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Introducción:Hermanos, ayer se celebró el Día de Independencia de esta nación. Y como creyentes, podemos dar gracias a Dios por el país donde vivimos, por las libertades que disfrutamos, especialmente de servicio, adoración a Dios, predicación del evangelio y por las puertas que esta nación ha abierto a muchos de nosotros y a nuestras familias.Algunos nacieron aquí. Otros llegamos de diferentes países. Pero todos, de una forma u otra, hemos sido beneficiados por la providencia de Dios en esta tierra.Y este año tiene un peso histórico especial. Estados Unidos está en el marco de la conmemoración de sus 250 años de independencia, una celebración nacional que busca recordar la firma de la Declaración de Independencia y el desarrollo histórico de esta nación.También es justo reconocer que la Biblia tuvo una influencia significativa en la cultura pública y en el pensamiento de la generación fundadora. En aquel tiempo, la Biblia era ampliamente conocida, su lenguaje marcó la cultura pública, y sus temas influyeron en discusiones sobre virtud, autoridad, libertad y responsabilidad ciudadana.__________________________________________________________________Pero hoy no venimos a predicar historia americana. No venimos a predicar política. No venimos a poner una bandera en el lugar de la cruz.Venimos a abrir la Palabra de Dios.Y el texto en el que reflexionaremos el día de hoy nos hace una pregunta más profunda que cualquier celebración nacional:¿Dónde descansa la verdadera seguridad de un pueblo?¿En su historia? ¿En sus líderes? ¿En su ejército? ¿En sus leyes? ¿En su economía? ¿En su libertad? ¿O en el Señor?Porque una nación puede tener historia, libertad, recursos, leyes, ejército y poder, y aun así estar espiritualmente insegura si su confianza final no está en Dios.Y para ayudarnos a pensar en eso, me gustaría recordar una frase conocida:“Aun los reyes más poderosos tienen su Waterloo.”-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Ilustración: Napoleón y Waterloo¿Ha escuchado usted esa frase: “Aun los reyes más poderosos tienen su Waterloo”?Esa expresión viene de uno de los momentos más decisivos de la historia europea: la derrota final de Napoleón Bonaparte.Napoleón no fue un hombre cualquiera. Fue un genio militar, un estratega brillante, un emperador que llegó a dominar gran parte de Europa. Sus ejércitos marcharon por naciones enteras. Su nombre producía temor. Sus victorias parecían imparables. Para muchos, Napoleón era la imagen misma del poder humano: inteligencia, estrategia, ejército, autoridad y ambición concentradas en un solo hombre.Pero llegó el día en que su fuerza encontró su límite.El 18 de junio de 1815, cerca de Waterloo, en lo que hoy es Bélgica, Napoleón enfrentó a una coalición dirigida por el duque de Wellington y el mariscal prusiano Blücher. Aquella batalla fue decisiva. Después de años de guerras, conquistas y gloria militar, Napoleón fue derrotado. Pocos días después, aquel emperador que parecía invencible tuvo que dejar el poder.El hombre que había sacudido Europa no pudo sostener su propio trono. El estratega que había dirigido ejércitos no pudo asegurar su victoria final. El emperador que parecía invencible tuvo que descubrir que también él era limitado.Por eso la historia usa esa frase: “encontrarse con su Waterloo.” “encontrarse con su Waterloo.” Es llegar al momento donde la fuerza humana se quiebra, donde el poder ya no alcanza, donde el hombre descubre que no es tan invencible como pensaba.Y hermanos, eso no solo les pasa a los emperadores.También les pasa a las naciones. También les pasa a las familias. También nos pasa a nosotros.Hay momentos donde el dinero no alcanza, la salud no responde, la estrategia falla, la experiencia no basta, el control se pierde, y el corazón descubre que su fuerza no puede salvarlo.Pero mucho antes del famoso Waterloo, la Palabra de Dios ya había declarado esta verdad.Mire lo que dice Salmo 33:16-17 NBLA: “El rey no se salva por gran ejército; Ni es librado el valiente por la mucha fuerza. Falsa esperanza de victoria es el caballo, Ni con su mucha fuerza puede librar.”El problema no es tener ejército. El problema no es tener recursos. El problema no es tener leyes, nación, historia, tecnología o estrategia.El problema es confiar en esas cosas como si fueran Dios.__________________________________________________________________En el marco de estos días donde muchos recuerdan la independencia de una nación, Salmo 33 nos llama a recordar una verdad más profunda: La verdadera seguridad no está en lo que el hombre puede conquistar, proteger o controlar, sino en el Señor que gobierna sobre todas las naciones.Por eso el día de hoy me gustaría que reflexionemos bajo el título:“Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el Señor” -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Me gustaría compartirle la idea principal del mensaje:-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Idea principalPertenezco a Dios, vivo ante Sus ojos, no me salva mi fuerza; solo me sostiene Su misericordia.-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Contexto:Antes de entrar al versículo 12, del salmo 33 que estudiaremos hoy, recordemos brevemente el contexto del Salmo 33. Este salmo es un llamado a la alabanza. Comienza diciendo:Salmo 33:1 NBLA: “Canten de júbilo en el Señor, ustedes los justos; Apropiada es para los rectos la alabanza.” Pero esta alabanza no nace de una emoción vacía. El salmista nos da razones para adorar: el Señor es recto en Su palabra, fiel en Sus obras, justo en Su carácter, misericordioso con la tierra y poderoso como Creador.Y luego el salmo presenta al Señor como el Dios que gobierna sobre las naciones. En los versículos 10 y 11 dice:Salmo 33:10-11 NBLA: “El Señor hace nulo el consejo de las naciones; Frustra los designios de los pueblos. El consejo del Señor permanece para siempre, Los designios de Su corazón de generación en generación.”Entonces, cuando llegamos al versículo 12, desde donde iniciaremos nuestra reflexión el día de hoy. El salmista no está hablando de orgullo nacional ni de superioridad humana. Está hablando de un pueblo que depende del Dios que crea, gobierna, ve, sostiene y cumple Su propósito.Por eso dice:Salmo 33:12 NBLA: “Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor, El pueblo que Él ha escogido como Su herencia.”En su contexto original, esa nación de la que habla el texto es Israel, el pueblo que Dios escogió como Su herencia. Pero el salmo también nos muestra que el Señor gobierna sobre todos los pueblos, porque inmediatamente dice en el versículo 13: Salmo 33:13 NBLA: que “Él mira desde los cielos y ve a todos los hijos de los hombres.”Así que la enseñanza es clara: La verdadera bendición y seguridad de un pueblo no está en su fuerza, su ejército, su historia o sus recursos, sino en pertenecer al Señor y esperar en Su misericordia.