciudad,En vano vela la guardia.² Es en vano que se levanten de madrugada,Que se acuesten tarde,Que coman el pan de afanosa labor,Pues Él da a Su amado aun mientras duerme.³ ¶Un don del Señor son los hijos,Y recompensa es el fruto del vientre.⁴ Como flechas en la mano del guerrero,Así son los hijos tenidos en la juventud.⁵ Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba;No será avergonzadoCuando hable con sus enemigos en la puerta.
En el siglo X a.C., en el Medio Oriente (lugares como en Egipto, Canaán o Mesopotamia), fabricar una flecha era un proceso extremadamente laborioso y demorado, que podía tomar desde varias horas hasta días para hacer una sola flecha, dependiendo de la habilidad del artesano y la disponibilidad de materiales importados como maderas finas.
Para entender el proceso, primero veamos las características de una flecha en el siglo X antes de Cristo. La punta de la flecha era por lo general de bronce, aunque había otros materiales usados. El astil es el cuerpo de la flecha y generalmente era hecho de madera o caña. El emplumado era hecho con plumas de aves locales que se pegaban con resina vegetal y se amarraban con hilo de lino o de tendón animal. En la parte de atrás de la flecha se hacía una muesca o ranura para colocar la flecha en el arco.
El proceso involucraba hacer el astil de la flecha.
Se debía escoger juncos rectos de 48-55 cm (19-22 pulgadas), enderezarlos al fuego o vapor, y alisarlos con piedras o cuchillos de bronce; este paso solo podía tomar horas por irregularidades naturales.
Si se hacían de madera tocaba cortar los trozos de madera y tallarlos con mucho cuidado. Este proceso podía tomar varias horas para hacer una sola flecha.
Otro elemento clave en el proceso era la fabricación de la punta de la flecha. En el siglo X antes de Cristo el material más común para hacer una flecha era el bronce. Este metal se debía fundir, luego afilar con golpes muy precisos y con un alto riesgo de fractura. También se hacían puntas de piedra o de hueso. Esto podía tomar entre 1 a 3 horas para hacer una sola punta.
Finalmente, era necesario fijar la punta y las plumas con resinas vegetales calientes y se ataban con hilo de lino o de tendón de animal. Esto tomaba 1 hora aproximadamente más el tiempo de secado que era de hasta 2 horas. Al final de todo, se pintaban las bandas, se pulían y se probaban por desbalanceo, lo cual añadía un par de horas adicionales.
Un experto podría hacer de 10 a 20 flechas a la semana. Dependiendo de la calidad de la flecha el proceso se podía incrementar porque algunos materiales tocaba importarlos, y la calidad requería mejor trabajo artesanal y detalle.
Les cuento todo este proceso porque este ilustra la crianza de los hijos como lo describe el Salmo 127. Leamos el versículo 4
Salmo 127:4
Como flechas en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud.
El proceso y propósito de hacer flechas es una ilustración de lo que es la crianza de los hijos. Hoy continuamos con la serie. Under construction, Cuando Dios edifica mi familia. La semana pasada hablamos de un matrimonio a prueba de tormentas y hoy hablaremos de la crianza de los hijos y el mensaje de hoy lo he titulado:
Criando hijos con propósito. Y nos vamos a basar en el Salmo 127 donde encontramos 5 principios, o 5 cosas que debemos hacer para criar hijos con propósito.
La idea principal que quiero compartir con ustedes hoy es:
Los hijos, como las flechas deben ser formados, dirigidos, y lanzados.
Les estuve hablando de cómo se hacía una flecha en el siglo X antes de Cristo porque fue en esa época cuando el Rey Salomón escribió este Salmo y la idea es que entendamos con precisión lo que él dice en el Salmo en su contexto original bajo la inspiración del Espíritu de Dios.
El Salmo 127 es el octavo de los salmos conocidos como de ascenso. O canticos de los peregrinos porque estos salmos tenían la intención de ser proclamados y aún cantados cada vez que los peregrinos llegaban a Jerusalén para celebrar las festividades anuales como la Pascua y Pentecostés. Esta ciudad está ubicada encima de lo que el Antiguo Testamento llama el monte Sion y por eso se les llama a los salmos 120 al 134, salmos de ascenso porque los peregrinos llegaban a la ciudad subiendo a ella. El propósito de estos salmos era preparar el corazón en adoración reflexionando en las maravillas de Dios al llegar a la santa ciudad.
