Daniel 4:24-37 La soberanía de Dios
La soberanía de Dios: el freno de mi orgullo y el refugio de mi angustia, en este mensaje el Pastor José Alonso nos guía a profundizar en la doctrina de La soberanía de Dios. Reflexionaremos en Daniel 4 y en la historia del rey Nabucodonosor, quien aprendió por experiencia que el Altísimo gobierna sobre todas las cosas Dios es el supremo gobernante del universo, su autoridad es absoluta y nada ocurre fuera de Su voluntad.
Puntos Principales
- 1Debo _______ las _____________ de ignorar la soberanía de Dios.
- AConsiderar la _____________ de Dios.
- B_____________ de mi pecado.
- CEliminar el _________.
- 2Debo clamar por _____________ cuando he pecado.
- A_________ al único Dios verdadero.
- B_____________ que Dios es Soberano.
- 3Debo _____________ en la soberanía de Dios sobre todas las cosas.
Versículos
Hoy continuamos con la serie “marcas de una iglesia bíblica” donde hemos venido estudiando algunas cosas fundamentales que indican una que una iglesia es genuinamente Bíblica.
En el primer mensaje hablamos de La Autoridad Suprema de la Biblia, en el segundo mensaje la semana pasada hablamos de La supremacía de Cristo y si no han visto esos mensajes les animo a que visiten nuestra página web miiglesia.es.
Hoy vamos a hablar de la soberanía de Dios.
La doctrina de la soberanía de Dios se refiere a la enseñanza bíblica de que Dios es el absoluto y supremo gobernante del universo, que tiene control total sobre todas las cosas, ya sea en el ámbito natural, moral, o espiritual. Esto implica que nada ocurre fuera de su voluntad, y Él ejerce autoridad plena sobre la creación, los eventos históricos, las decisiones humanas y las circunstancias cotidianas. Él es el Rey absoluto, cuyo gobierno es eterno, inmutable y trascendente, y que nada escapa a su control.
Esta es una marca de una iglesia bíblica. Hay lugares donde creen que Dios no es soberano, o que no sabe todas las cosas, o que yo le puedo obligar a hacer mi voluntad si ayuno lo suficiente, hago sacrificios, o si le reclamo o declaro cosas con gritos. Como ven este tema de la soberanía de Dios es muy relevante.
Quiero iniciar este mensaje con una anécdota de la vida de Napoleón Bonaparte. Este hombre acumuló numerosas victorias que consolidaron su reputación como uno de los estrategas militares más destacados de la historia. El venció el ejercito austriaco, el italiano, el alemán, el egipcio, y el ruso, consolidando su control sobre gran parte de Europa.
Cuenta la historia que la mañana de la batalla de Waterloo, Napoleón le estaba describiendo a su comandante su estrategia militar para la campaña ese día. “Vamos a poner la infantería aquí, y la caballería aquí, y la artillería en este lugar. Al final del día Inglaterra estará a los pies de Francia y el Duque de Wellington será el prisionero de Napoleón”.
El comandante le respondió con un proverbio diciendo: “No olvidemos que el hombre propone, pero Dios dispone”.
A lo que Napoleón Bonaparte indignado y con arrogancia respondió: “Quiero que entiendas que Napoleón propone y Napoleón dispone”.
Victor Hugo, en su famosa novela, Los miserables, escribió: “Desde ese momento, la batalla de Waterloo se perdió, porque Dios mando lluvia y granizo y las tropas de Napoleón no pudieron desarrollar la estrategia militar planeada, y esa misma noche Napoleón era el prisionero del Duque de Wellington, y Francia estaba a los pies de Inglaterra.”
Permítanme traer esta historia a nuestra enseñanza de hoy porque esta es una ilustración de lo que nosotros hacemos muchas veces. No hace falta ser un gran estratega militar o emperador como Napoleón Bonaparte para creer que las cosas dependen de nosotros. Con frecuencia pensamos que nosotros tenemos el control y que nuestros planes se van a cumplir porque todo depende de nosotros. Que gran sorpresa nos llevamos cuando Dios manda o permite circunstancias en nuestras vidas que nos hacen ver la realidad de que nosotros no somos soberanos, sino que el control absoluto lo que tiene Dios y solamente Él.
La idea principal de este mensaje es:
La soberanía de Dios es el freno de mi orgullo y el refugio de mi angustia.
Hoy vamos a estudiar una gran parte del capítulo 4 del libro de Daniel donde hay una historia muy interesante acerca de otro Rey que también pensó que tenía el control de todas las cosas. Su nombre era Nabucodonosor.
Para dar un poco de contexto, el profeta Daniel escribe este libro inspirado por Dios desde Babilonia, después que este imperio invadió Judá y se llevó a varias personas cautivas para Babilonia entre las que se encontraba Daniel. El libro fue escrito entre el 605 a.C. y el 536 a.C. En el capítulo 2 el rey Nabucodonosor tiene un sueño y el único que lo puede interpretar es Daniel. En el capítulo sucede la famosa historia de los 3 amigos de Daniel que fueron echados en el horno de fuego por no adorar la estatua del rey.