-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Transición:Después de mirar el contexto del salmo, entendemos que el salmista no nos lleva primero a mirar una bandera, un gobierno o una nación específica. Nos lleva a mirar al Señor. Porque antes de preguntar cuán fuerte es un pueblo, la pregunta más importante es: ¿le pertenece al Señor?Y con eso entramos al primer punto:-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------I. Mi bendición está en (pertenecerle) a DiosSalmo 33:12 NBLA: “Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor, El pueblo que Él ha escogido como Su herencia.”El versículo comienza con una palabra muy importante: “Bienaventurada.”Habla de bendición, de dicha, de una condición favorecida delante de Dios. Pero observe lo que el salmista no dice.No dice: “Bienaventurada la nación que tiene el ejército más grande.” No dice: “Bienaventurada la nación que tiene la economía más fuerte.” No dice: “Bienaventurada la nación que tiene más territorio, más historia o más poder.”El texto dice:Salmo 33:12 NBLA: “Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor, El pueblo que Él ha escogido como Su herencia.”En otras palabras, la verdadera bendición no comienza con lo que un pueblo posee, sino con a quién pertenece.__________________________________________________________________Y esto es importante porque muchas veces medimos la bendición de una nación por sus recursos, sus libertades, su historia, su cultura, su economía o su fuerza. Y no está mal agradecer por esas cosas. Podemos dar gracias por el país donde vivimos, por las oportunidades que Dios nos ha dado, y también podemos recordar con amor la tierra donde nacimos.Pero Salmo 33 nos lleva más profundo.La bendición más grande de un pueblo no está en su bandera, ni en su ejército, ni en su economía, ni en su historia. La bendición más grande de un pueblo está en que el Señor sea realmente su Dios.Porque una cosa es mencionar a Dios, y otra cosa es pertenecerle a Dios. Una cosa es tener frases religiosas, y otra cosa es vivir bajo Su señorío. Una cosa es decir “Dios bendiga nuestra nación”, y otra cosa es someter nuestra vida al Dios que decimos invocar.Por eso la segunda parte del versículo aclara la primera:__________________________________________________________________Salmo 33:12 NBLA: “Bienaventurada la nación cuyo Dios es el Señor, El pueblo que Él ha escogido como Su herencia.”En su contexto original, este versículo habla primero de Israel, el pueblo que Dios escogió como Su herencia. Israel no fue escogido porque fuera más grande, más fuerte o más justo que las demás naciones. Fue escogido por la gracia soberana de Dios.La bendición de Israel no descansaba en el mérito de Israel. Descansaba en la elección y la misericordia de Dios.Por eso debemos tener cuidado con este texto. No podemos tomarlo y decir que alguna nación moderna reemplaza a Israel o que Estados Unidos, República Dominicana, México, Colombia, Honduras, Venezuela, Cuba, Puerto Rico o cualquier otra nación ocupa automáticamente el lugar del pueblo escogido de Dios en el Antiguo Testamento. Mucho menos podemos decir como muchos dicen por allí que somos el Israel espiritualEse no es el punto del salmo.El texto habla primero de Israel. Pero el principio permanece: el pueblo verdaderamente bienaventurado es el pueblo que pertenece al Señor.Y hoy, a la luz del Nuevo Testamento, sabemos que el pueblo de Dios está formado por todos los que han sido redimidos por la sangre de Cristo. Pedro lo dice así:1 Pedro 2:9-10 NBLA“Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable. Ustedes en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no habían recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordia.Esto es hermoso. Nuestra identidad más profunda no está en nuestros logros, nuestro empleo, nuestra nacionalidad, nuestros recursos, nuestro conocimiento o nuestra historia personal. Nuestra identidad está en que Dios, por Su misericordia, nos hizo Suyos.Antes no éramos pueblo, pero ahora somos pueblo de Dios. Antes no habíamos recibido misericordia, pero ahora hemos recibido misericordia.Así como Israel fue llamado pueblo escogido en el Antiguo Testamento, ahora los creyentes en Cristo somos llamados a vivir como un pueblo apartado para Dios, no para nuestra propia gloria, sino para anunciar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable.Por eso, mi mayor bendición no es decir: “pertenezco a tal nación”, sino poder decir: “por la gracia de Cristo, ahora pertenezco al pueblo de Dios.”Eso significa que mi identidad más importante no está en mi nacionalidad, mi pasaporte, mi cultura, mi idioma o mi origen. Mi identidad más importante está en pertenecer al Dios que me compró por medio de Cristo.Algunos aquí nacieron en esta nación. Otros llegamos de diferentes países. Algunos tienen ciudadanía, otros residencia, otros están en procesos migratorios, y otros todavía están esperando respuestas.Pero delante de Dios, la pregunta más importante no es: “¿Qué pasaporte tengo?”La pregunta más importante es: “¿Le pertenezco al Señor?”Porque puedo tener ciudadanía en una gran nación y estar perdido delante de Dios. Puedo vivir en un país libre y seguir siendo esclavo del pecado. Puedo disfrutar bendiciones externas y no tener la bendición más grande: pertenecer al Señor.Por eso este primer punto nos confronta personalmente:Mi bendición está en pertenecerle a Dios.No en mi nacionalidad. No en mi apellido. No en mi economía. No en mi trabajo. No en mi historia. No en mi religión externa.Así que debo preguntarme: ¿El Señor es realmente mi Dios? ¿Le pertenezco a Cristo? ¿Vivo bajo Su autoridad? ¿Mi vida está rendida a Él?Porque la bendición más grande de una persona, una familia o un pueblo es poder decir: “El Señor es mi Dios, y yo le pertenezco a Él.”