Las flechas son quizás uno de los instrumentos de guerra y de cacería más antiguos de la historia de la humanidad. El instrumento más común para lanzar las flechas es lo que se conoce como el arco. Hoy día la flecha y el arco se han reducido principalmente a un uso deportivo o recreativo ya que las armas más modernas han reemplazado su uso en la cacería y la guerra.
Veamos 5 cosas que nos dice este Salmo para poder criar hijos con propósito. Iniciemos con el primer punto.
1. Valorar: mis hijos son un regalo de Dios. (v. 3, 4b)
Salmo 127:3
Un don del SEÑOR son los hijos, y recompensa es el fruto del vientre.
La palabra don significa herencia, porción asignada, posesión, e implica un regalo divino. Los hijos deben ser valorados como un regalo de Dios, no como una carga, un estorbo, o una molestia. Son un don del Señor.
Los que hemos tenido el privilegio de ser padres, podemos entender por qué los hijos son un regalo de Dios. Estas palabras también nos recuerdan que es Dios el dador de vida, es Dios el creador y la fuente de la existencia.
La Palabra recompensa significa premio o galardón, en este caso dado por la gracia de Dios. Si no valoramos a nuestros hijos como un regalo de Dios, no vamos a ser lo suficientemente intencionales para criarlos con un propósito de parte de Dios.
¿Qué pasa si tuve hijos por fuera del vínculo matrimonial?
¿Qué pasa si tuve hijos como resultado del pecado sexual?
Aun cuando son engendrados fuera del matrimonio, aun cuando son engendrados como consecuencia del pecado o la violencia sexuales. Los hijos son un regalo de Dios.
Salmo 127:4b
…así son los hijos tenidos en la juventud.
Hace casi 3000 años cuando se escribió este Salmo no había un programa de jubilación y tampoco había centros de salud, ni plan obligatorio de salud. Los hijos eran bendición de muchas maneras, no solo por la ternura, el gozo y la alegría que traían al matrimonio sino también los hijos eran quienes cuidaban de los padres cuando ellos envejecían. Los hijos garantizaban la subsistencia de la familia y la longevidad de los padres.
Los hijos bien criados son un apoyo a sus padres y por lo tanto son una gran bendición.
¿Qué pasa si no puedo tener hijos? ¿Si tener hijos es una bendición, no poder tenerlos es estar bajo una maldición? No necesariamente, recordemos que vivimos en un mundo afectado por el pecado. Nuestros cuerpos son afectados físicamente, existen dificultades médicas, a veces a inconmutabilidad química en la pareja, problemas fisiológicos y un abundante número de razones por las que una pareja no puede tener hijos.
Muchos de los problemas se pueden solucionar con tratamientos médicos.
En otras ocasiones simplemente no es el tiempo de Dios y en oración los hijos llegaran en el tiempo del Señor.
Es innegable que los hijos son una gran bendición, pero tener hijos biológicamente no es la única opción para ser padre.
Si no puede tener hijos, la adopción es una excelente manera de ser padre.
2. Formar: mis hijos deben ser moldeados. (v. 4a)
Salmo 127:4a
Como flechas en la mano del guerrero…
La flecha es un instrumento con un propósito muy definido. No era cualquier cosa. La idea era que la flecha fuera un instrumento de ataque para protección, defensa y destrucción del enemigo.
Tenían que del tamaño perfecto, si es muy larga es muy flexible y menos estable y por lo tanto menos precisa. Se hace más pesada y pierde velocidad más rápido. Si es muy corta es muy susceptible a cambios de dirección por el viento. También la hace más rígida y reduce la eficiencia de la transferencia de energía del arco. Al ser muy corta no se puede tensar mucho hacia atrás el arco.
Adicionalmente, la flecha debía ser de aproximadamente ¼ de pulgada para que pudiera penetrar en el objetivo y al mismo tiempo pudiera mantener la rigidez ideal.