En el capítulo 4 Nabucodonosor tiene otro sueño y una vez más Daniel es el único que lo puede interpretar.
Algo muy interesante al pensar en el capítulo 4 de Daniel que estudiaremos hoy es que se usa un nombre para Dios 6 veces en este capítulo, un nombre que no se había usado en los primeros 3 capítulos del libro. Ese nombre para Dios es “El Altísimo”.
La primera vez que ese nombre aparece en la Biblia es en Genesis 14 en relación con la historia de Abraham regresando de la guerra contra los reyes y su encuentro con Melquisedec, quien es descrito como sacerdote del Altísimo, el gobernador de los cielos y la tierra. Esa frase explica lo que significa el nombre “El Altísimo”. El que gobierna en los cielos y en la tierra, la máxima autoridad en el universo.
Iniciamos nuestra lectura en Daniel 4:24 con la interpretación que Dios le permite a Daniel darle a Nabucodonosor de su sueño.
Daniel 4:24 esta es la interpretación, oh rey, y éste es el decreto del Altísimo que ha venido sobre mi señor el rey:
1- Debo evitar las consecuencias de ignorar la soberanía de Dios.
Daniel 4:25 Será usted echado de entre los hombres, y su morada estará con las bestias del campo, y le darán hierba para comer como al ganado, y será empapado con el rocío del cielo. Y siete años pasarán sobre usted, hasta que reconozca que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres y que lo da a quien Le place.
Dios le advierte al rey Nabucodonosor que vendrían consecuencias si ignoraba la soberanía de Dios. En este pasaje aprendemos esta gran lección. Si yo vivo como que soy el que controla todas las cosas, solo es cuestión de tiempo antes que me estrelle con la realidad que el único que tiene el control absoluto de todas las cosas es Dios.
El Señor le advierte que vendrían graves consecuencias. Su reino le sería quitado, y quedaría como un loco viviendo como un animal por siete años
hasta que reconozca que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres y que lo da a quien Le place.
¿Cómo poder evitar esas consecuencias?
1- Debo evitar las consecuencias de ignorar la soberanía de Dios.
A. Considerar la advertencia de Dios.
Para el rey la advertencia fue por medio de ese sueño. Hoy la advertencia para ti es este mensaje que estás escuchando.
Daniel 4:26 Y en cuanto a la orden de dejar el tocón con las raíces del árbol, su reino le será afirmado después que usted reconozca que es el Cielo el que gobierna.
Consideremos detenidamente la advertencia del Señor de que ignorar Su soberanía tiene consecuencias graves. ¿Qué podría perder yo en mi vida si sigo pensando que yo soy el que tengo el control? ¿De que yo puedo hacer las cosas como me da la gana sin tener en cuenta lo que Dios me dice en Su Palabra?
1- Debo evitar las consecuencias de ignorar la soberanía de Dios.
A. Considerar la advertencia de Dios.
B. Arrepentirme de mi pecado.
Cuando considero detenidamente la advertencia de Dios, puedo identificar claramente lo que estoy haciendo mal. Dios permitirá y causará situaciones en mi vida para que me dé cuenta de que yo no tengo el control y que Dios no está obligado a respaldar mis malas acciones y pecados.
Daniel 4:27 Por tanto, oh rey, que mi consejo le sea grato: ponga fin a sus pecados haciendo justicia, y a sus iniquidades mostrando misericordia a los pobres. Quizás sea prolongada su prosperidad.
Dios en su misericordia puede mantener su bendición, pero yo debo arrepentirme de mi pecado. Aquí se menciona la injusticia y la falta de misericordia con los más vulnerables.
1- Debo evitar las consecuencias de ignorar la soberanía de Dios.
A. Considerar la advertencia de Dios.
B. Arrepentirme de mi pecado.
C. Eliminar el orgullo.
Este es quizás el problema más grave que tenemos todos, el orgullo. “Yo no necesito a Dios” “Yo puedo solo” “Yo sé lo que hago” “Les voy a demostrar a todos que tengo la razón”
Daniel 4:28-29 Todo esto le sucedió al rey Nabucodonosor. Doce meses después, paseándose por la azotea del palacio real de Babilonia,
Entre la advertencia del Señor por medio del sueño hasta este punto pasaron 12 meses.
Daniel 4:30 el rey reflexionó, y dijo: “¿No es ésta la gran Babilonia que yo he edificado como residencia real con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad?”
Al hombre se le subió a la cabeza el éxito. Esto es muy común cuando experimentamos el éxito.
Daniel 4:31 Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando una voz vino del cielo: “Rey Nabucodonosor, a ti se te declara: El reino te ha sido quitado,”
De manera inmediata se hizo realidad la advertencia. Dios mismo se lo declaró.
Daniel 4:32 y serás echado de entre los hombres, y tu morada estará con las bestias del campo. Te darán hierba para comer como al ganado, y siete años pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo domina sobre el reino de los hombres, y que lo da a quien Le place.
Daniel 4:33 En aquel mismo instante se cumplió la palabra acerca de Nabucodonosor: fue echado de entre los hombres, comía hierba como el ganado y su cuerpo se empapó con el rocío del cielo hasta que sus cabellos crecieron como las plumas de las águilas y sus uñas como las de las aves.