-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------II. Mi vida está delante de Sus (ojos)Leamos los versículos 13 al 15:Salmo 33:13–15 NBLA“El Señor mira desde los cielos; Él ve a todos los hijos de los hombres. Desde el lugar de Su morada Él observa A todos los habitantes de la tierra; Él es el que modela el corazón de cada uno de ellos; Él es el que entiende todas las obras de ellos.”Después de decirnos que la bendición verdadera está en pertenecerle al Señor, el salmo nos lleva a mirar hacia arriba.El salmista levanta nuestra mirada al cielo y nos dice: “El Señor mira desde los cielos…”Dios no mira la historia desde abajo, como alguien confundido por lo que está pasando. Dios no mira las naciones como alguien que perdió el control. Dios no mira nuestra vida como alguien sorprendido por nuestras decisiones.Dios mira desde los cielos.Eso habla de Su autoridad, de Su soberanía, de Su gobierno y de Su trono. Él mira desde arriba, no porque esté lejos e indiferente, sino porque reina sobre todo.Y el texto dice:“Él ve a todos los hijos de los hombres.”No dice que Dios ve solamente a Israel. No dice que Dios ve solamente a los religiosos. No dice que Dios ve solamente a los que creen en Él.Dice que Él ve “a todos los hijos de los hombres.”Y luego lo repite:“Él observa a todos los habitantes de la tierra.”__________________________________________________________________Nadie queda fuera de Su mirada.Dios ve al gobernante y al ciudadano común. Ve al poderoso y al débil. Ve al rico y al pobre. Ve al que nació en una nación y al que llegó de otra. Ve al que está en la iglesia y al que está lejos de la iglesia.Dios ve a todos los habitantes de la tierra.Eso quiere decir que mi vida no está escondida delante de Dios.Puedo esconder cosas de las personas. Puedo aparentar delante de la iglesia. Puedo hablar como creyente mientras mi corazón está dividido. Puedo verme bien por fuera mientras por dentro hay orgullo, pecado, temor, amargura o autosuficiencia.Pero mi vida está delante de Sus ojos.__________________________________________________________________Y el versículo 15 va más profundo:Salmo 33:15 NBLA“Él es el que modela el corazón de cada uno de ellos; Él es el que entiende todas las obras de ellos.”Dios no solo ve lo que hacemos. Dios entiende lo que hacemos.Las personas pueden ver mis acciones, pero Dios conoce mis motivaciones. Las personas pueden escuchar mis palabras, pero Dios conoce mi intención. Las personas pueden mirar mi conducta, pero Dios conoce la raíz de mi conducta.Dios ve la obra y conoce el corazón detrás de la obra.Por eso, delante de Dios, no solo importa lo que hago. También importa por qué lo hago.Puedo servir en la iglesia, pero Dios sabe si sirvo por amor o por reconocimiento. Puedo dar una ofrenda, pero Dios sabe si doy con gratitud o por apariencia. Puedo cantar, pero Dios sabe si mi corazón realmente está adorando. Puedo hablar de fe, pero Dios sabe si realmente estoy confiando en Él.Hebreos 4:13 NBLA lo dice así:“No hay cosa creada oculta a Su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de Aquel a quien tenemos que dar cuenta.”Eso debe producir temor santo.Porque muchas veces nos preocupa más cómo nos ven los hombres que cómo nos ve Dios. Nos preocupa la imagen, la reputación, la apariencia, quedar bien delante de otros. Pero Salmo 33 nos recuerda que hay una mirada más importante que la mirada de los hombres: la mirada del Señor.Y esa mirada no puede ser manipulada.Dios no se impresiona con apariencias. Dios no se confunde con discursos. Dios no se deja engañar por símbolos religiosos. Dios no se queda en la superficie.Él mira desde los cielos. Él ve a todos los hijos de los hombres. Él modela el corazón. Él entiende todas las obras.Pero esta verdad no solo confronta; también consuela.Porque si Dios ve todo, entonces Dios también ve lo que otros no ven.Madre soltera: Dios ve tus lágrimas. Dios ve tus cargas. Dios ve tus luchas.Mujer: Dios ve tu obediencia silenciosa.Hombre: Dios ve tu servicio que nadie reconoce. Dios ve tus oraciones en secreto. Dios ve las decisiones difíciles que has tomado por honrarle.La mirada de Dios confronta al orgulloso, pero consuela al humilde. Confronta al que vive en pecado escondido, pero consuela al que teme al Señor. Confronta al que aparenta, pero consuela al que depende de Él.Por eso hoy debo preguntarme:¿Qué ve Dios cuando mira mi vida? ¿Qué ve Dios en mi casa? ¿Qué ve Dios en mi matrimonio? ¿Qué ve Dios en mi trabajo? ¿Qué ve Dios en mis conversaciones? ¿Qué ve Dios en mi vida secreta? ¿Qué ve Dios cuando nadie más me está mirando?Porque mi bendición está en pertenecerle a Dios, pero esa pertenencia también significa que mi vida está delante de Sus ojos.Así que debo vivir con reverencia, humildad, integridad dependencia y obediencia a su palabra.Hoy es un buen día para decirle al Señor:Señor, Tú me ves. Tú conoces mi corazón. Tú entiendes mis obras. Enséñame a vivir delante de Tus ojos.-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Y después de mostrarnos que nuestra vida está delante de Sus ojos, el salmo nos lleva a una tercera verdad: si Dios ve todo y conoce todo, entonces debemos dejar de confiar en lo que el hombre considera fuerte.Y por eso entramos al tercer punto. Pero antes recordemos nuestra idea principal:-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Idea principalPertenezco a Dios, vivo ante Sus ojos, no me salva mi fuerza; solo me sostiene Su misericordia.-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------III. Mi (fuerza) no puede salvarmeLeamos los versículos 16 y 17:Salmo 33:16–17 NBLA“El rey no se salva por gran ejército; Ni es librado el valiente por la mucha fuerza. Falsa esperanza de victoria es el caballo, Ni con su mucha fuerza puede librar.”Después de mostrarnos que Dios mira desde los cielos y conoce el corazón de cada uno, el salmo nos lleva a una verdad muy confrontadora:La fuerza humana tiene límites.El salmista menciona tres imágenes de poder:El rey. El valiente. Y el caballo.El rey representaba autoridad, gobierno y liderazgo. El valiente representaba fuerza, capacidad y habilidad para la guerra. El caballo representaba poder militar, rapidez y defensa.En el mundo antiguo, tener caballos para la guerra era señal de fuerza. Era como decir: “Tenemos recursos, defensa y capacidad.”Pero el salmista dice:“El rey no se salva por gran ejército.”No dice que el rey no pueda tener ejército. No dice que toda defensa sea mala. Lo que dice es que el rey no se salva por gran ejército.Luego dice:“Ni es librado el valiente por la mucha fuerza.”El valiente puede ser fuerte, preparado y disciplinado. Pero su fuerza no puede salvarlo finalmente.Y después dice:“Falsa esperanza de victoria es el caballo.”El caballo podía ser útil. Pero cuando el corazón pone su confianza final en el caballo, el caballo se convierte en falsa esperanza.El problema no es tener recursos. El problema es descansar en los recursos como si fueran Dios.El problema no es tener fuerza. El problema es confiar en la fuerza como si la fuerza pudiera salvar.