Imaginemos por un momento el reto de tomar una pieza de madera larga y pulirla lentamente con herramientas muy rudimentarias hasta producir una pieza larga, delgada, pero del diámetro ideal para que no sea muy gruesa ni muy estrecha y al mismo tiempo perfectamente recta.
Esto es exactamente lo que debemos hacer con nuestros hijos, no solo valorarlos sino también formarlos. Deben ser moldeados para que sean rectos, debemos criarlos no con tanta rigidez que después se partan, pero tampoco con tanta flexibilidad que no tengan propósitos claros ni la firmeza necesaria para enfrentar los retos de la vida.
En algunas épocas los soldados tenían dos aljabas con 24 flechas cada una. La velocidad de tiro promedio de un arquero eran 6 flechas por minuto, es así como en 8 minutos seguidos un arquero se quedaba sin flechas.
Si la Biblia dice que los hijos son como flechas, ellos deben recibir la misma dedicación y esfuerzo para formarlos. Los seres humanos fuimos creados para ser formados y moldeados. Como el artesano dedica horas a formar un bloque de madera sin forma en una herramienta de guerra o de caza absolutamente letal, implacable y sobre todo útil para proteger y proveer. Así mismo los hijos necesitan de sus padres.
Hablar mucho con ellos, poner escenarios hipotéticos para entrenarlos para la vida.
Enseñarles la Palabra de Dios, la perspectiva de Dios, la cosmovisión bíblica.
Hablarles de sexo de manera apropiada según su edad.
Si es madre o padre soltero, hay esperanza en Dios y la comunidad de fe.
Los hijos, como las flechas deben ser formados, dirigidos, y lanzados.
3. Modelar: mis hijos deben ver a Dios en mí. (1-2, 4a)
Salmo 127:1a
Si el SEÑOR no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican…
Todo esfuerzo humano, por sí solo, es insuficiente si Dios no está presente, guiando y bendiciendo la obra. La idea no es que no debamos trabajar, sino que nuestro trabajo para criar a los hijos depende de la bendición y la soberanía de Dios para dar fruto. El punto central es que el éxito verdadero no depende solo de habilidad, disciplina o estrategia, sino de que Dios haga eficaz ese trabajo. Nuestros hijos deben ver esa dependencia en Dios para que ellos sepan lo que significa y cómo se vive.
Es diferente decirles a los hijos que son lo máximo y que no hay nadie como ellos, a decirles que todo lo que son, sus habilidades y talentos vienen del Señor. Pero ellos deben ver esa dependencia y confianza en Dios en nosotros.
Salmo 127:1b
…Si el SEÑOR no guarda la ciudad, en vano vela la guardia.
La metáfora de la guardia que “vela la ciudad” representa nuestros esfuerzos por proteger lo que valoramos: nuestra familia, nuestro trabajo, nuestros proyectos o incluso nuestra propia integridad. El salmista no está diciendo que los guardias sean innecesarios o que debamos descuidar nuestras responsabilidades. Al contrario, reconoce que el guardia tiene un deber que cumplir, pero advierte que, sin la protección soberana de Dios, toda medida de seguridad humana es insuficiente o frágil.
Nuestros hijos deben ver en nosotros esa confianza en la soberanía de Dios. Nos cuidamos pero confiamos en la soberanía de Dios.
Salmo 127:2
Es en vano que se levanten de madrugada, que se acuesten tarde, que coman el pan de afanosa labor, pues Él da a Su amado aun mientras duerme.
El versículo describe a alguien que vive bajo una presión constante: madruga, se acuesta tarde y come el “pan de afanosa labor” (o “pan de dolores”). Esta imagen no describe a alguien que simplemente trabaja duro, sino a alguien cuya vida está consumida por la ansiedad, el estrés y la creencia errónea de que su seguridad y sustento dependen exclusivamente de su propio esfuerzo, sin contemplar la soberanía de Dios.
La frase “Él da a su amado aun mientras duerme” es una de las promesas más hermosas de este salmo. Indica que:
Dios sigue trabajando: Mientras nosotros descansamos, Dios continúa cuidando de nuestros proyectos, familia y necesidades.