La soberanía de Dios es el freno de mi orgullo y el refugio de mi angustia.
1- Debo evitar las consecuencias de ignorar la soberanía de Dios.
2- Debo clamar por misericordia cuando he pecado.
¿Qué pasa si he pecado? ¿Qué puedo hacer si ya hice las cosas mal? ¿Qué debo hacer una vez que ya estoy metido en problemas? Clamar por misericordia.
En estos días en Estados Unidos las personas indocumentadas están experimentado muchas dificultades. De pronto lo que está pasando te ayuda a recordar quién está en control, o de pronto has hecho las cosas mal y ahora estás en problemas. Clama por misericordia a Dios. Pídele a Dios que tenga piedad de ti.
2- Debo clamar por misericordia cuando he pecado.
A. Adorar al único Dios verdadero.
Daniel 4:34 Pero al fin de los días, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo, y recobré mi razón, y bendije al Altísimo y alabé y glorifiqué al que vive para siempre. Porque Su dominio es un dominio eterno, y Su reino permanece de generación en generación.
2- Debo clamar por misericordia cuando he pecado.
A. Adorar al único Dios verdadero.
B. Reconocer que Dios es Soberano.
Recordemos que Dios es el absoluto y supremo gobernante del universo, que tiene control total sobre todas las cosas, nada ocurre fuera de su voluntad, y Él ejerce autoridad plena sobre la creación, los eventos históricos, las decisiones humanas y las circunstancias cotidianas. Él es el Rey absoluto, cuyo gobierno es eterno, inmutable y trascendente, y que nada escapa a su control.
Daniel 4:34 Pero al fin de los días, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo, y recobré mi razón, y bendije al Altísimo y alabé y glorifiqué al que vive para siempre. Porque Su dominio es un dominio eterno, y Su reino permanece de generación en generación.
Daniel 4:35 Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, más Él actúa conforme a Su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra.
Nadie puede detener Su mano, ni decirle: “¿Qué has hecho?”
La soberanía de Dios es el freno de mi orgullo y el refugio de mi angustia.
3- Debo descansar en la soberanía de Dios sobre todas las cosas.
Daniel 4:36 En ese momento recobré mi razón. Y mi majestad y mi esplendor me fueron devueltos para gloria de mi reino, y mis consejeros y mis nobles vinieron a buscarme. Y fui restablecido en mi reino, y mayor grandeza me fue añadida.
Daniel 4:37 Ahora yo, Nabucodonosor, alabo, ensalzo y glorifico al Rey del cielo, porque Sus obras son todas verdaderas y justos Sus caminos. Él puede humillar a los que caminan con soberbia.
Maneras como se hace evidente que yo no descanso en la soberanía de Dios:
ï Preocupación excesiva: Cuando te encuentras constantemente preocupado por el futuro o por situaciones fuera de tu control, estás demostrando que no confías plenamente en la soberanía de Dios, que tiene el control de todas las circunstancias.
Haz lo posible y déjale a Dios lo imposible.
ï Intentar controlar todo: Si intentas controlar todos los aspectos de tu vida o de las vidas de los demás, mostrando que no crees que Dios está en control, estás dudando de Su soberanía.
ï Rebelión o desobediencia: Si actúas de manera que desafías lo que Dios ha revelado en Su palabra, ya sea por desobedecer, actuar en contra de principios bíblicos, o buscar caminos fuera de Su voluntad, es una manifestación de falta de confianza en Su soberanía.
ï Frustración con las dificultades: Si reaccionas con frustración o enojo excesivo cuando enfrentas pruebas o dificultades, podría ser un signo de que no estás reconociendo que Dios permite esas situaciones con un propósito en Su plan soberano.
ï Dudas sobre el propósito de Dios: Cuestionar las decisiones de Dios o dudar de Su plan para tu vida, pensando que sabes mejor lo que es mejor para ti, es una forma de demostrar que no confías en la soberanía de Dios.
ï Inseguridad en Su provisión: Si tienes miedo de no tener lo necesario para vivir (dinero, comida, etc.), o de que Dios no suplirá tus necesidades, estás mostrando una falta de confianza en que Él es soberano y proveerá lo que necesitas.
Haz lo posible y déjale a Dios lo imposible.
ï Desesperación al enfrentar problemas: Al enfrentar dificultades, si caes en desesperación y no buscas a Dios en oración, no estás reconociendo que Él tiene el control y puede obrar a tu favor.
Si te devuelven a tu país, Dios también está ahí, si te has quedado sola o solo, Dios es tu ayudador y Él está en control.
ï Envidiar o comparar tu vida con la de otros: Si te comparas constantemente con los demás, cuestionando por qué a ti te ocurren ciertas cosas y no a ellos, no estás confiando en el plan soberano de Dios para tu vida.
¿Recuerdan las palabras de Napoleón antes de su derrota final en la batalla de Waterloo?
Es mucho mejor decir que el hombre propone y Dios dispone.
La soberanía de Dios es el freno de mi orgullo y el refugio de mi angustia.