__________________________________________________________________Nosotros también tenemos nuestros “caballos”.Tal vez no confiamos literalmente en caballos de guerra, pero nuestros caballos se ven de la siguiente manera: confiamos en el dinero, el trabajo, la salud, la experiencia, la inteligencia, los documentos, el sistema, el gobierno, la economía, los planes o nuestra capacidad para resolver.Muchas de esas cosas pueden ser buenas. El trabajo es bueno. La salud es una bendición. Los recursos pueden ser útiles. Pero ninguna de esas cosas puede ocupar el lugar de Dios.Porque mi fuerza no puede salvarme.Mi dinero puede pagar cuentas, pero no puede comprar paz con Dios. Mi ciudadanía puede darme derechos en una nación, pero no puede darme entrada al reino de los cielos. Mi experiencia puede ayudarme a decidir, pero no puede perdonar mis pecados. Mi salud puede sostener mi cuerpo por un tiempo, pero no puede vencer la muerte.El problema no es que el caballo sea débil. El texto dice que tiene mucha fuerza. El problema es que, aunque sea fuerte, no es Dios.__________________________________________________________________Y aquí volvemos a Napoleon y su batalla en Waterloo.Napoleón tenía estrategia, ejército, autoridad y ambición. Había sometido a Europa bajo su poder. Pero llegó el día en que su fuerza encontró su límite.Y eso no solo les pasa a los emperadores. También les pasa a las naciones, a las familias y a nosotros.Tarde o temprano descubrimos que hay crisis que el dinero no resuelve, diagnósticos que la fuerza no controla, pérdidas que la experiencia no evita, puertas que no podemos abrir, y batallas que no podemos ganar con nuestras propias fuerzas.Por eso debemos preguntarnos:¿Dónde estoy poniendo mi esperanza final?¿En qué descanso cuando tengo miedo? ¿A qué corro cuando me siento inseguro? ¿Qué creo que no puedo perder porque, si lo pierdo, mi vida se derrumba? ¿Qué cosa, persona, posición o recurso se ha convertido en mi “caballo”?__________________________________________________________________Salmo 33 nos dice:Mi fuerza no puede salvarme.Pero esa verdad, como cristianos, no debe llevarnos a la desesperación. Debe llevarnos a Cristo.Porque cuando nos sentimos sin fuerzas, cuando estamos acorralados, cuando no vemos salida, cuando la circunstancia es adversa y nuestras fuerzas ya no alcanzan, ese es precisamente el momento en que más debemos confiar en el Señor.No porque nosotros somos fuertes, sino porque Su gracia es suficiente. No porque tenemos el control, sino porque Él sigue reinando. No porque vemos la salida, sino porque Él sigue siendo nuestra ayuda y nuestro escudo.El apóstol Pablo también conoció momentos difíciles. Conoció la prisión, el dolor, la angustia, la persecución, el cansancio y la debilidad. Pablo sabía lo que era sentirse limitado, afligido y sin fuerzas humanas suficientes.Pero en medio de su debilidad, el Señor le enseñó una verdad que todo creyente necesita recordar:2 Corintios 12:9 NBLAY Él me ha dicho: «Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.Cuando mi fuerza llega a su límite, la gracia de Cristo no llega a su límite. Cuando mis recursos se acaban, Dios no se acaba. Cuando mis planes se rompen, el consejo del Señor permanece. Cuando mi seguridad tiembla, el Señor sigue siendo ayuda y escudo para Su pueblo.Y esto también nos habla del evangelio.Porque si mi fuerza no puede salvarme, tampoco puedo salvarme a mí mismo delante de Dios.No puedo salvarme con buenas obras. No puedo salvarme con religión externa. No puedo salvarme con moralidad. No puedo salvarme con tradición. No puedo salvarme diciendo: “Yo soy buena persona.”Mi pecado es demasiado serio, mi deuda delante de Dios es demasiado grande, y mi fuerza es demasiado limitada.Por eso necesito a Cristo.Cristo vino porque el hombre no podía salvarse a sí mismo. Cristo murió porque mi fuerza no podía pagar mi pecado. Cristo resucitó porque solo Él tiene poder para vencer lo que ningún rey, ningún ejército, ningún valiente y ningún caballo pueden vencer: el pecado, la muerte y la condenación.Así que hoy debo reconocer con humildad:Mi fuerza no puede salvarme.-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------IV. Mi (esperanza) está en Su (misericordia)Leamos los versículos 18 al 22:Salmo 33:18-22 NBLA18 Los ojos del Señor están sobre los que le temen, Sobre los que esperan en Su misericordia,19 Para librar su alma de la muerte, Y conservarlos con vida en tiempos de hambre.20 Nuestra alma espera al Señor; Él es nuestra ayuda y nuestro escudo;21 Pues en Él se regocija nuestro corazón, Porque en Su santo nombre hemos confiado.22 Sea sobre nosotros Tu misericordia, oh, Señor, Según hemos esperado en Ti.Después de decirnos que el rey no puede salvar, que el valiente no puede librar, y que el caballo es falsa esperanza de victoria, el salmo nos muestra dónde sí está la verdadera esperanza.No está en el rey. No está en el ejército. No está en el caballo. No está en mi fuerza. No está en mis recursos. No está en lo que yo puedo controlar.El versículo 18 dice:Salmo 33:18 NBLA“Los ojos del Señor están sobre los que le temen, Sobre los que esperan en Su misericordia.”Aquí hay un contraste hermoso.En los versículos anteriores, el hombre mira su fuerza. Pero ahora el salmo nos dice que “los ojos del Señor están sobre Su pueblo.”Y esa es nuestra esperanza.No es solamente que yo miro a Dios. Es que Dios mira a los que le temen. No es solamente que yo espero en Él. Es que Sus ojos están sobre los que esperan en Su misericordia.El texto describe al pueblo de Dios con dos características.Primero: Temen al Señor.Temer al Señor no significa ver a Dios como cruel o injusto. Significa reconocer quién es Él: santo, soberano, justo, poderoso y digno de reverencia.Temer al Señor es vivir con un corazón humilde y sometido delante de Él.Segundo: Esperan en Su misericordia.Esa frase es preciosa.El pueblo de Dios no espera en su perfección. No espera en su justicia. No espera en su fuerza. No espera en su historia. No espera en sus méritos.Espera en la misericordia del Señor.Mi fuerza cambia. Mi salud cambia. Mi economía cambia. Mis circunstancias cambian. Mi país puede cambiar. Mis planes pueden cambiar.Pero la misericordia del Señor permanece.