El descanso como confianza: Dormir tranquilamente es un acto de fe; es reconocer que el mundo no se detiene porque yo deje de trabajar.
La provisión es gracia: El éxito y el sustento no son solo el resultado de nuestras horas de trabajo, sino regalos de la mano de Dios.
En esencia, este pasaje no condena el trabajo diligente, sino la idolatría del esfuerzo. Nos enseña que la verdadera paz y la productividad bendecida provienen de una vida que, habiendo hecho su parte, descansa en la confianza de que Dios es quien da el crecimiento y la protección.
Debemos modelarles a nuestros hijos todas estas verdades. No queremos cria varones que solo trabajan y trabajan, pero no están en casa, no trabajan en su relación con la esposa y sus hijos. El trabajo se usa como excusa para no venir a la iglesia, para no servir.
Si nosotros no le modelamos a los hijos la importancia de venir a la iglesia, de servir en la iglesia, ellos nunca van a querer hacerlo. Si la iglesia es solo un plan B cuando no hay paseos o fiestas, nuestros hijos no se van a congregar al crecer.
Un guerrero debía modelarles a sus aprendices lo que es la disciplina y lo realmente importante en la vida.
4. Dirigir: mis hijos deben ser encaminados. (v. 4a)
Salmo 127:4a
Como flechas en la mano del guerrero…
No importa qué tan bien fabricada sea una flecha, si el guerrero no la dirige al objetivo para lo cuál fue creada, no servirá de nada, no cumplirá su propósito.
Guía espiritual – Cómo debe ser su vida con Dios.
Guía profesional – Qué habilidades y gustos les dio Dios.
Guía moral – Cual es la brújula moral que los guiará verdaderamente.
Guía intelectual – Cómo se deben preparar intelectualmente
Guia relacional – A que tipo de persona deben buscar en su vida.
Metas, sueños en Dios.
Apuntar más arriba para que el ajuste de las circunstancias les permita llegar a las metas.
Marcarles el camino
La importancia de la verdad absoluta que se encuentra en la Palabra de Dios.
Los hijos, como las flechas deben ser formados, dirigidos, y lanzados.
5. Lanzar: mis hijos deben ser enviados. (v. 4a)
Salmo 127:4a
Como flechas en la mano del guerrero…
Finalmente, si tenemos una excelente flecha, hemos apuntado a donde debe ir, todo está alineado, pero no se suelta la cuerda del arco para que la flecha sea lanzada, no servirá de nada. Nuestros hijos deben ser enviados.
Debemos soltar para que los hijos salgan impulsados a la vida.
Dejarlos tomar sus propias decisiones con dirección.
Permitirles ser adultos sin dejar de guiarlos, pero dando espacio para la autonomía.
Confiar en el Dios y orar por ellos.
Dar espacio para equivocarse, no para perderse.
Asignarles las responsabilidades propias de su edad. Dejarlos hacer lo que ellos deben hacer por sí mismos.
Dejarlos asumir las consecuencias de sus actos. (ponga la cara, pague lo que rompió)
Prepararlos para ser lanzados.
Al hacer una flecha se debía tallar una hendidura en la parte de atrás para la cuerda del arco, la flecha desde su fabricación era formada para ser lanzada. Eso es lo que debemos hacer con los hijos. Si les hacemos todo, no estarán listos para salir y eso será nuestra responsabilidad.
Para finalizar, viene la bendición de
Valorar
Formar
Modelar
Dirigir
Lanzar
Salmo 127:5a
Bienaventurado el hombre que de ellos tiene llena su aljaba…
En los tiempos antiguos los hijos adultos eran el medio de protección y los que garantizaban la continuación y supervivencia de la familia.
Salmo 127:5b
…no será avergonzado cuando hable con sus enemigos en la puerta.
La ilustración es un guerrero hábil manejando las flechas y con varias flechas en su aljaba. Será una persona que disfrutará de mucho honor delante de sus enemigos.
Los hijos, como las flechas deben ser formados, dirigidos, y lanzados.
Pasaje