__________________________________________________________________Luego el verso 19 dice: Salmo 33:19 NBLA“Para librar su alma de la muerte, Y conservarlos con vida en tiempos de hambre.”Ahora, debemos entender bien los versículos 18 y 19. El salmo no está prometiendo que los creyentes nunca sufrirán, nunca pasarán hambre o nunca enfrentarán la muerte. La Biblia misma nos muestra que muchos siervos fieles de Dios sufrieron persecución, pérdida, hambre y aun muerte.Romanos 8: Habla de tribulación, angustia, persecución, hambre, peligro y espada. Hebreos 11: Habla de creyentes fieles que fueron maltratados, encarcelados y muertos.Así que los versiculos18–19 no son una promesa de una vida sin crisis; es un llamado a confiar en el cuidado de Dios aun en medio de la crisis.Dios puede librar milagrosamente, y muchas veces lo hace. Pero cuando, por razones que solo Él conoce y en su soberanía permite el sufrimiento, seguimos confiando en Sus sabios juicios.Nuestra esperanza no está en entenderlo todo, sino en saber que Sus ojos están sobre los que le temen y esperan en Su misericordia.__________________________________________________________________Por eso el salmo sigue diciendo:Salmo 33:20 NBLA“Nuestra alma espera al Señor; Él es nuestra ayuda y nuestro escudo.”Esto ya no es solo enseñanza. Es confesión.El pueblo de Dios dice:“Nuestra alma espera al Señor.”No espera en el rey. No espera en el ejército. No espera en el caballo. No espera en la nación.Espera en el Señor.Y dice:“Él es nuestra ayuda y nuestro escudo.”El Señor es nuestra ayuda: sostiene al débil, levanta al cansado, auxilia al necesitado. El Señor es nuestro escudo: protege, guarda, defiende y cubre a los que esperan en Él.Y esa confianza produce gozo:Salmo 33:21 NBLA“Pues en Él se regocija nuestro corazón, Porque en Su santo nombre hemos confiado.”Cuando mi gozo depende de lo que tengo, mi gozo sube y baja con mis circunstancias. Pero cuando mi gozo está en el Señor, puedo tener gozo aun en tiempos difíciles, porque sé que Él sigue siendo fiel.Y finalmente, el salmo termina con una oración:Salmo 33:22 NBLA“Sea sobre nosotros Tu misericordia, oh, Señor, Según hemos esperado en Ti.”El salmo no termina con orgullo humano. No termina diciendo: “Mira nuestra grandeza.” No termina diciendo: “Mira nuestra fuerza.” No termina diciendo: “Mira lo que hemos logrado.”El salmo termina diciendo:“Sea sobre nosotros Tu misericordia, oh, Señor.”Eso es humildad. Eso es dependencia. Eso es fe verdadera.Y en el Nuevo Testamento vemos esa misericordia de manera gloriosa en Cristo. Pedro dice:1 Pedro 1:3 NBLA“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según Su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.”Pedro dice que Dios, “según Su gran misericordia”, nos hizo nacer de nuevo a una esperanza viva.No es una esperanza débil. No es una esperanza emocional.Esa esperanza no depende de que todo salga como yo quiero. No depende de que mis circunstancias sean fáciles.No depende de que yo siempre tenga fuerzas para seguir adelante.Es una esperanza viva porque Cristo está vivo.La resurrección de Jesús nos recuerda que la misericordia de Dios no se detuvo en la cruz y no fue vencida por la tumba. Cristo resucitó, y porque Él vive, el creyente puede seguir esperando aun en tiempos difíciles.Por eso, aunque mi fuerza falle, mi esperanza no muere. Aunque mis circunstancias cambien, mi esperanza permanece. Aunque no entienda todo lo que Dios permite, puedo descansar en Su misericordia.Porque mi esperanza no está sostenida por mi fuerza; está sostenida por un Cristo resucitado.La misericordia que el salmista esperaba, nosotros la vemos revelada plenamente en Cristo.En la cruz, Dios mostró que nuestra fuerza no podía salvarnos, pero Su gracia sí podía rescatarnos. En la resurrección, Dios nos dio una esperanza viva.Por eso, si usted está en Cristo, su esperanza no está en lo fuerte que usted pueda ser. Su esperanza está en la misericordia de Dios revelada en Jesucristo.Y si usted no está en Cristo, hoy Dios a través de su palabra, a través de este salmo lo llama a dejar de confiar en su fuerza y venir al único que puede salvar, sostener, proteger y dar vida eterna.__________________________________________________________________Recordemos nuestra idea principal:-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Idea principalPertenezco a Dios, vivo ante Sus ojos, no me salva mi fuerza; solo me sostiene Su misericordia.-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ConclusiónHermanos, regresemos a donde comenzamos.Esta nación ha celebrado su independencia, y en el marco de estos años se recuerda de manera especial su historia, su desarrollo y las libertades que muchos han disfrutado aquí. Y debemos decirlo con gratitud: Dios ha usado esta nación para abrir puertas, para recibir a muchos que venimos de afuera, para ofrecer oportunidades, y aun para ser de bendición a muchas otras naciones.Y de la misma manera, muchos de nosotros también amamos las naciones de dónde venimos. Amamos nuestra tierra, nuestra historia, nuestra cultura, nuestras familias y nuestras raíces.Pero Salmo 33 nos ha recordado algo que aplica a toda nación, grande o pequeña, rica o pobre, fuerte o débil:Ninguna nación terrenal es nuestra esperanza final.Tener una frase como “En Dios confiamos” puede ser un buen recordatorio público, pero una frase no reemplaza un corazón rendido a Dios. A Dios no le impresiona primero el poder de una nación, ni su economía, ni su ejército, ni su historia, ni sus estrategias. Como hemos visto en este salmo, Dios mira más profundo. Dios mira el corazón. Dios mira si un pueblo realmente le teme, si espera en Su misericordia, si depende de Él.El poder puede acabarse. La economía puede caer. Los ejércitos pueden perder batallas. Los gobiernos pueden cambiar. Las naciones pueden levantarse y también pueden debilitarse.Pero el consejo del Señor permanece para siempre.Napoleón tuvo su Waterloo. Las naciones también tienen su Waterloo. Las familias tienen su Waterloo. Y nosotros también llegamos a momentos donde descubrimos que nuestra fuerza no puede salvarnos.Pero Salmo 33 no nos deja en desesperación. Nos lleva a una esperanza más firme:“Nuestra alma espera al Señor; Él es nuestra ayuda y nuestro escudo.”Por eso, la pregunta para nosotros hoy no es solamente: ¿Qué tan fuerte es la nación donde vivo? o ¿Qué tan orgulloso estoy de la nación de dónde vengo?La pregunta más importante es:¿Dónde está descansando mi seguridad?Padres, ¿Estamos enseñando a nuestros hijos a confiar más en el éxito, en el dinero, en los estudios y en las oportunidades que en el Señor?Jóvenes, en una cultura que les dice: “sé tú mismo, sigue tu corazón, construye tu propia identidad”, ¿Recuerdan que la verdadera bendición no está en inventarse una identidad, sino en pertenecerle a Dios?Matrimonios, cuando llegan las crisis, las diferencias, las presiones económicas y el cansancio, ¿Estamos confiando en nuestra fuerza o buscando juntos la misericordia del Señor?Iglesia, en medio de una sociedad confundida, dividida y cada vez más lejos de Dios, no podemos poner nuestra esperanza final en política, cultura, dinero, programas o números. Nuestra esperanza está en el Señor.Porque:Mi bendición está en pertenecerle a Dios. Mi vida está delante de Sus ojos. Mi fuerza no puede salvarme. Mi esperanza está en Su misericordia.Y la mayor prueba de esa misericordia está en Cristo.En la cruz, Dios mostró que no podíamos salvarnos a nosotros mismos. Pero también mostró que Su misericordia era suficiente para salvar pecadores. Y en la resurrección, nos dio una esperanza viva.Así que terminemos como termina el salmo:Salmo 33:22 NBLA“Sea sobre nosotros Tu misericordia, oh, Señor, Según hemos esperado en Ti.”Señor, sea Tu misericordia sobre nuestras familias. Sea Tu misericordia sobre nuestros jóvenes. Sea Tu misericordia sobre la madre soltera. Sea Tu misericordia sobre nuestros matrimonios. Sea Tu misericordia sobre Tu iglesia. Sea Tu misericordia sobre esta nación donde vivimos. Sea Tu misericordia sobre los países de donde venimos.Porque el rey no salva. El ejército no salva. El caballo no salva. Mi fuerza no salva.Solo Tu, nuestro Señor eres nuestra ayuda, nuestro escudo y nuestra esperanza.Vamos a Orar…

¿Cómo obtener la bendición de Dios para mi familia?Todos nosotros deseamos la bendición de Dios para nuestras familias. La pregunta es ¿qué es la bendición de Dios? Por lo general pensamos que la bendición de Dios es necesariamente dinero. Imaginamos que, si nuestros hijos tienen todas las comodidades entonces, estarán bien y serán bendecidos. Pensamos que, si llegan a ser ricos, entonces serán bendecidos. Nos esforzamos constantemente para poder darles una vida que los posicione lo más alto posible en la sociedad. Luchamos toda la vida para que vayan a las mejores escuelas y universidades. Sacrificamos de todo para que logren tener el estatus, el reconocimiento, la fama y la riqueza que nosotros nunca tuvimos. Si bien puede que ninguna de esas cosas es mala en sí misma, el peligro es pensar que todo eso viene necesariamente de Dios. La realidad es que todo eso se puede lograr con mucho esfuerzo, las oportunidades y los contactos adecuados y mucha capacidad y diligencia. Muchas personas que aborrecen a Dios tienen todas esas cosas. De hecho, algunas han logrado todo eso de manera legítima, pero otros lo han logrado por medios ilegítimos e ilegales. Algunos han logrado la riqueza y la fama con vidas desordenadas y llenas de pecado, así que nada de esto es automáticamente una señal de la bendición de Dios. De hecho, muchas de esas vidas llenas de todo esto lo único que evidencian es la total ausencia de Dios.La idea principal del mensaje de hoy es:La bendición de Dios para mi familia fluye por medio de mi compromiso y obediencia a Cristo.Hoy vamos a ver lo que la Bendición de Dios realmente significa y cómo obtenerla para nuestra familia.La bendición de Dios…1- Depende de mi actitud delante de Él.Bienaventurado todo aquél que teme al SEÑOR…Salmo 128:1aEste Salmo inicia precisamente con la palabra Hebrea Ashrei que hace referencia al estado de la persona que recibe la bendición de Dios. Es diferente a la palabra bendición que es Barak en Hebreo que describe el acto de Dios de impartir favor. Aquí el énfasis es en el estado de la persona que recibe la bendición de Dios. Esta bendición puede ser descrita como el favor de Dios. La palabra significa literalmente dichoso, feliz, afortunado, o pleno. No se trata de una felicidad momentánea, o superficial basada en las circunstancias. Se trata de un gozo y satisfacción interior que proviene de la correcta relación con Dios. Este estado de plenitud que no depende de las circunstancias externas de la vida es lo que verdaderamente significa la bendición de Dios. Este estado se logra con una actitud correcta delante de Dios, Bienaventurado todo aquél que teme al SEÑOR…Temer a Dios es más que tener pavor o terror. Es el reconocimiento de Su grandeza, majestad, santidad y poder absoluto. Es reconocerse pequeño ante la magnificencia y grandeza infinita del Dios Todopoderoso. Es permanecer asombrado ante Su gloria. Temer a Dios no es un miedo paralizante sino un temor a desagradar a un Dios amoroso y justo. Este temor motiva a la persona a actuar con rectitud. Esto te lleva a vivir de tal manera que honras a Dios como Él se lo merece. Confías en Su plan para tu vida y buscas constantemente Su sabiduría.La bendición depende de tu actitud delante de Dios.Por lo general la gente solo ve a Dios como un bombero celestial al que solo llamamos cuando tenemos una emergencia en la vida para que Él venga y apague el fuego pero luego se vaya y no se inmiscuya en nuestros asuntos. Eso no es temer a Dios. Tampoco es usar el nombre de Dios como un amuleto de protección contra la mala suerte o las cosas malas de la vida. La bendición de Dios no quiere decir que nunca pasaremos dificultades o luchas, o enfermedad o escases. Lo que significa es que aún si nos toca pasar por esas circunstancias, podremos hacerlo con la paz y el gozo que dependen de nuestra estrecha relación con Dios. La bendición de Dios…1- Depende de mi actitud delante de Él.2- Depende de mi obediencia a Él.La actitud debe llevarnos a la obediencia a Dios.…que anda en Sus caminos.Salmo 128:1bSerá bendecido el que teme a Dios y anda en Sus caminos. Si quieres la bendición de Dios para tu familia tienes que empezar por vivir una vida que evidencie día a día que temes al Señor y andas en Sus caminos. Esto es lo que la Biblia nos dice que debemos hacer, no es que vivo como me da la gana y le pido al Dios bombero que me bendiga sin que yo haga un compromiso de vida con Él. Hoy hay todo tipo de relaciones humanas extrañas. Hay disque amigos con derechos. O sea, no hay compromiso pero tengo derechos. Ese tipo de relación no existe con Dios. O lo temes y vives para obedecerlo a Él o te autoengañas pensando que eres amigo de Dios cuando en realidad eres su enemigo por la manera como vives. Piensas que tienes derechos con Dios pero en realidad lo que enfrentas es Su juicio por tu vida alejada de Él. Lo que debemos anhelar es que nuestros hijos teman a Dios. Sea que tengan o no tengan grandes títulos académicos, sea que tengan o no éxito laboral, sea que tengan o no fama y renacimiento. Debemos anhelar que nuestros hijos teman y obedezcan a Dios porque solo así experimentaran la verdadera bendición de parte de Dios. Solo así podrán evidenciar el favor de Dios sobre sus vidas. Solo así nuestros hijos verán en la práctica lo que significa temer a Dios y obedecerle a diario, a tal punto que los llevará de la instrucción a la convicción. Esto es un asunto de sentido común. Al obedecer a Dios y vivir con temor de Dios, entonces evitamos todas las consecuencias que trae desobedecer a Dios y hacer las cosas al revés. Cuando nuestros hijos ven este ejemplo y lo siguen entonces ellos también van a evitar todo el dolor que trae el pecado. Si tus hijas te ven mujer de hombre en hombre, ¿que van a hacer ellas? ¡Lo mismo! y van a experimentar las mismas desilusiones y problemas que tú, o peor. Si tus hijos varones te ven hombre ser mujeriego y mal administrador, ellos van a imitarte y va a sufrir las consecuencias de una vida así de superficial y al final de sus días quedarán solos tal como tú. Pensemos por un momento cuantos de los dolores que estamos experimentando en este momento son consecuencia de nuestras propias malas decisiones.Piensa en tus hijos, los que no temen y no obedecen a Dios seguramente están experimentando el dolor de ese estilo de vida o están a punto de experimentarlo. La bendición de Dios para mi familia fluye por medio de mi compromiso y obediencia a Cristo.3- Impacta mi trabajo.Cuando comas del trabajo de tus manos, dichoso serás y te irá bien.Salmo 128:2Aquí la bendición prometida es la conexión entre el esfuerzo personal y el fruto obtenido. De pronto tu te preguntas por qué no estás experimentando este fruto en tu vida. Medita cuidadosamente qué decisiones has tomado que están en contra de la voluntad de Dios y encontrarás la razón por la cual no obtienes el fruto que deberías proporcional a tu esfuerzo. De nuevo aquí el sentido común es muy importante. No puedes esperar el sueldo de un presidente de una compañía sino no te has preparado a ese nivel ni has desarrollado las capacidades necesarias para obtener ese fruto. Tenemos que ser coherentes y manejar las expectativas de manera racional. Mira tu entrenamiento, mira donde estas, y en base a eso ten expectativas correspondientes. En resumen, los esfuerzos de la persona que teme a Dios y lo obedece y hace las cosas bien será frutífero y tendrá un resultado positivo por el favor de Dios conforme a Su voluntad. Tengamos en cuenta que este Salmo establece una tendencia general que los que viven una vida de temor a Dios y no se meten en problemas y obedecen a ley viven vidas más tranquilas, tienen mayor estabilidad, y sus recursos pocos o muchos son mejor utilizados que los que tienen vicios y malgastan su dinero. Es importante no poner tu trabajo en el primer lugar de tu vida, que sea Dios el que ocupe ese lugar y Él se encargará de bendecir tu esfuerzo y diligencia a su debido tiempo. No podemos esperar recién llegados a este país ganar lo que ganan los que llevan décadas aquí de esfuerzo, de disciplina, de contactos, de diligencia.4- Impacta mi matrimonio.Tu mujer será como fecunda vid en el interior de tu casa; Salmo 128:3aLa imagen que se nos da aquí una vid frutífera dentro de la casa. Aquí describe la bendición para el hogar que tiene una mujer que es fuente de vida y crecimiento. Esa es la imagen de una vid en el interior de la casa. En la cultura hebrea la capacidad de tener muchos hijos era considera una de las mayores bendiciones de Dios. Sin embargo, hoy día no quiere decir que si no puedes tener hijos es porque la bendición de Dios no está sobre tu vida. La idea es que aún si no puedes tener hijos, seas una mujer o aún un hombre si no puedes tener hijos que traigan vida y crecimiento a todos los que los rodean. En el interior de su casa quiere decir que la vida y crecimiento que esta mujer produce tienen un impacto directo al interior de su hogar. No quiere decir que no pueda trabajar fuera de casa, lo que quiere decir es que aun lo que hace por fuera se nota adentro de su hogar.La mayor bendición no está en la plaza pública, está en la intimidad y la estabilidad del hogar. Sea que trabajes solo en casa o por fuera de casa, la bendición de Dios se da por medio de una mujer cuya prioridad es su hogar, y obviamente se da por medio de un hombre cuya prioridad es su hogar. Cuando las dos partes están dedicadas a nutrir y dar vida al hogar, no se van a vivir infidelidades o cosas semejantes que destruyen el matrimonio y los hijos. Cuando vivimos con temor de Dios no vamos a dar pasos sin sabiduría y no vamos a entrar en relaciones tóxicas y destructivas que al final resultaran en relaciones rotas.El matrimonio que teme a Dios y lo obedece recibirá la bendición de Dios en su hogar y marcará un ejemplo increíble para sus hijos.La bendición de Dios para mi familia fluye por medio de mi compromiso y obediencia a Cristo.5- Impacta mis hijos.Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.Salmo 128:3bEn Hebreo esta frase dice literalmente “Como brotes de olivo”Esto se refiere a plantas jóvenes, retoños o brotes. No son olivos maduros, sino plantas en sus primeras etapas de crecimiento.Implicación de la vitalidad y el futuro: Un retoño de olivo es una planta llena de potencial. Crecerá, echará raíces profundas y, con el tiempo, producirá fruto. Esto simboliza a los hijos como la continuación de la familia, la esperanza para el futuro, y el crecimiento constante. Son pequeños ahora, pero tienen la promesa de convertirse en individuos fuertes y productivos.Dependencia y cuidado: Los brotes jóvenes requieren cuidado y protección para prosperar. Esto sugiere la responsabilidad de los padres en nutrir y guiar a sus hijos.De olivoEl olivo era una de las plantas más significativas y valiosas en la antigua Israel y en todo el Mediterráneo.Longevidad y resistencia: Los olivos son conocidos por su increíble longevidad. Un olivo puede vivir cientos, e incluso miles, de años. Esto connota la perdurabilidad y la fuerza de la descendencia.Fertilidad y productividad: El olivo es muy fructífero, produciendo aceitunas de las que se extrae el aceite. El aceite de oliva era esencial para la alimentación, la iluminación, la medicina y las unciones religiosas. Simboliza la productividad, la abundancia y la bendición. Los hijos son una "fuente" de bendición para los padres y para la sociedad.Verdor constante: El olivo es una planta perenne, lo que significa que siempre está verde, incluso en tiempos de sequía. Esto puede simbolizar la constancia, la vitalidad continua y la resistencia frente a las dificultades de la vida.Belleza y dignidad: El olivo también era considerado una planta hermosa y majestuosa.AlrededorEsta palabra sugiere unidad, cercanía y reunión. No están dispersos, sino juntos, en el centro de la vida familiar.Protección y seguridad: Estar "alrededor de la mesa" también puede implicar que los hijos están bajo el cuidado y la protección de sus padres, en un ambiente seguro y nutritivo.Tu mesaLa mesa era el centro de la vida familiar, la comunión y la provisión. Aquí se compartían las comidas, se celebraban eventos y se fortalecían los lazos.Provisión y sustento: La mesa simboliza la fuente de alimento físico y espiritual que los padres proporcionan. Los hijos son alimentados y nutridos en este ambiente.Alegría y celebración: Una mesa rodeada de hijos implica un hogar lleno de vida, alegría y, a menudo, bullicio.Así será bendecido el hombre que teme al SEÑOR.Salmo 128:46- Impacta mi alrededor.El SEÑOR te bendiga desde Sion, veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida,Salmo 128:5Sion es el monte sagrado donde está Jerusalén, así que son sinónimos. Este era el monte donde residía el Templo, el centro de la adoración a Dios y la capital del reino de Israel. Era el lugar de la presencia física de Dios en la Tierra y desde donde fluían sus bendiciones a su pueblo.La bendición "desde Sion" nos recuerda la importancia de la comunidad de fe. Hoy, Dios bendice a sus hijos a través de la Iglesia local, donde se enseña la Palabra, se practica el compañerismo, se comparten las cargas y se ministra a otros. Es un llamado a participar activamente y a encontrar bendición en el cuerpo de Cristo.Desde un sentido nacional significaba ver la prosperidad, la paz, la seguridad y la justicia en la capital y, por extensión, en toda la nación de Israel. Era ver el cumplimiento de las promesas de Dios para su pueblo terrenal. Básicamente la bendición de Dios se extiende desde mi vida a mi matrimonio, a mis hijos y a mi alrededor. Dios va a impactar nuestro entorno por medio de nuestro compromiso y obediencia a Él. La bendición de Dios fluye por medio de nosotros, así que hoy es el día para que entregues tu vida a Jesús si nunca los has hecho antes.Ver el "bien" es ver el progreso y la expansión del Reino de Dios en la Tierra a través del evangelio. Es ver vidas transformadas, la justicia de Dios manifestada, la paz de Cristo extendiéndose y la Iglesia creciendo en santidad y número.La bendición de Dios es para todos los días de nuestra vida.7- Impacta mi legado.Y veas a los hijos de tus hijos. ¡Paz sea sobre Israel!Salmo 128:6· Longevidad: Para un anciano en la cultura del antiguo Cercano Oriente, vivir lo suficiente para ver a los hijos de sus propios hijos (sus nietos) era una señal de una vida larga y plena, un verdadero regalo de Dios. La mortalidad infantil era alta, y muchas personas no llegaban a la vejez. Ver a los nietos era, por lo tanto, una clara evidencia de la bendición y el favor divino sobre una vida extendida.Continuidad Generacional / Legado:Prole Abundante: La bendición de tener muchos hijos (v.3) se extiende a tener una descendencia que se multiplica y continúa a través de las generaciones. Esto asegura que el nombre de la familia y su legado perduren.Esperanza y Futuro: En una sociedad donde la familia y el linaje eran fundamentales, la promesa de ver a los nietos era la garantía de un futuro para la familia y de que su historia no terminaría con uno. Los nietos representaban la continuación de las tradiciones, los valores y la fe de la familia.Felicidad y Plenitud: La presencia de nietos solía traer gran alegría y satisfacción a los ancianos, enriqueciendo sus últimos años. Era un símbolo de una vida familiar completa y exitosa.Esta es la conclusión del salmo, y es una bendición final para toda la comunidad de fe, trascendiendo la bendición individual y familiar.Shalom (Paz Integral): La palabra hebrea shalom es mucho más profunda que la mera ausencia de conflicto. Implica:Bienestar: Prosperidad en todos los aspectos de la vida (físico, material, espiritual).Integridad: Un estado de plenitud y perfección.Armonía: Relaciones correctas con Dios, con uno mismo, con la familia y con la comunidad.Seguridad: Estar a salvo de peligros y amenazas.Salud y Plenitud: Un estado de completo florecimiento.Esta frase puede ser vista tanto como una oración o un deseo ("¡Que haya paz sobre Israel!") como una afirmación profética ("¡Habrá paz sobre Israel!"). Refleja la esperanza y la confianza del salmista en que Dios bendecirá a su pueblo como un todo.Es un recordatorio poderoso de cómo las bendiciones personales están interconectadas con el bienestar de la comunidad más amplia y cómo Dios desea la plenitud y la paz para su pueblo en todos los niveles.Si no vienes a la iglesia para conocer a Dios, servir a Dios y amar a Dios cómo esperas que la bendición de Dios venga sobre tu vida. Si no traes a tus hijos a la iglesia, cómo esperas que ellos tengan temor de Dios y lo obedezcan. Si no te ven a ti hacerlo y no los traes para que crezcan en la comunidad de fe, no esperes que sean piadosos y tomen buenas decisiones al crecer.Aunque tu nos los traigas a la iglesia y la comunidad de fe no sea una prioridad para ti, quiero que sepas que el Diablo si los adoctrina y si les enseña el mal y si les enviará personas para que les tuerzan el camino. Se requiere de compromiso, de intencionalidad, y de que seas un ejemplo para ellos. La bendición de Dios para mi familia fluye por medio de mi compromiso y obediencia a Cristo.



